APARTARNOS
A veces, para ‘protegernos’, nos cerramos a una persona con la cual tenemos una relación. Nuestro cuerpo podrá estar presente, pero nosotros no lo estamos. No estamos en disposición de participar en la relación. Nos cerramos.
A veces es apropiado y saludable ‘cerrarse’ en una relación. Podemos legítimamente necesitar estar un tiempo solos.
A veces es autoderrotista cerrarnos en una relación.
Dejar de ser vulnerables, honestos y de estar presentes para otra persona puede poner fin a la relación. La otra persona no puede hacer nada en la relación si nosotros ‘nos salimos’ de ella. Cerrarnos nos hace in-accesibles en ésa relación
Es común pasar por periodos temporales en que nos ‘cerramos’ dentro de una relación, pero es enfermizo hacer de esto una práctica corriente, ya que puede ser una de nuestras artimañas para sabotear nuestras relaciones.
Antes de ‘cerrarnos’, necesitamos preguntarnos lo que estamos tratando de lograr al cerrarnos:
¿Necesitamos tiempo para hacer un trato? ¿Para curarnos? ¿Para crecer? ¿Para analizar las cosas? ¿Necesitamos salirnos un tiempo de esta relación? ¿O estamos regresando a nuestras viejas costumbres, escondiéndonos, echando a correr o terminando una relación porque nos da miedo no poder cuidar de nosotros mismos de ninguna otra manera? ¿Necesitamos cerrarnos porque la otra persona en realidad no es segura, es manipuladora, miente, o está actuando adictiva o abusivamente? ¿Nos estamos cerrando porque la otra persona se ha cerrado y ya no queremos estar disponibles para ella?
‘Cerrarnos’, en-cerrarnos en nosotros mismos y retirar nuestra presencia emocional de una relación es una herramienta poderosa. Necesitamos usarla cuidadosa y responsablemente.
Para lograr INTIMIDAD y CERCANÍA en una relación, necesitamos estar EMOCIONALMENTE PRESENTES. NECESITAMOS ESTAR DISPONIBLES
”Hoy pondré mi intención en estar emocionalmente presente en las relaciones que he elegido tener”.
A veces poner distancia para re-flexionar, hablando con la (nuestra) verdad de nuestros motivos, es útil para regresar a la relación cuando queremos permanecer en ella.
Identifiquemos cómo y cuándo nos cerramos en nuestras relaciones, y cuáles son los miedos que nos hacen huir…
Quizá si sólo nos vamos sin expresar lo que (nos) pasa, él/la otro no sepa ni por qué y se pierda la oportunidad de acomodarlo, de resolverlo y/ó de entenderlo.
A veces nos ‘cerramos’, o saboteamos la relación para que termine porque en el fondo no nos creemos capaces de comprometernos en ella, de “defendernos” y/ó no nos sentimos seguros.













