Sobre la visita sorpresa de un gran caballero alemán que es también el fin del viaje a México aunque sea ahora el Perú
Jorge Alejandro Vargas Prado.
Y de pronto, como cuando la última hilacha de nube desaparece sobre los andes en invierno o como cuando cae la primera gota de lluvia al campo fértil, mi amigo, el oso gigante de felpa o de caramelo o de rubí azucarado o de algodón dulce de cereza o de fruta roja galáctica, cruzó Centroamérica de un salto y llegó a Cusco desde México.
Mi emoción fue enorme y sorprendente y la tinya de mi corazón latió como cuando se activa una hermosa tempestad dentro de las costillas de un niño que conoce por primera vez la ciudad de Machupicchu.
El coro enloquecido del maíz nos saludaba a nuestro paso y una niña chilena al vernos, sonrió y dijo: “Una niña vive en las canciones” y yo y mi amigo el oso polar púrpura vivimos ahora en una canción que cantan las niñas más saludables del mundo que nunca se han puesto zapatos.
Somos niños de luz, mi hermano, y aún no sabemos de la maldad del azúcar y así corremos bajo la lluvia y tomamos Inca Kola y nuestra sangre es dulce y tampoco sabemos de la maldad eléctrica, entonces somos luces de neón y atravesamos puentes de hierro y túneles y usamos las botellas de Inca kola como turbo-propulsores en nuestras espaldas y festejamos la vida sencillamente y con humildad como celebramos la luz del sol sobre la cama más fría de un hospital pobre.
Yo amo a mi amigo, el oso gigante niño, como amo a las montañas.
Le quiero porque me acompaña y porque compartimos el temperamento de las plumas y de las escalas mayores de los instrumentos estándar de occidente y de las primeras risas de los bebés y de las ventanas abiertas.
Lo quiero porque nos costó mucho llegar a Machupicchu, porque la pequeña embarcación que navegaba entre mis neuronas y las suyas colapsó y se volvió un elegante patito de hule y flotamos haciendo vivas y nos perdimos en una ciudad italiana de una sola calle.
Machupicchu es la máscara de piedra de Cusco que es un sexy guerrero-príncipe inca.
Y mi amigo, oso gigante de goma de linaza y airampo, me dice: I feel so small.
¡Oh, los selfies inútiles!
¡Oh, las cigarras que nadie escucha!
¡Oh, las bolsas de papel!
¡Oh, todo lo que compartimos los humanos aunque tu partida de nacimiento fue escrita en alemán y la mía debió haber estado escrita en quechua!
Somos fuertes, gran amigo translúcido.
La hojita de coca ha fortalecido nuestros dientes y aquello que permanecerá luego de que nuestro corazón sea polvo gris y sea el abono de un árbol de algarrobo o de un q’iwña.
¿No es la tecnología la magia de nuestra época?
Is Machupicchu the main temple of wi-fi?
Is Machupicchu the biggest luxury hotel in Cusco?
Is Machupicchu the most beaufitul fault line on the world?
Could Machupicchu be some sort of post-modern Titanic?
Could Machupicchu be some sort of cosmic hospital made of quartz?
Could Machupicchu be some sort of castle of communal love?
¿Qué hacemos, gran amigo oso, si a los niños peruanos se les caen los ojos como canicas de plástico sobre sus iPads?
¿Qué ocurre si la noche se solidifica y, de pronto, se convierte en un Apu que nos saluda con su enorme y grave voz?
El caos granítico se equilibra en nuestras sonrisas.
El polvo de estrellas refulge en nuestras heces.
Puedo cerrar mis ojos, amigo felpudo, y navegar contigo en el agua tibia.
Extrañaré haber luchado contigo contra el monstruo de Aguas calientes y contra piratas mutantes de grandes patas biónicas.
Extrañaré el poder de las olas del Pacífico mexicano que tú imitabas golpeando como un primate tu pecho.
Porque somos primates aunque tú tengas la barba rubia y yo casi no tenga vellos en las axilas.
Extrañaré tu capacidad de alimentar arañas hambrientas y de transformarlas en tratados internacionales de paz.
Extrañaré, hasta las lágrimas, verte convertido en un tigre-delfín transparente disputando un campeonato internacional de volleyball dentro de los mares tibios de México.
Extrañaré todo lo que has traído de México y de Alemania.
Extrañaré los rombos psicodélicos que iluminaron dolorosamente nuestras barrigas.
Ahora que nos han separado porque soy cusqueño y en Cusco todo funciona mal para nosotros mismos y todo funciona bien para los que han nacido fuera del Perú y tienen la piel, digámoslo así, más clara quiero regalarte este poema que es una flor humilde en un acantilado.
De nada vale enojarse, porque tenemos el poder de transfigurar el dolor en bosques holográficos sobre el cielo o en flores medicinales.
Quiero que sepas que mi viaje a México recién ha terminado cuando presencié tu partida de esta ciudad lítica porque México acaba, estoy seguro, al final del dedo pulgar de uno de tus pies.
Una manada de tigres-delfines transparentes juega el campeonato mundial de volleyball dentro de los mares tibios de México (2016)