«Si la inteligencia artificial fuera capaz de dar cuerpo a formas de pensamiento tales como la cita, la distinción y el deseo, parecería mucho más un reemplazo genuino de la inteligencia natural que un mero simulacro de ella. Parecería, en su artificialidad, ser similar a la luz artificial. Parecería que de alguna forma es capaz de originar su propio pensamiento, de hacer algo que no puede resolverse en el razonamiento de quienes hacen y usan las máquinas pensantes. Pero aun si la inteligencia artificial no puede dar cuerpo plenamente a esas actividades, puede al menos complementarlas, y precisamente al complementarlas nos puede ayudar a comprender lo que son. Podemos aprender muchísimo sobre la cita, la distinción y el deseo llegando a ver por qué no se los puede reproducir mecánicamente, si ese llega a ser el caso. Podemos aprender muchísimo sobre la inteligencia natural distinguiéndola de la artificial. Y si la inteligencia artificial nos ayuda a comprender lo que el pensamiento es (sea por emulación o por contraste) tendrá éxito en la empresa de convertirse no ya en una tecnología, sino en parte de la ciencia de la naturaleza.»
Robert Sokolowski: «Inteligencia natural e inteligencia artificial», en El nuevo debate sobre la inteligencia artificial. Editorial Gedisa, pág. 77. Barcelona, 1999.
TGO
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