Ese dia precisamente, estuvo rondando la entrada esperando la llegada del castaño para darle la noticia ese 29 de diciembre de que por fin ¡era libre!. Queria ir a la universidad, ver a los gemelos, a Theo, Alli, Dante, a todos los chicos del club. Abrazarlos, y despedirse. No podia quedarse alli, ya no mas. Hablaria con el rector mismo si era necesario para que la ayude a su traslado a Nevada, y si no, que acepte su cese en U.Serval. Pero Hayes nunca llego. Le quito importancia, aun asi, tenia una ultima semana para irse, asi que aun habia tiempo. Pasaron los dias, y culpo tal vez a los feriados. El primer lunes de enero, dos dias antes de partir del hospital, fue llevada a los laboratorios de nuevo. Con la mirada adormilada y casi completamente anestesiada, sentia que pasaban semanas. Hasta que un dia, desperto en su habitacion fria, aun con sus cosas, y con nauseas. Vomito aun lado, como ya era costumbre, pudiendo escuchar un sonido brusco de fastidio en una esquina. Parpadeo varias veces para acostumbrar sus ojos a la oscuridad y al espacio en si, cuando las pisadas pesadas de zapatos militares le quito el aire, casi cortando su garganta. El hombre casi sonrio satisfecho con la reaccion de la rubia. Su mirada se dirigio a la puerta casi instintivamente pero no llego muy lejos, en una zancada ya tenia a la rubia de un brazo, alzandola unos centimetros, dejando que un quejido de dolor se ahogara en su garganta, para luego tirarla al suelo. El soldado se tomo el tiempo se cerrar la puerta con llave. y tomando dos pasos, se paro con su porte caracteristico de un cazador, esperando que su presa muera. Josephine sentia su pecho vibrar dolorosamente, mientras trataba de concentrarse, pero su cerebro no funcionaba bien asi. Trato de levantarse con sus brazos, pero flaquearon. Al verlo acercarse, se arrastro hacia la pared mas cercana. —¿Ya te ibas? —inquirio esa voz que sabia la respuesta a cada pregunta que haria. —Tu amigo, Cross.. —y nego, siseando. Descendio, quedando en cuclillas. Josephine aun estaba paralizada, en el fondo, sabia que era responsable de la muerte del hermano de ese soldado, y sabia que la perseguiria hasta hacerla pagar, y sentia que merecia esa persecusion. ¿Quien era ella para quitarle la vida a alguien?. Tomo una bocanada de aire, negando, dejando ver sus orbes celestes cristalizados. —Oh, y la pelirroja... y el —y dejo las palabras en el aire, mirandola con cierta presuncion. —Hayes ya no cuenta. —apenas las palabras salieron de su boca, Josephine le clavo la mirada. —¿Que quieres decir? —cuestiono sin titubeos, sintiendo que la sangre se le amontonaba en el rostro y enfriaba su cuerpo. —Quiero decir, que él ya sabe que eres una asesina, —se inclino a su rostro, casi escupiendole las palabras. La rubia se encogio, no podia ni imaginarse lo que pasaba, lo que paso, o lo que podria pasar. —¿Sorprendida? Sorprendido estaba él, no volvera. — le aseguró. —Y-yo.. estaba apunto de decirs- —Josephine atropello sus palabras, pero su voz parecia irritar al contrario. Apreto sus puños, e inclinandose a penas un poco, logro tomarla del cuello del scrub, levantandola con facilidad, —¡Mentirosa, y asesina! —y la arrojo al piso del otro lado. No pudo ver nada hasta el impacto, sintiendo unas punzadas arremolinarse en su ceja izquierda segundos despues, junto a un dolor de cabeza y quemazon en sus codos. Ni si quiera pudo recuperarse cuando la tomo de nuevo, —esta vez si te matare. — amenazo, teniendo sus grotescas manos alrededor de su cuello, y ella a centimetros del suelo. — El seguía vivo, era él o nosotros.. — respondio casi en gimoteos, excusando que le licuo el cerebro al soldado en defensa. Estaban atacando a Maggie, Cody y ella, y a todos los mutantes que estaban en esa casa en Nueva Orleans. — ¡Él creia en ustedes!, ¡él apoyaba a los mutantes! ¡solo seguiamos ordenes! —eran sus gritos, y con cada unos de ellos, la separaba de la pared y la volvia a impactar. — Perdoname. — solto la rubia con el poco aire que le quedaba, aunque no estaba segura de porque se disculpaba. Soltando el agarre que tenia entre los brazos contrarios. En segundos de inconsciencia, logro absorber la ira contraria, suficiente para tornar sus obres celestes en rosas. Clavo sus uñas en un instante, y con el chillido de dolor del soldado, logro tomar una bocanada de aire, lo suficiente para incrustar su mirada en sus ojos oscuros. El