«Existir es para nosotros sentir, y nuestra sensibilidad es indiscutiblemente anterior a nuestra misma razón. Sea cual sea la causa de nuestra existencia, ha contribuido a nuestra conservación proporcionándonos sentimientos conformes a nuestra naturaleza, y no se podría negar al menos que éstos no fueran innatos. Con respecto al individuo, esos sentimientos son el amor de sí, el temor al dolor y a la muerte, y el deseo de bienestar. Pero si, como no se puede dudar, el hombre es un ser sociable por naturaleza, o al menos hecho para serlo, no puede serlo más que por otros sentimientos innatos relativos a su especie. De ese sistema moral, formado por esa doble relación consigo mismo y con sus semejantes, nace el impulso natural de la conciencia.»
Jean-Jacques Rousseau: «Cartas morales: quinta carta», en Cartas a Sofía, correspondencia filosófica y sentimental. Alianza Editorial, pág. 125. Madrid, 1999.
TGO
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