Una pausa transformadora
Hace unos meses decidí hacer una pausa en mi labor como capacitador, brindando talleres y cursos de capacitación sobre algunas terapias complementarias de la salud bioneuroemocional, que llevaba a cabo en mi Academia Online, Bioneew.
Curiosamente, el motivo de esta pausa fue una serie de frustrantes y desgastantes experiencias personales que me llevaron a enfrentar en carne propia algunos de los conflictos que yo mismo les había estado enseñando a mis alumnas a tratar en sus consultantes.
Lamentablemente, me tocó vivenciar una situación en la que la traición y la manipulación jugaron un papel clave. Sin embargo, lejos de que esto fuera una derrota, mi pausa obligatoria me permitió hacer algo crucial: profundizar aún más en mi propia comprensión del tema, procesar nuevas lecciones y desarrollar nuevos contenidos que van a potenciar la técnica de quienes siguen este camino conmigo.
Así que hoy quiero compartir contigo algunas de esas lecciones aprendidas en este proceso, porque sé que muchos pueden estar pasando por algo similar y a más de alguno le podrá servir el leer la forma en que lo afronté. Comencemos.
Primer lección. La reacción de los médicos y profesionales "titulados" a nuestra labor.
Una de las cosas que logré procesar mejor en este tiempo es esa incomodidad que yo notaba que genera nuestra labor en algunos médicos y profesionales que padecen lo que yo llamo el "síndrome del papelito".
Estas personas son aquellas que creen que el único conocimiento válido es el que está respaldado por un título, obtenido en cierto lugar especificado por ellas mismas y que rechazan cualquier enfoque que no se ajuste a sus creencias tradicionales.
¿Y qué fue lo que aprendí de esto?
- Primero, me ayudó a entender que esta resistencia no es personal, sino que es el resultado de su formación y de los propios sesgos que han estado procesando a través del tiempo.
- Después descubrí la importancia de auto-sustentar nuestra motivación. Y es que, no podemos depender del reconocimiento externo, jamás, para validar nuestra labor.
- Y por último, comprendí la necesidad de fortalecer nuestra evidencia práctica, es decir, ver esos resultados que sí hemos obtenido y que hablan más fuerte que cualquier diploma.
Segunda lección. El aislamiento como proceso necesario
Otra gran comprensión que obtuve en esta etapa fue acerca del cómo funcionan estos periodos de aislamiento y por qué son tan necesarios para algunas personas.
El Sabio Salomón lo dijo bien: "A mayor conocimiento, mayor dolor." Y es totalmente acertado, pues cuando expandimos nuestra conciencia, comenzamos a ver cosas que antes ignorábamos. Nos damos cuenta de distintas dinámicas tóxicas que antes ignorábamos, así como de verdades incómodas que preferíamos pasar por alto, y eso resulta ser muy doloroso en ocasiones.
Pero aquí está la clave que aprendí de esto: estos momentos de aislamiento no son castigos, son oportunidades únicas. Son la forma en que nuestro Yointer nos pide reconectar con nosotros mismos, conocernos de nuevo y sanar desde adentro.
Si tú también estás atravesando una etapa de desconexión con el mundo, pregúntate:
- ¿Qué me está pidiendo mi Yointer que escuche, específicamente?
- ¿Cuáles son esas heridas que aún debo atender, antes de poder seguir adelante?
- ¿Cómo puedo usar este valioso tiempo para mejorar en aquello que me hace falta y regresar más fuerte?
Tercer lección. La importancia de tu comunidad
Quizás lo más importante de todo este proceso para mí, fue el haber encontrado una comunidad Gamer con la que pude conectar en un nivel bastante profundo, pues tomé la decisión de comenzar a jugar un videojuego particularmente como herramienta de cooldown (enfriamiento) emocional.
A partir de esta experiencia, empecé a desarrollar lo que llamé "MegaOne: Método Gamifocal de Optimización Emocional", un enfoque terapéutico donde utilizamos ciertos videojuegos como herramientas de autogestión emocional y de crecimiento personal.
Y esto se dio así porque comprendí que los videojuegos nos permiten explorar emociones, resolver conflictos internos y, sobre todo, conectar con otros seres humanos que, muchas veces sin saberlo, nos ayudan a sanar.
En mi caso, fue este grupo de personas el que me brindó el apoyo que necesitaba para mejorar mi condición. Así que, si alguna vez sientes que el mundo te cierra puertas, recuerda que hay comunidades donde puedes encontrar apoyo genuino.
Y no subestimes, como yo lo hice mucho tiempo, el poder de los videojuegos no solo como entretenimiento, sino como herramientas para el crecimiento personal.
De regreso, al fin
Y bueno, hoy regreso con una nueva perspectiva, con nuevos aprendizajes y con más ganas que nunca de compartir contenido que pueda servir como guía para aquellos que están atravesando procesos similares.
Si algo de lo que compartí hoy resonó contigo, si alguna de estas lecciones te hizo reflexionar, te invito a que sigas este camino conmigo.
Porque al final del día, todos estamos jugando este gran juego que es la vida, el secreto está en aprender a jugarlo mejor, siempre.
Recuerda que puedes seguirme también en mis canales oficiales, en Tiktok, Instagram, Youtube y próximamente en Twitch, en dónde comparto contigo más recursos, además de que podrás unirte a nuestra Comunidad Capirotada, para jugar un rato de chill con otros aventureros que vamos redescubriendo nuestro camino. Suscribete también a mi podcast "Capirotada, la receta del éxito", disponible en Spotify y GooglePodcasts.