dolor fue inyectacdo en cada musculo de su cuerpo, y las venas no tardaron en resaltar en su rostro, dejando un grito ahogarse en su garganta. Lentamente, la rubia sintio sus pies tocar el piso nuevamente, mientras que el soldado ya estaba de rodillas ante ella. No temblaba, y su mirada no expresaba nada en absoluto. Sucedia cuando usaba la ira o el rencor para propulsar su mutacion. Acerco su dedos a la sien contraria, y la mirada de terror del soldado logro despertarla. Sus orbes volvieron a su celeste natural, estampandose en la pared, temblando. ¿Que estaba a punto de hacer?. Se cubrio el rostro, asustada, y el militar cayo inconsciente. La punzada en su ceja se hizo presenta con un goteo de sangre surcando su rostro, mezclandose con el sudor. El cuarto era un desorden. Su mirada se disparaba a todos lados, como si esperara instrucciones de que hacer ahora. Tomo el picaporte de la puerta, y salio a por las escaleras, descalzas. Pidio ayuda, y en un par de horas, el soldado estaba atendido en algun cuarto del hospital, y ella en una camilla simple de emergencias, suturando su herida. Encapsulaba su dolor, asi que los puntos pasaron rapido, y se nego a tomar analgesicos, solo queria descansar. Se echo sobre la camilla, y las incontables lagrimas comenzaron a salir, con las cortinas cerradas. Un hincon en su pecho le recordaba lo mucho que desearia que Matheo estuviera alli. Con ella. No lloraba, con gimoteos ni jadeos. Solo eran lagrimas que salian, para liberar la presion de su pecho. Recordo vagamente las palabras del soldado, y penso en Clark casi de inmediato. ¿Que sabia? ¿Por eso ya no venia? ¿Nunca volveria.. a verlo?.
La policia llego en unas horas a tomar su declaracion, y se decidió tenerlo en prision preventiva hasta tener mayores detalles. Con su nombre supieron de los detalles del incidente en Nueva Orleans, y que habia perdido a su hermano, comenzando a tener ataques de ira, descontrol en sus misiones, y fue separado de la milicia. — Esperaremos su recuperacion para poder asentar la denuncia. —ella asintio — Seria acusado de hostigamiento, abuso fisico, ¿alguna otra cosa mas.? — la rubia nego apenas. El detective aun desconfiaba de la muchacha no dijera la verdad, o no toda. —¿Tiene a alguien que venga por usted? —inquirio, Josephine no alzo la mirada. Luego de varios segundos, nego solo una vez, mirandolo unos segundos. ¿Alguna vez penso que terminaria asi? Pues a su pecho encogido no le importo que hubiera un desconocido frente a ella para echar a llorar, de nuevo, esta vez, si con gimoteos y todo. No sabe cuanto paso, pero supo que el contrario la rodeo en sus brazos y tomo su cabeza, tallandola con su pulgar, casi siseando suavemente un melodia, una melodia que Josephine creyo por unos segundos conocia. —No volvera a pasar, todo termino. —susurro el mayor, con una voz distinta a su interrogatorio. Minutos despues, se ofrecio a llevarla a algun lugar que no sea alli, para que se deje de pensar en todo ello. Ella aceptó sin pensarlo. Decidio quedarse alli esa noche, y él vendria tal vez por ella mañana u otro dia.
Tan solo la entrada a la universidad fue una encrucijada. Al parecer tenian un buen sistema para evitar usar la mutacion contra los trabajadores, asi que se vio en la oblicacion de suplicar hablar con el rector. Tuvieron que pasar dias para que el rector se enterara que solicitaba una reunion y la dejaran pasar. Josephine sintio que todo fue muy rapido, tal vez era la personalidad encantadora del mayor, que le fue inevitable aceptar prepararse para la competencia. Una de las cosas que le animo fue saber que varios del club de Holy Oaks estaban incluidos alli. Una vez afuera, agradecio al detective por dejar quedarse con él, y le conto absolutamente todo. Le tomo unos dias mas volver a la universidad, y las primeras semanas estuvo entrenando solo su mutacion. Nunca sudaba cuando lo hacia, pero habia tantas personas, y tantas maquinas que sacaban y ponian en su cabeza, que jamas penso que podia hacerlo. Le mencionaron que ademas de su empatia y percepcion del genx, necesitaria trabajar fisicamente, tanto en defensa como en ataque, y claro, tambien en sus tacticas de “seduccion”. Por un momento, y casi siempre que le mencionaban ese ultimo tema, pensaba en Hunter. ¿Que haria Hunter?, y reia mentalmente. Despues de sus “vacaciones”, volveria a la universidad, pero esta vez en una nueva carrera.