Sutiles y a la vez, apasionantes besos los que dejas marcados a fuego sobre mi cuello, van bajando con calma presurosa hacia el sur y me estremecen hasta las punta de los dedos, hasta la raíz de mi cabello, hasta mi entrepierna que clama por tus labios y manos.
Me dejas sin habla y a un mismo tiempo con un gutural sonido que de mi boca sale al contacto de nuestras pieles deseosas de placer y ternura.
Deslizándose los dedos y la pasión, todo nos lleva a culminar en la tentadora y excitante entrega de amor. Es así como nos queremos, es así como nos amamos; si, con locura.
Leregi Renga














