(...) Acaso la que ansío es caminar segura por las antiguas huellas de otros pasos, o quedarme tranquila aquí, en mi huerto; saber que ya está todo sosegado: el corazón, la casa, los recuerdos... Sentir la azada fiel del hortelano remover, amoroso, los terrones, como hicieron en tiempo sus hermanos. Ya está todo gastado bajo el sol, a fuerza de pasar de mano en mano. Introducción | Concha Lagos














