El no-retorno exhibe la espera
Pascal Quignard

Love Begins

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Show & Tell
Color Me Curious
The Bowery Presents
I'd rather be in outer space 🛸
Lint Roller? I Barely Know Her

PR's Tumblrdome
Mike Driver
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
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hello vonnie
Cosmic Funnies

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blake kathryn

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ojovivo
YOU ARE THE REASON
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@juegosdeinteligencia
El no-retorno exhibe la espera
Pascal Quignard
La puesta del sol, Jose Maria Velasco
que llegue pronto,
en silencio
y que sea sempiterna.
Notas para el Emiliario
SONETO A UN COSIFICADOR
¿Por qué insistes en la provocación
si ya dejaste claro desprecio?
Tú, con ardor te burlas de mi aprecio;
yo, he perecido a la admiración.
Comenzaste al captar, pues, mi atención.
He flaqueado, sí, por mostrarme necio,
pero esos glúteos tienen sobreprecio.
No debí citar sobre mi afición.
Y ahora este es el largo camino:
- Negación, claro lo habías dejado;
- Ira, no eres más que un simple Narciso;
- Negociación, ¡espera! Seré tu hado;
- Depresión, ahora tu amor preciso;
- Aceptación, y tu cuerpo ha c a l l a d o…
Sb.n Torres
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 7 de Junio de 2018
Cabrón:
Te conocí tan poco que todo lo que sé de ti es perfecto; es usted una verdadera fantasía.
Su S.
P.D: ¿Y qué más?
Dalí, S.(1954) El coloso de Rodas [Pintura]. Berna, Kunstmuseum.
ESTRIBILLO DE UN CANTO PESAROSO
Emilio, no estoy solo;
Emilio, estoy abandonado.
The Colossus, Francisco Goya
Medium: oil,canvas
The summer, Caspar David Friedrich
Medium: oil
“La lujuria es viento del estío”
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 31 de mayo de 2018
Milo, el de la hueste de Adonis:
Ya a nadie le importa mi pesar, se ha agotado. Mi madre se ha mostrado reacia a saber del tema, lo evita a toda costa, sin la menor discreción.
Ay, Emilio mío, tan lejos de ti y tan cerca de mí.
Tuyo
S.
P.D: ¿Y qué más?
Notas para el Emiliario
ANATOMÍA SADIANA
Somos inferiores a nuestras fantasías y extraños en nuestros propios sueños. Los sueños son producto de nuestro inconsciente, y las fantasías son una creación, las construimos y su complejidad nos aleja de la satisfacción, nos hace insaciables. No podemos controlar los sueños, provienen de nuestro cerebro primitivo, de lo más oscuro de la memoria. Los sueños suceden en un espacio salvaje y extremadamente privado, inaccesible a los otros, tanto, que como un reflejo de hermetismo los olvidamos, la vida cotidiana no los asimila y los borra. Al tratar de recordarlos, de explicarlos se desvanecen y regresan a incubar aberraciones en ese cerebro sin domesticar. Las fantasías las tenemos en un estado semi consciente, las alimentamos con nuestras propias frustraciones, las hacemos crecer de forma desproporcionada, aun en contra de nuestra voluntad, para hacerlas imposibles. Son inenarrables, nos avergonzamos de ellas y confesarlas es un asunto casi clínico.
Lésper, A. (30 de noviembre de 2013). Anatomía Sadiana. [Avelina Lésper (Crítica de arte)]. Recuperado de https://www.avelinalesper.com/2013/11/anatomia-sadiana.html
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 30 de mayo de 2018
Emilio mío:
Desperté con harta pesadez y un sabor ferroso en la boca. Hace tiempo que no te veía en mis sueños; hoy fue real: tu faz se mostró so definida, con toda su luz y su perfección. Me evadías y me ignorabas, como los últimos días antes de que partieras, o más como lo intento hacer con cierta persona. Tomé medidas para enfrentarte y hacerte la pregunta que me sigue torturando; tu respuesta iba y venía entre lo liviano y lo lacónico, pero me entregaba un hálito esperanzador. Respuesta que he ido asimilando en este breve tiempo.
