Relato Anónimo #2
Es pasada la media noche, llevo mucho tiempo sin escribir, la última vez que lo hice fue para alguien que se fue de viaje, alguien que nunca volvió, o lo hizo, pero no a mi lado.
Suelo decir que sé estar sola, que incluso me gusta, pero es algo que decía cuando podía salir por las noches a bares y discotecas a rodearme de música, risas y fiesta. Ahora me doy cuenta que no era real, que me abruma la soledad, y con ella la sensación de vacío.
También descubrí que no era bebedora social como me hacía creer, si no que más bien una persona que disfruta evadir, evadirse. El vino se ha vuelto mi mejor amigo, y la copa incluso la tatué en mi piel, también tatué una planta, una que mantuve en mi pieza para no sentirme tan sola, que no sabía cómo regar... mucha agua, poca agua, casi la maté.
Tal vez fue una buena señal para entender que a veces no se dar, -o doy mucho o doy poco-, y la planta al menos me dio más que cualquiera de los hombres en los que acabo de pensar.
Hace poco me habló mi ex, ese con el que termine hace unos cuatro años, regreso para recordarme que a veces forzaba mucho las cosas, perseverancia la llamaba yo.
Ahora ya se que por más perseverancia hay cosas que no salen como se quiere. Es otra noche más en mi cuarto, desnuda y sola. Suelo revolverme en la cama buscándote, te busco y no te encuentro, trato de pensarte y no te pienso, los recuerdos se me han ido borrando, te he ido olvidando.
Por eso volví a escribir, te volví a escribir.
-Anónimx









