Ya pasaron varias semanas desde que no tenemos luz y han pasado varias cosas.
Escribo esto mientras la dueña hace ruido con el resorte de su colchón viejo. Le deseo un gran orgasmo y que sus hijos no sé traumen con el espectáculo de 7min.
No encontrábamos casa, revisamos publicaciones, hablamos, hicimos citas, fuimos a los departamentos. Unos apoyabamos un lugar, otros no. Hubo un par que tenían muy buena foto, pero un barrio y gente al que no estamos acostumbrados, simplemente no podríamos adaptarnos.
Diario era escuchar la plática de las posibles soluciones jurídicas, escuchar que había logrado mi madre, escuchar la misma letanía de mi padre.
Nos gritamos, nos desahogamos, nos dijimos todo lo que pensamos, lo que sentimos y sufrimos.
Tomamos partido de la situación, todos.
Los vecinos siguen sin dar su mano. No se puede esperar nada de nadie. Pero tampoco esas actitudes harán que yo cambié mi forma de ser, siempre que puedo, apoyo, en lo que este a mi alcance.
Mi madre ha estado muy cerca de abogados que nos han orientado, en el ministerio público no se pudo resolver nada, no recibimos protección o algo. Así la justicia en México...
En algún momento solicitaron el contrato e instalación de luz y no permitieron la acción, además de una serie de insultos hacia mis padres. Incluso, días después, el mismo trabajador visito el lugar y a los dueños. Posible mordida.
Y se acabo la faena, ojalá haya tenido un buen final. Lo dicho 7min.
Nadie nos ha podido ayudar con ser nuestro fiador y por tanto, tenemos una limitante para rentar.
Una conocida nos ha dado esperanza de habitar un espacio de su casa. Hoy es un lugar que tiene acumuladas cosas, que hay que limpiar y volver a restaurarlo.
Parece que todos vamos en el camino, en ese ritmo para movernos de aquí.
La inquietud es que aún no nos da contrato y no nos dice que si está bien lo que ofrecemos de renta.
Hoy estaba el abogado de estos señores y entro el miedo y la ansiedad de que nos quieran dañar mas, sacando nuestras cosas a la calle o embargando. Acciones desesperadas y muy mal intensionadas.
Hemos tenido avances, todos juntos, trabajando y apoyando. Diferencias, disgustos, preocupación, cansancio, insomnio. Celebramos el cumpleaños de mi hermano entre velas y la misma plática con mal sabor, de lo que estamos viviendo.
Pero aún con esto, sigo agradeciendo a Dios la experiencia y el hecho de tener una familia, comida, trabajo. Estamos juntos y se que esta lección nos hará mejores personas.
Pedí ayuda en redes: me ayudan a reparar la casa y yo ofrezco mi atención profesional. Aún sin respuesta y siento que estos señores festejan su siguiente paso para dañarnos.
No tenemos dinero para solucionar las cosas más rápido, pero pude pagar una deuda de tarjeta. Vamos paso a paso. Se que podemos