¿Y si un día de estos me aceptas una salidita?
Bueno, es que ya te he visto de arriba a abajo, de un lado a otro, arreglada y cuando se nota que se te hizo tarde, y juro que no hay centímetro que no me guste, además, ya me tiene hasta la chingada que a una alma tan bonita como la que llevas le toque puro pendejo. Y no, no es que alguna vez no haya sido medio cabrón, pero al chile es que esa época ya me pasó y no me interesa seguir turisteando en camas ajenas, para ser honesto, ahorita ya ando queriendo echar raíces y hacer antigüedad en unos ojitos. Ya sé que igual aún tendría que ver que tan de malas te pones cuando tienes hambre, si tus papás te tienen toda chiquiada y si hay uno que otro que también le anda haciendo la lucha pa' entrar a tu corazoncito. Pero en fin, creo que es el tipo de cosas que tendría que demostrarte, porque dedicarte un poema y un chingo de palabrera melosa cualquiera podría, así que esto es más bien como un pequeño aviso, una indirecta para dejarte en claro que quiero ser el vato al que lleves a la cena de navidad con la familia, al recalentado de año nuevo, al catorce de febrero, vacaciones de verano, fiestas de disfraces y todo lo que venga, porque no me rajo”.
Una salidita.
-Emmanuel Zavala

















