Jugamos con la cercanía y fui la primera en romper esa barrera invisible, para que entonces él perdiera el control y me regalara uno de los más deliciosos besos que me han dado en mi vida
Superados... o tal vez no tanto - Esa Extraña Chica Añil
Esa práctica frecuente que algunos se empecinan en llevar adelante: dejar claro que superaron a su ex. Dejarlo claro, bien en claro, recontra claro, requeterrecontraclaro. Porque lo repiten, y lo repiten y lo repiten. Publican en su muro, twittean frases al respecto, se jactan en cada conversación de la buena relación que mantienen con su ex. Y si la charla no viene por ese lado, se las arreglan para llevarla por ahí tarde o temprano, en un cumpleaños, una reunión, en un cruce casual, en el chat, por mensajes…
En fin.
(encontré esta imagen acá: http://www.chente.com/album/el-hombre-que-mas-te-amo-album.html)
Se creen súper héroes y son muertos vivientes.
(la imagen la encontré acá: http://information2share.wordpress.com/author/pawangkul/page/101/)
Los superados de verdad no mencionan una sola vez el tema. No se les mueve un pelo posta. No ponen caras, no dan señales, no arriman la charla hacia esa zona para demostrar lo que están desesperados por demostrar. No agarran un megáfono y gritan “porque yo soy amigo de mi ex”; “yo me llevo re bien con mi ex”; “con mi ex está todo bien”, y así una y otra y otra vez.
Se ve, lo vemos todos, no tienen que (de)mostrarnos nada. Si necesitan (de)mostrar, representar una maravillosa obra teatral donde ellos son las estrellas…
Ladran, Sancho. Señal que está lleno de perros idiotas.
Tal vez si todo el mundo cree que lograron pasar a una nueva etapa, la mentira que se fabricaron se convierta en realidad. Su mundo se les cae a pedazos y como no pueden sostenerlo por sí mismos, en un esfuerzo desesperado intentan convencer al mundo de cómo es la cosa, para que ellos (los otros, los demás) sean los cimientos de su tristísima y solitaria vida. Fundamentan su bienestar emocional en la opinión que los demás tengan de ellos.
Y eso que yo pienso que la opinión de los demás sí importa, contrario al discurso facilongo de un sentido común de mala calidad, ese que dice que no le demos bola a lo que los demás piensen de nosotros. Claro que importa, porque no vivimos en una isla desierta, pero no es fundamental. El error está en darle a la opinión ajena una importancia desmedida. Solo nosotros sabemos hasta donde importa, cuánto pesa, y qué determina, en función de cual es el origen, de quién viene tal o cual opinión. Pero a estos pelotudos les da igual, basta con que todos piensen que ellos superaron a su ex, desde su mejor amigo, la cajera del supermercado, o incluso el más vil de los tacheros.
Estos tipos están tan enfermos que son capaces de conversar con el tachero por iniciativa propia, antes de que ese infernal conductor abra la boca. Una clara señal de que no están bien de la cabeza.
La opinión de los demás (no la de los tacheros, pienso en seres humanos) importa porque no vivimos en un termo, pero importa hasta ahí. Estos tipos hacen de la opinión ajena sobre ellos el pilar fundamental de su autoestima. Se estiman tanto como los demás los estimen. Su autoestima no está en ellos, está en los otros.
Solo fabrican un paraíso de papel en medio de su maravilloso infierno de imbecilidad.
(perdón, no sé que hace esta foto acá)
Los veo pisando el fango de su propia miseria, caminando con dificultad, avanzando pesada y lentamente tratando de seguirle el paso a su ex, por puro despecho, porque la ven tan feliz, serena y sonriente con otro señor que no es él.
Juegan una carrera, porque es necesario que ellos sean felices antes que ella (olvidan el detalle de que quizá ella ya es feliz por el simple hecho de haberse quitado de encima a dicho plomazo). Una vez más: viven en función de cualquiera que no sean ellos. Y ahí nos arrastran en su torbellino.
Uno está ahí tranquilo y de repente se tiene que bancar todo un discurso de superación de la ex de un señor que no sabe bien quién es porque solo lo ve en los cumpleaños que tienen en común o algo así.
Son seres extraños. Miran el horizonte lejano apenas sospechando a su ex, y tratando de seguirle los pasos y el ritmo por más ventaja que le lleven (en ser feliz, en lo que ellos entienden por felicidad), mientras gritan que ya están pensando en otra siguen viviendo en función de ella y no de ellos. De hecho a veces cometen la enorme estupidez de salir con alguien, solo para (de)mostrar lo bien que están (daño colateral). Arrastran víctimas y no les importa nada una mierda, porque en el fondo se saben tan miserables que no tienen nada para perder.
Y simultáneamente, en el universo cuántico del amor donde todo es y no es al mismo tiempo, en esa incertidumbre de la que Heisenberg se sentiría espantado, mientras buscan en el infinito futuro a la ex que ya no pueden ver, también caminan hacia delante mirando todo el tiempo para atrás, a su pasado, a lo que fueron, añorando esa época en la que entienden vivían mejor. Y no ven las nuevas oportunidades, se llevan puesto a todo el mundo por caminar de espaldas al futuro a cada segundo. Así atropellan a esa otra dama con la que salen solo por despecho (y no paran de hablarle de su ex en el transcurso de dicha tortura). Así atomizan a los amigos con su falsa superación de la cual nadie les preguntó, porque no los ve, ya no los ve, no pertenecen a ese mundo que el señor se está fabricando y en el cual se está hundiendo. Un mundo pantanoso, con arenas movedizas, que apesta a pasado, soledad y silencio.
