Un cuarto de siglo después..
Veinticinco años (toda mi vida) he vivido con la idea de que la felicidad es algo que uno busca, que está en algún sitio, en otro diferente al que estoy, cuando vivía en mi país de origen siempre pensé que la encontraría saliendo de allí, cuando salí la emoción fue gigante pero ¡vaya!, tampoco estaba la felicidad en ese otro país, decidí que habían sueños que cumplir y era ahí cuando encontraría la felicidad y uno a uno iba cumpliendo sueños pero tampoco; siempre que he logrado obtener algo me entusiasmo, me da satisfacción, pero luego ese momento pasa y quiero entonces otra cosa y hasta no lograrlo vivo creyendo que la felicidad me huye, pero hoy me doy cuenta que la felicidad no es un estado absoluto al que se llega, que son solo instantes, que son esos pequeños momentos que se viven cada día, que durante el proceso a las metas en cada etapa de la vida se encuentra esa felicidad, que la felicidad son esas personas, lugares, experiencias que nos acompañan durante el camino, que en definitiva la felicidad siempre ha estado conmigo a donde quiera y en todo momento, (aunque hay tristezas en medio de esa felicidad) pero realmente es una decisión que se toma y hoy comprendo que he sido yo la que ha ignorado esa parte, que pongo tanto empeño en encontrarla que no me había que ya la tenia y siempre le he tenido, (como cuando uno busca la llaves por todos lados y resulta que las tiene en las manos). Hoy comprendo que esta en mis manos decidir ser feliz incluso en los malos momentos, que Veinticinco años después de buscar la felicidad me doy cuenta que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. Ahora solo me queda aprender a ponerla como prioridad y pase lo que pase decidir ser feliz.











