II Gaspy II
–¿Entonces que clase de libros, tienes en esta librería?- preguntó con toda la intención de fastidiar, además de canalizar su repentina molestia, ya que tendría que ver, que diablos haría para hacer una consulta ya que lo necesitaba en calidad de urgente –Lo necesitaba ya, así que no sería necesario el encargo, gracias- cortesía y educación, ante todo, aunque fuera con Beth.
Consideró en irse, dar media vuelta, dedicarle un comentario más en tono de burla y salir de ahí, pero por el rabillo del ojo seguía observando a la pequeña, lo cierto es que los niños, jamás habían llamado su atención (por eso siempre había proclamado que jamás tendría uno ¡Que cruel era la vida e irónica! ), pero en ese punto, después de las noticias y verdades descubiertas, el cazador había empezado a observar y prestar más atención a los niños.
Así que sin pensarlo, la pregunta brotó de sus labios –¿Cuántos años tiene tu hija?- la curiosidad, era evidente en su tono, no había mofa, ni burla ni nada de lo que regularmente era evidente, cuando mantenía una conversación con la pelirroja –No debe ser nada fácil, tener la responsabilidad de una niña- y eso, era más bien para él, que para Beth, ya que no tenía precisamente instinto paternal.
¿En serio? ¿Encima se atrevía a cuestionar lo que hacía en su librería? Lo hubiera echado a patadas sino tuviera un mínimo de educación. Hizo una mueca de inmediato, trató de coger aire y contar hasta diez... Ese comentario estaba dedicado únicamente a herirla y molestarla. Aún así, a pesar de saberlo, saltó. -Libros que interesan a la gente que quisiera ver en mi librería... No a individuos como tú. Resultaba irreal que precisamente él se encontrara en su negocio... De entre todas las personas odiosas que había conocido...
Suspiró y desvió la mirada. -Pues lo siento, es lo máximo que puedo hacer por ti. Ahora que no había libro posible, la lógica dictaminaba que se marcharía por dónde había venido y rezaba porque sus caminos no volvieran a encontrarse jamás. Pero de repente fue consciente de su mirada disimulada a su hija. ¿Habría averiguado que era suya? Un escalofrío le recorrió de pies a cabeza. No olvidaba que después de todo él era un cazador. Y ella una criatura, conocía de su naturaleza... Y aunque nunca había dado indicios de que quisiera cazarla, no le gustó nada que mirara a su hija, quién probablemente acabaría heredando su naturaleza sobrenatural.
Su pregunta la detuvo de ir a cogerla en brazos. Agrandó los ojos sorprendida y le echó un vistazo a Hope antes de responder. -Dos años... Dos años y medio... Murmuró confundida dada la repentina curiosidad de Gaspard. ¿Era una manera de llamarla mala madre, ahora le saldría con un comentario vil? Lo estaba esperando, pero no llegaba... Por lo que suspiró y respondió. -No es fácil, no te voy a mentir... Pero ayuda tener el apoyo de todos.















