Una de las realidades más chocantes de la fantasía emprendedora que muchos queremos vivir; sobre todo cuando te encuentras como empleado inconforme, quizas con una oportunidad de desarrollo increible en frente a los ojos, pero sin la capcidad de verlo; entonces, segado de una realidad latente, decides ir tras el espectro de una realidad soñada.
Uno de los conceptos más vendidos en el mundo para el freelance, es manejar tus tiempos; haciendo referencia a una compensación épica que sobrevive en nuestro imaginario de libertad.
Todos queremos libertad, alguna vez lo quisimos y siempre lo buscaremos, aún cuando no tenemos claro lo que significa.
Si observamos más a fondo la necesidad de una independencia absoluta, nos damos cuenta que el impulsor de ese sentimiento que nos tiene prisionero, lo tenemos dentro. esa llama que talvez apagaron siglos atras, o simplemente nacemos con ella.
Si bien la situación económica, nunca ha sido la mas beneficiosa para no depender de nadie, muchos hemos logrado sobrevivir con pequeñas ayudas de gente que nos quiere, y nos ha brindado la oportunidad de vivir haciendo lo que nos gusta.
El freelance como tal, sumergido en un sueño de independencia, cree o aspira ser el dueño de su tiempo, y en el mejor de los casos trabajar menos horas al día de las que dedicarían si fueran empleados en una empresa.
La realidad, es que al renunciar a un trabajo para dedicarnos a nuestro propio emprendimiento, renunciamos más que a un jefe explotador. Estamos renunciando a ser parte de un circulo energético al que nos había costado mucho ser parte, a un ambiente de trabajo óptimo y a la compañia de un equipo multidisciplinario con una razón en común, el sueldo. En donde varias energías se mezclan para dar forma a los objetivos de una empresa.
Cuando estamos solos, disfrutando de la libertad y la luz del día, muchas veces no nos damos cuenta que hemos perdido ese impulso para trabajar con el ritmo que veniamos trabajando de empleados. Ya nadie nos pide nada, y los tiempos que querramos manejarnos, solo dependeran de nuestro propio juicio.
La falta de un sueldo no tarda mucho en recordarnos que la libertad es solo una ilusión y que ahora en calidad de “freelance” debemos trabajar, incluso mas que antes,y sin nadie que nos impulse hacerlo.
Con un poco de dedicación y suerte encontramos clientes que nos resuelven la vida momentaneamente, en donde sin analizarlo demasiado, volvemos a crear una relación de dependencia temporal que compromete nuestro tiempo para poder cumplir con nuestras promesas de trabajo.
Algunos jefes no les importa exigirte, mucho menos si se trata de un proyecto que tu inventaste y necesitas que te compren, no solo el trabajo, sino también la idea.
En esta situación, extrañaras un jefe, de hecho si empiezas a crecer como un profesional independiente, lo más seguro es que te contrates uno, por que simplemente necesitamos impulso.
De incio, el emprendedor, solo tiene un aliado para sobrevivir, la pasión y el amor por lo que hace, la única razón que hará mover sus pienas cada mañana para trabajar en su propuesta, y encontrar a mas clientes. Nos convertiremos en exclavos de nuestras propias desiciones.
Entonces donde queda la libertad. solo en la ilusión, no somos libres, dependemos de algo, y dependemos de alguien, y si lo pensamos así, entonces, encontremos otra razón más real para preferir ser freelance a ser empleados.
La liberad esta en las desiciones que tomemos, y eso nadie cambiará, si decidimos vivir alimentando nuestras pasiones, o si buscamos otras razones. lo importante es siempre decidir el camino. por que una vez adentro no habrá tanta libertad como la que soñamos vivir.
Emprender no es un camino de soldados, más bien de ginetes, pero en el campo de batalla (mercado), todos se defienden por igual.