Esta vez fuiste diferente: seco y cruel, y sin embargo, aún conservabas tu aire encantador, tu mirada de felino y la seguridad sensual que ésta acarrea. Me decías, palabras más palabras menos: “Siempre te lo dije, Ya no me gustas.” Añadías un pensamiento sobre la sinceridad, no recuerdo las palabras exactas y no pretendo falsificarlas (aunque, al tratarse de un sueño, yo fui el que las seleccionó y puso en tu boca —ojalá pudiera poner otra cosa ahí). Yo con el alma en pedazos, tú de frente, terminaste tu diatriba, diste la media vuelta y continuaste con tu vida con completa normalidad, sin perturbaciones, sin remordimientos, ni arrepentimientos.
En un siguiente acto (¡cómo se cuenta el tiempo en el territorio de lo onírico!), te quitabas algo de ropa y mostrabas tu piel acaramelada, sin ninguna razón aparente; tu cuerpo estaba escurriendo de sudor, y es raro porque no recuerdo calor, aunque en mi cama hace bastante; al final, supongo que mi inconsciente se apiado un poco de mí, regalándome esa imagen exquisita de ti de tu corpulencia derramando lascivia. Aparecieron tatuajes sobre tu dorso; aproveche inusual situación para acercarme y apoyar mis manos sobre la tinta. Las yemas de mis dedos sobre tu espalda magra, esa quemazón táctil… sigo con dudas, me pierdo entre la realidad y la ficción. Como si te hubieras transformado en calor sofocante, como en el que me horneo en mi cuarto; te vaporizaste al través de mi ventana de persiana y te condensaste en mi contemplación anímica.
¿Eres consciente del significado de las palabras y cómo afectan? Si la respuesta es un no sincero, te perdono. Si la respuesta es sí, entonces eres un ser sanguinario. El último mensaje “Poorfavor”, sigo descifrándolo, como si existiera una especie de código secreto en esa pueril onomatopeya.
Tu afmo. S.
P.D: ¿Y qué más?
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 1 de junio de 2018
Señorito Emilio:
De verdad me gustaría ser una persona que tú fueras capaz de amar. Seguido me castigo por no saber de tus gustos, de tus preferencias y necesidades.
Leí que cada uno de los sentidos, oído, vista, olfato, tacto, gusto tienen una memoria y que cada uno de ellos memora diferente que el ulterior ¿Quieres saber cómo te recuerdo? Los que principian son fáciles, y aun puedo estimularlos, el primero con las notas de voz que conservo y el segundo con las imágenes que tengo. Los tres siguientes carecen de memoria tangible, pero son más duraderos sus recueros. El olor a loción que transpirabas aún me llega en la calle, a veces voy absorto, vagando mecánicamente y de pronto apareces, en el aire, un instante y luego te vas. Mi tacto es el que adolece seguido, es imposible recrear tus músculos, tu piel, tu pelo, tus mejillas, el vello de tu trasero, tu miebro rígido, tus abrazos, tus besos. Gusto de ti en el café que me preparo en las mañanas; en el bálsamo de labios de menta; la ambrosía de tu saliva, quizá algún día vuelva a probarla.
He querido llamarte de usted, no por respeto como dicta la costumbre, sino porque usted ya es un hombre, o a mí me lo parece al menos; bello espécimen latino, pelo negro, piel de piñón, viril altura, extremidades férreas y ese derrière inmenso que mi lengua quiere recorrer.
Me despido, agitado de excitación. Cuéntame cómo te va, allá en donde el cielo es más grande. Dos besos.
Te piensa S.
P.D: ¿Y qué más?
Rubens, P; Brueghel, J.(1618) Touch [Pintura]. España, Museo del Prado
Rubens, P; Brueghel, J.(1618) Smell [Pintura]. España, Museo del Prado.
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 24 de mayo de 2018
Niño Chávez:
Te extraño a las dos de la madrugada cuando la gente pernocta y mi única compañía son mis pensamientos. Te extraño a las tres de la tarde en la comida con mi familia, cuando finjo que convivo, para no incomodar con mi rostro perdido. Te extraño cuando paso por el arco gigantesco en el que quedamos para salir por primera vez.
