Fin.
Pude haberme aferrado a tu recuerdo, a la minima posibilidad que reconsideraras volver y reescribir nuestra historia.
Una mañana cuando esperaba pasar el metro, me di cuenta de lo estúpido que seria esperar a alguien que ya no quiere volver.
Mi inconsciente sabía que no era sano y me oculto las heridas que habían sanado.
Creía que aun no era tiempo.
Fue increíble lo que viví contigo y ahora puedo decir que ya no me aferró, ya no tengo ese capricho hacía ti.
Y si te volviera a ver, te sonrería como la primera vez.
Escribo esto no para ti, si no para aquella mujer que no sabía como aceptar algo que ya habia dejado ir.
Que no sabía tantas cosas gracias a ti, que no sabía que el comenzar a querer sinceramente era posible, que todavía hay quienes dan lo mejor de si y que lo vanal no importa.
Mi despedida es para ti, decirte que te quiero mucho, y que merececes lo mejor del mundo y que nunca cambies esa manera de ser, esa que vuelve loca a cualquiera.











