Salgamos de la oscuridad, de las sombras que no nos dejan ver más allá, de aquello que oscurece nuestro camino, y vuelve negro el sendero que pisamos.
Seamos luz para nuestras almas abatidas, seamos claridad para entendernos, seamos iridiscencia para esclarecer dudas, seamos brillo para guiarnos y cuidarnos. Dejemos que el sol nos caliente, cobije y nos muestre el mejor camino, y de noche, que la luna nos ilumine para ya no pertenecer a lo aciago y vele nuestro descanso.
Nos queda tanto para vivir... Ven, te invito a salir de las sombras.
Leregi Renga

