Y apesta a muerte. Su muerte. Es un zombie. Es de esos idiotas que no notaron que para estar vivo no basta solo con respirar. No le pone énfasis a la cosa.
Su presente es un constante eco del pasado “con mi ex nos llevamos re bien, somos buenos amigos, ya no me pasan cosas”. ¿Qué carajo son “cosas”? ni siquiera tienen el coraje de mencionar por su nombre un “ya no la extraño”, “ya no tengo ganas de que me bese”, “ahora me masturbo pensando en otra”… no, a todo eso le llaman “cosas”, como tocando sus sentimientos con un palo, de lejos, para no romper a llorar otra vez.
Señor, defina “cosas”. No me hablen de “cosas” porque salgo corriendo.
Y nadie preguntó si le pasaban o no le pasaban cosas pero ahí está, él las saca, las menciona, las muestra, las luce. Ostenta su propia miseria, y no se da cuenta. Es coleccionista de su propia perdición.
¿Cuál es el problema de que aún amen a la chica? Que alguien me explique cuál es. ¿Que amar a una dama con la que ya no estás duele? Jódase señor, se la banca y siga con su vida.
¿Duele? Llore. Sufra. Haga duelo. Dese permiso a pasarla mal un rato. Todo ser humano tiene corazón y sufre las consecuencias de usarlo, no viene al caso que padecerlas sea de hombres o no.
Para eso (también) están los amigos: para bancar cabezas. Atomícelos a todos o elija a un par y ejerza su derecho a ser escuchado por aquellos a quienes les importa lo que le pase, pero no mintiendo boludeces, no tiene derecho a romper las pelotas con mentiras a sus amistades, solo con la verdad. Acá es cuando digo que la opinión de los demás es importante: la opinión de aquellos que nos quieren, que nos estiman, y que reciben también nuestro afecto (la reciprocidad es fundamental, no soporto los afectos unilaterales… de hecho estos pelotudos superados son consecuencia de esos casos: aún sienten afecto por alguien que ya está sintiendo afecto por otro caballero, de preferencia menos imbécil que él).
Pero al resto del mundo déjelo en paz. Yo no sé quién es usted, señor, simplemente estamos en la misma barra intentando comprar alcohol y se me pone a hablar de estas “cosas”, salga de acá, no tengo la culpa de lo que le pasa, ni me importa si la superó o no, si son amigos o si comen ñoquis los 29 de cada mes.
¿Es injusto que ella siga con su vida y usted no? si, es injusto. ¿Tiene alguna otra obviedad que notificarnos? Le pasa a todo el mundo más o menos cada quince segundos. En algún lugar del planeta, cada quince segundos alguien es abandonado, dejado, puteado, infielizado (le meten los cuernos quiero decir), lo que sea, lo que guste. Vivimos en un planeta en el que lo que pensamos que solo nos pasa a nosotros es lo más común (sobre esto pueden leer mi viejo post “El ABC de Borges. Sobre lo común de las catástrofes emocionales”: http://acostumbradoalfindelmundo.tumblr.com/post/32910813179/el-abc-de-borges-sobre-lo-comun-de-las-catastrofes). No lo va a hacer sentir mejor que existan otros igual o peor que usted, pero lo va a apartar de esa extraña zona que pensó era suya: el centro del universo.
No deje que nadie le venda el centro del universo, no compre bobadas. El ombligo del mundo, al igual que el culo del mismo y sus hemorroides, son patrimonio de la humanidad. No pertenecen a nadie.
Que usted supere o no a su ex es tan importante como el grosor del pasto en una falsa primavera. Menos importante que eso, diría yo. De hecho es insignificante, porque solo le compete a usted, no sé por qué carajo mierda puta concha pija se empecina en informárselo a todo el mundo.
(ni idea de quién es el autor de esta imagen)
Ningún héroe de la historia, ningún mito, ninguna leyenda fue a la prensa a publicar su hazaña. El primer tipo que pisó la luna, cuando Hércules cumplió sus doce trabajos, cuando el flaco caminó encima del agua, cuando Odín cambió un ojo suyo por sabiduría… otros hablaron de ellos. No se pararon en un escenario a informarnos sobre ellos mismos.
Veamos:
Neil Armstrong llamando por teléfono a periodistas, publicando en Facebook, twitteando, gritando en la plaza pública más cercana: “che miren, llegué a la luna, ¡¡soy un capo!! ¡¡Chúpenme la pija, giles!!”
(imagen de Tom Colbie; Acá tienen su face si gustan: https://www.facebook.com/pages/Tom-Colbie-Art/155852504481947)
Está bien, estoy exagerando. Me encanta hacerlo. Felix Baumgartner por ejemplo, el tipo que rompió la barrera del sonido saltando desde la concha de la lora, lo vimos todos en directo por youtube, con Red Bull dando una mano ahí metiendo plata abundante. Sin embargo insisto en mi punto: los seres humanos excepcionales, dioses y héroes no fueron a la prensa, y estos como Felix que son salados, no tan fenómenos como los otros pero salados, acuden a los medios pero… vos no, nene. Vos estás hablando de superar a tu ex, no de romper la barrera del sonido tirándote desde la estratósfera ¿notás la diferencia entre una proeza y una acción cotidiana?