Durante mucho tiempo sentí la necesidad de llenar las expectativas de las demás personas…
¡Cuánto tiempo pasamos complaciendo a los demás!
Seguro deseas que tus padres estén orgullosos de ti, que tu pareja apruebe lo que haces y que tus hijos te vean como un héroe…
Esto está bien siempre que no busques la aprobación de las personas equivocadas…
Esto puede llevarte a olvidar quién eres, lo que deseas y tus opiniones.
Cuando pasas tanto tiempo intentando agradar a los demás, olvidas lo que VALES.
No está mal desear que los demás te admiren siempre que no calles tu propia voz.
No debes sacrificar tu esencia para dar gusto a las personas equivocadas.
Sé tú mismo y procura agradarte a ti antes que a nadie.












