Anotaciones sobre el dolor
Dejó de dolerte el dolor ajeno
y el dolor propio es un huracán gélido
moviendo pétalos artificiales.
Es tan aburrido su sonsonete
que has cercado su alarido con rimas;
Tan sólo el repique de los fonemas
contra el témpano azul de tu cansancio.
Pero, aún después del hastío, duele.
En la desembocadura del verso
las astillas aún se arremolinan.
Mira tu rostro en los charcos del habla,
¿Ya no se parecen tus cicatrices
a las parcas palabras atascadas?
¿Ya no encuentras en el dolor del otro
vestigios dispersos del dolor propio?
Aún después de la saciedad semántica,
duele su lanza de bromelias blancas.
El dolor es una fontana prístina
de una entraña rapaz e inmarcesible.
Tan inagotable es su flujo púrpura
que optas por dejarlo para otro día.
Rodrigo Panteonero