¡Qué recuerdo el de ese día! Con tu playera arena pegada; tus pantalones ajustados (no eran tu primera opción, pero te viste obligado a usarlos); tus zapatos dorados; y esa mochila carente de contenido. Te extraño cuando paso por el parque —que descubrí que se llama Parque A., para futuras referencias— el de la primera cita voluntaria y el de la última charla obligada. Cuando recorro nuestro mirador: te extraño.
Pero te recuerdo como nunca en el gimnasio. Cuando veo el baño de la planta baja (¿lo recuerdas, mi excusa para hablarte?). Cuando estoy en el segundo piso; hacías ejercicios que no te gustaban sólo para estar frente de mí. Y en el estacionamiento, nuestra primera conversación. Es probable que tú no recuerdes los detalles que yo siempre custodiaré. Memóralos, por favor, no los olvides.
Por la noche
Descansé un momento para refrescar la mente y aclarar mis ideas. Leí de nuevo los párrafos aquende este y no pude evitar sentirme avergonzado. No menos por su tono que por su poesía. Me dan lástima, atiborrados de autocompasión y de un reproche insoportable. No me gustaría suprimirlos. De no saber asimilar la situación y poner actitud positiva me declaro culpable.
Ya no te quito más el tiempo. Te mando un beso, ponlo en tu cuello.
Tu afmo. e incondicional S.
P.D: ¿Y qué más?
¡Qué alivio permitir al estruendo que nos rodee y que nos invada para que así no se escuche la voz de la reflexión!
Rosario Castellanos
Cuatro Veces Heroica Puebla de Zaragoza a 23 de mayo de 2018
Querido Emilio, mi niño:
Dicen que cada diez años algo acontece en nuestras vidas que nos cambia para siempre. Hace un mes, quizá más —porque el diecinueve hicimos un mes de “conocernos”; un mes de decidirme a preguntar algo que ya sabía—, me cuestionaba cuál sería ese evento en mi vida. Creí, siempre inocente, que sería algo irreversible y en suma tan doloroso como una muerte; estaba equivocado, pero no del todo. Habría (hay), en efecto, un duelo. Ya te puedes imaginar el suceso que marcó esta década.
Ayer decidí ver una película, hace tiempo que no lo hacía. Era de madrugada y a proveche el territorio del silencio que arrastra consigo. La elección fue: The Escape, dirige Dominic Savage, y protagoniza con desgarro Gemma Arterton. La historia de un ama de casa que emprende un viaje en busca del Deseo. La cámara me recuerda a películas de Lars von Trier, es decir, que sigue en su mayoría el rostro o cuerpo de la actriz; este tipo de enfoque le da un toque de familiaridad, te ayuda a “entrar” en la acción. Colores fríos inundan el paisaje de Londres y París contemporáneos. Tara, la heroína del filme, harta de lo que supone una vida llena de rutina y costumbrismo: levantarse y ser penetrada hasta eyacular por su esposo; rogar a sus hijos para que coman su desayuno y después llevarlos a la escuela; comprar víveres, hacer la comida, asear el hogar y volver a empezar. Comienza a mostrar actitudes depresivas hasta el punto de injuriar tremendas blasfemias a sus niños que no superan la docena de años. Ella termina por escapar de su casa, dejando a su familia con incertidumbre, para hacer un recorrido por Francia. Para el final, vuelve a tener un episodio de ansiedad mientras vaga en las calles, hasta que una mujer decide llevarla por compasión a un cuarto en donde la cuida y le prepara té. Tienen una plática que supone promover la metabole del personaje principal. De ese diálogo unas líneas se imprimieron en mi piel como el herrado caliente, las transcribo con la traducción de los subtítulos:
“Intenta cambiar tu vida con él, pero si no quiere, entonces tendrás que cambiarla sin él.”
Así de sencilla, fue directa como una puñalada al corazón. ¿Tendré que hacerme a la idea de la resignación? Me miento que no. Tu cuerpo me pide salir en busca de DESEO, tengo serios asuntos que resolver con él.
Lleno de furia termino de llenar esta página, “y a qué se debe” te preguntas, pues al maldito gnomo morocho. Cada día encuentra nuevas formas de hacerme sentir incómodo.
Qué falta me haces aquí.
Te besa: S.
P.D: ¿Y qué más?