✨🦔🎶#TURANDOT #OPERA #PUCINNI #GIOVANNACASOLLA #SERGEIJLARIN #GLAMOUR #POETRY #CHINESENEWYEAR #THEFORBIDENCITY #CHINA #CARPEDIEM

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Ombra di nube
Era in ciel un arco azzurro di fulgor; chiara luce si versava sul mio cuor. Ombra di nube, non mi offuscare; della vita non velarmi la beltà. Vola, o nube, vola da me lontan; sia disperso questo mio tormento arcan. Ancora luce, ancora azzurro! Il sereno io vegga per l’eternità!
The sky was an arc of dazzling blue; A brilliant light shone down on my heart. Shadow of a cloud, do not bring me darkness; do not obscure the beauty of life for me. Fly, cloud, fly far away from me; Let this strange torment of mine be swept away. Bring back the light, bring back the blue! Let me see the clear sky for all eternity!
Chi il bel sogno di Doretta
La Rondine - Giacomo Pucinni
Anna Moffo
O Mio Babbino Caro
Gianni Schicchi - Giacomo Puccini
Sally Matthews
This is actually brilliant. Wonderful acting!
In questa reggia
Turandot - Giacomo Pucinni
Ghena Dimitrova
Vissi d'arte, vissi d'amore
Tosca - Giacomo Puccini
Raina Kabaivanska
E Lucevan le Stelle, from Pucinni's Tosca. Sung by Jonas Kaufmann. Pardon me while I flood your dash with tenors (well, a tenor).
This is quite possibly my favourite rendition of this song (Caruso is impossible to match for perfection, but Kaufmann comes close).
Érase una vez
Érase una vez en Pequín, que perdida en la noche de los tiempos, se encontraba una princesa cuyo corazón estaba condenado a ser del mismísimo hielo. Ésta, la hija del emperador, se juró a si misma que ningún hombre la tocaría en venganza por el ultraje que sufriera años ha, una antepasada. Así pues, promovió un edicto por el cual, se desposaría con aquel que siendo de sangre real, resolviera los tres enigmas que ella propusiera. Mas el que afrontara la prueba debía saber que si resultaba vencido, lo pagaría con su cabeza.
Hete aquí que un príncipe desconocido se enamoró perdidamente de su hermosura y decidió enfrentarse al reto. El padre del joven y Liú; la esclava de éste (enamorada del príncipe); trataron de impedírselo sin éxito. Demasiada era la sangre vertida por los pretendientes de la real muchacha, en el corazón de la cual, no cabía fibra alguna sensible a la piedad. El día en que Calaf, que así se llamaba el joven, debía hacer frente a los enigmas, el pueblo ardía en deseos de una vez por todas sustituir cadalso por casamiento. Respondió con acierto y rapidez los dos primeros acertijos, sin embargo titubeó en el tercero de ellos... - El hielo que te da fuego, ¿Qué es? -Preguntó altiva la princesa - ¡ Mi fuego te deshiela! Sois vos, acertó a contestar él. La princesa se desesperó al verse vencida, y le recriminó al muchacho si se atrevería a tomarla por la fuerza. Él confesó que no la quería si no era enamorada, y la retó a un nuevo juego. Si la princesa era capaz de descubrir su nombre antes del alba, quedaría libre de los esponsales y la vida de nuestro héroe restaría a su merced. - Di mi nombre antes del alba. Y al alba moriré. Concluyó él.
Así sucedió que los heraldos del reino proclamaron al pueblo el decreto. Nadie, nadie podía dormir bajo pena de muerte. El nombre del extranjero debía ser revelado antes del amanecer. Sólo el padre y la esclava podían descubrirle, y los guardias no tardaron en prenderles. La princesa nerviosa por descubrir la información que tanto ansiaba, mandó que obligaran a la esclava a confesar, y ésta, que amaba ciegamente al joven príncipe se lanzó sobre el puñal de uno de los guardias antes que desvelar la identidad de su amado. La soberana quedó turbada ante tal muestra de amor. La esclava había elegido perecer para que Calaf, pudiera amar libre a su adorada princesa. Él, nublado por la tragedia de la muerte de Liú pero cegado por el amor hacia la imperturbable dama, la tomó y le arrancó el velo que la cubría y no fue sino por la fuerza que le robó un beso. Tras sentir que el pecho de ella palpitaba bajo su abrazo, Calaf le confesó su nombre. Ahora ella, si lo deseaba podía terminar con su vida.
El alba llegó y el pueblo esperaba con expectación el nombre del extranjero. La princesa se acercó a las murallas del reino y proclamó... - Ya sé su nombre... Su nombre es... Amor. Y ambos se fundieron en un abrazo.
El 25 de Abril de 1926 se estrenó esta opera en la Scala de Milan, año y medio después de que su autor; Puccini, muriera dejándola inconclusa. Éste encargó la finalización del libreto a Franco Alfano bajo la supervisión del director de orquesta Toscanini. La noche del estreno; tras la muerte de Liú. Toscanini dejó la batuta sobre el atril y dijo: - Señores, aquí se acaba la representación, porque en este punto murió el maestro... Sólo en la segunda jornada se interpretó el final de Alfano. Por cierto... el nombre de la princesa que es el que a su vez da nombre a la obra es... Turandot.
Un texto fusilado del Blog Imsomnio de Zona libre. (Gracias Gabi por permitir no perder un texto que me descubrió una gran opera)