Somos el resultado de la suma de nuestros errores y sus consecuencias, lo que con voluntad resulta del aprendizaje después de cada subida y bajada de la montaña rusa de emociones con que la vida en cada vuelta nos encuentra.
Somos la respuesta al abrazo a tiempo del amigo que con calidez nos alienta, pero también el recuerdo de las cicatrices impresas en el alma las que al verlas nos recuerdan nuestras debilidades y fortalezas.
Somos el peso que elijamos cargar del ayer pero también la elección de lo que con convicción se suelta, la aventura y desventura de recuerdos a olvidar y olvidos queriendo preservar lo mejor de sus vivencias.
Somos el equilibrio conseguido después de tanto desequilibrar y los intentos por mantenernos vivos al transitar a diario, esquivando tropiezos en medio de los despojos de un mundo de amor vacío.
Somos los restos de lo que logremos rescatar del naufragio contínuo al navegar, en medio de las tormentas con que la vida nos quiera probar…
Priscila Alcívar 26/05/2025


















