Gurú here to help {Puesto de consejos amorosos}
Una vez que las palabras salieron de boca de su prometida, no pudo evitar dibujar una media sonrisa en sus labios. En seguida, colocó la mano sobre la suya para sujetarla y entrelazarla con lentitud después, como disfrutando de cada segundo que transcurría.—Una mujer como tú es única en el mundo.—Aclaró, mientras subía la mirada con lentitud hasta sus ojos claros. Dios, estaba tan enamorado de ella.—Dudo que en este planeta pueda existir ni un hombre digno de ni si quiera una mínima parte de tu amor.—Continuó, con cierto tono teatral que había visto alguna vez en las tragedias de amor en los teatros.—… pero quizá aquél amor que buscas esté más cerca de lo que crees.—Concluyó, para después detenerse a jugar con su anillo de prometida. Inevitablemente, tras aquél monologo que guardaba más realidad que ficción, tuvo que dejar escapar una pequeña risa, en el fondo aquél trabajo sí era un poco ridículo.
Al principio ella había llegado la idea de divertirse un rato pero al final, termino sonrojada por las palabras que su prometido le estaba otorgando, algunas exageraciones claro que estaba. Pero no evitaba que eso hiciera que el corazón de la rubia latiera con fuerza y poder sentir aquellas “famosas mariposas” en su panza. —Vaya veo que el guru es un tanto exagerado. —Bromeo mientras observaba al hombre, agachándose para poder tener su rostro cerca de él. — ¿Qué tan cerca tengo a esa persona? —Susurro con una sonrisa de lado y bajo su mirada al ver las caricias que su prometido, le estaba dando en donde su anillo se encontraba. No podía ser más feliz de ser su futura esposa.









