Está sola en la noche, pensando en todo y en nada.
Las ideas fluyen y se retuercen mirando el techo y las cortinas raidas del ventanal, la noche no deja ver ninguna luz más que las lámparas de la calle, que ahora es incluso más tenue que de costumbre.
Sus pensamientos chocan entre sí, tratando de decidir cuál es más importante. Duda si morder sus uñas o prenderse otro cigarro.
No ve esperanzas, no hay sonidos en el mundo que puedan callar la ansiedad recorriéndole el cuerpo.
Ya basta, por favor. Ya no más.
Un poco de luz nunca viene mal.
Empieza a dar vueltas en la cama hasta que decide que si no duerme no despertará. Si no cierra los ojos no habrá un mañana será otro día que valga.
Mañana será otro día, qué frase bien de mierda. Como resignarse a lo que nos toca y seguir sobreviviendo. Pero es lo único que le queda, al menos hoy.












