Los tiempos de Dios no terminan nunca para sus hijos predilectos, solo Él sabe de la misión encomendada a cada cuál. Defender nuestra Iglesia es algo prioritario y salvarla es obligatorio. Veamos al Santo Padre como lucha incansablemente contra la crisis que al interior vive nuestra Santa Iglesia alrededor del mundo y la posición de muchos de desconocerlo como cabeza de la misma, sabemos claramente que esta acción es irse en contra de los deseos del Señor quien la estableció y diseñó su estructura, normas y principios. Por eso desconocer el Libro Sagrado como base del Mandato Divino “La Biblia” y tratar de imponer uno creado y elaborado por el hombre como su reemplazo, con actos y costumbres paganas copiadas de sectas de Dios diferente, llámese cómo se llame es algo dimensionalmente catastrófico, estaríamos hablando de otro Dios y otra religión.
Cuando alguien comete un acto que va en contra de las normas y principios, tiene que arrepentirse y cumplir con la debida penitencia religiosa, pero lo más importante es reparar el daño causado a todas las personas afectadas, que consiste en devolver lo tomado indebidamente o indemnizar por daños y perjuicios causados. No es bueno involucrarse con personas de esta procedencia ya que es posible que nos induzcan a una contaminación no apropiada.
Cuando uno camina por la vida con Dios, solo tiene mensajes de amor, bondad y misericordia, muchas veces tiene que sacrificar parte de su felicidad para servir al Creador y aceptar con humildad sus designios, luego de esos momentos de tristezas Él te levanta y ves con asombro la majestad de Dios, tú crecimiento personal y lo más importante, el perdón para aquellas personas que te fallaron y muchas veces con los brazos abiertos los vuelves a recibir.
Siempre debes tener presente a Dios, no cambiar sus mandatos por conceptos rebuscados y perfilados a conquistas personales, saber escucharlo también es un Don e interpretarlo es un privilegio, de ahí que cuando lo sigues al pie de la letra de seguro alcanzas lo más precioso de la vida, una vida clara dedicada a servir, una familia modelo de amor y católica, una esposa pulcra y sincera e hijos respetados y respetables y así podemos multiplicar las familias católicas por amor y convicción. Siempre debes mirar al ser que amas con amor, bondad y complacencia, que tu luz lo ilumine y tu alma lo acompañe por siempre, llévalo grabado en tu alma y si en algún momento tienes una duda, acércate y pregunta con ese amor construido por la gracia de Dios encontrarás respuestas. Nunca dudes de quién amas, por que él también te ama por la voluntad de Dios que fuero escogidos y de la mano para siempre.