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Papercut - Zedd feat Troye Sivan
Miró a su alrededor hasta encontrarse con la dueña de la voz, algo avergonzada de que alguien haya presenciado lo ocurrido. —Sí, bueno, no se suele tratar con un asesino en serie todos los días. Uno no sabe si la gente está emocionada o asustada —le sonrió levemente. Ver el café en la mano de la joven le recordó lo hambrienta que estaba. No cigarrillo, comida, se recordó para evitar problemas consigo misma. —Supongo que no sabrás de algún puesto de comida rápida cerca, ¿no? Los sustos de muerte me dan hambre —dijo, metiéndose las manos en los bolsillos en busca de algún dulce para calmar su ansiedad de fumar.
- Deberían estar emocionados, tenía unos días medio apagados esta ciudad, y de repente tiene vida, he visto gente de equipos contrarios de béisbol llevarse bien y todo- Hizo una mueca con la boca mientras miraba a su alrededor, no podía negar que había paranoia generalizada, era incluso divertido ver a la gente asegurarse cada 2seg que nadie lo seguía, en su mente el asesino tenía más estilo y obviamente no iba a ir por medio de la calle con un cuchillo matando a cuanta persona se le antojara - Conozco una cafetería, tienen un café para morir y seguramente muffins o comida dulce de la misma calidad, sino en la plaza cerca de acá siempre están los camiones esos de comida, que van desde comida Mexicana a comida Árabe, los descubrí hace unas noches y han sido mi lugar frecuente últimamente - Comentó tranquilamente, apuntando a los lugares que mencionaba.
El laboratorio había recibido varias muestras de sangre, y se había visto obligada a saltarse el almuerzo para acabar con los análisis. No es como si el simple pensar me gastara energía y necesitara nutrirme, había estado tentada a exclamar. Las muestras resultaron tener un virus que se esparcía por el aire, pero no demasiado problemático. Con la cantidad normal de anticuerpos y un poco de ayuda de microorganismos modificados, no había de qué preocuparse.
Salió del edificio frotándose la cara, su vista cansada por el uso del microscopio y su estómago quejándose de la falta de comida. Por primera vez en el día, su mente pudo analizar la noticia que tenía a toda la ciudad preocupada: la muerte de un ciudadano a mano de un posible asesino en serie. Tía Charlotte se volvería loca si se enterara que no me encerré en mi departamento, rió para sus adentros. Consideró llamarle, o tal vez escribirle un mensaje para demostrarle que estaba bien…
Una bocina le hizo salir de sus pensamientos, y el sobresalto dar unos pasos hacia atrás. Al parecer había estado a punto de ser atropellada. Hizo una mueca por la intensidad de las luces del coche y suspiró, mientras intentaba que su corazón bajara un poco el ritmo cardíaco. —No puedes estar mucho sin una experiencia cercana a la muerte, ¿eh, Mercy? —se dijo a sí misma, mientras salía del camino del auto por si el conductor se arrepentía de haber frenado.
- Deberías tener cuidado, la gente en esta ciudad a enloquecido con las ultimas noticias - Comentó casualmente dándole un sorbo a su café, había decidido dar un paseo luego de los últimos acontecimientos al parecer ser político era una profesión de alto riesgo en Bellevue, justo cuando iba a entrar a una tienda vio como una chica daba unos pasos rápidos hacía atrás, evitando por suerte aumentar la taza de muertes en la ciudad.
A Adam no se le notaba, pero era un animal nocturno. De temprana edad había preferido la noche antes que el día. Algo tenía la ciudad a oscuras que le encantaba, por lo que no era inusual de que se encontrara vagando por la madrugada de cualquier día. Ese día había decidido ir a la plaza, debido que por le trabajo no había podido hacer su actividad favorita. Había oído sobre el asesinato ocurrido no hace mucho, pero como él no pertenecía realmente a la ciudad y no era de clase alta, le restó importancia al asunto “¿No te molesta que me siente aquí, cierto?” Le preguntó a un desconocido sentado en el pasto. “Porque si quieres me voy a otro lado… ah, y no voy a asesinarte, lo juro.”
La ciudad se había vuelto paranoica cada dos por tres la gente veía sobre su hombro para ver si los estaban siguiendo o si había algo extraño cerca, incluso en su oficina habían mandado a más personas que harían de niñeros personales, sus pensamientos se vieron interrumpidos por un chico que se sentó al lado suyo en la plaza - Si vas a asesinarme intenta que las personas sentadas en los bancos de allí no te vean - Señaló a dos personas a unos metros de distancia - Creen que son muy buenos con los disfraces pero son super obvios - Comentó más para si misma que para el chico.
El lugar más oscuro de su imaginación, lo que pensaba que le podía estar pasando a su hermana estaba lejos de aquel lugar. Su espíritu melancólico; poético casi, le hacia actuar de aquella manera y más después de todas las cosas que le habían acaecido durante las últimas semanas. Era un hombre con problemas, era un niño pequeño con problemas, problemas que nadie le podía resolver porque el tiempo se había encargado de dejarlos arraigados en su corazón y aquellos problemas con el control de su fuerza tan solo le hacían sentirse más miserable. El corazón le latía demasiado rápido y ni se había dado cuenta de que estaba sudando, además de que sus nudillos estaban ahora dentro de sangre. Al sentir la cercanía de su hermana, se hizo a un lado en una primera instancia, temiendo herirla, pero después de escuchar sus palabras, no dudó en acercarse a ella y abrazarla en silencio, posando un beso sobre su cabello mientras trataba calmarse. “Lo siento.” murmuró avergonzado. “Pero por favor, duerme solo hoy aquí, yo también te necesito.” añadió tragando saliva.
Negó varias veces con la cabeza, estaba segura que jamás le perdonaría a sus padres el haber maltratado durante tanto tiempo a su hermano, daba igual cuantas veces les insistiese que pararan ellos seguían a su maldita bola, y el resultado de todo eso estaba frente de sus ojos, Jude no era más que un pequeño con miedo de salir lastimado - No pasa nada yo también lo siento, hay que cuidarte los nudillos, se que eres un hombre gigante con muchos músculos y todo lo que quieras pero no podemos dejar que esto pase a más - Murmuró separándose un poco de su hermano antes de ponerse a buscar por instinto en el baño algo con lo que limpiarle las heridas - Voy a quedarme hoy acá pero a primera hora de la mañana tengo que irme Jude, no voy a abandonarte pero tengo que revisar unas cosas - Se mordió el labio inferior mientras pasaba una toalla humeda por los nudillos de su hermano, si lo que creía se confirmaba, aquella escena le había venido muy mal para su salud.
“Hace bastante tiempo que no leo un periódico o veo un noticiario, así que créeme, debimos coincidir en algún club o fiesta en Yale.” aseguró con una sonrisa, mordiéndose el labio inferior al verla guiñar un ojo. “Bonita lucirás hasta en pijama, eres muy guapa.” comentó mirándola para después echarse a reír. “¿Te refieres a esa en la que sale Jennifer Anniston super joven? Porque entonces también la he visto y da demasiada pena.” negó un par de veces y observó su gesto, atenta a lo que decía. “Bueno, por algo son nuestras madres, ¿no? Saben de sobra como somos y pueden usarlo si quieren en nuestra contra.” comentó, sin saber demasiado sobre dicho tema puesto que jamás estuvo muy unida a la suya.
- Seguramente, ha sido hace tanto tiempo que todo es posible - Tuvo que morderse el labio inferior para no decir una barbaridad en lo que escuchó a Leif decirle que era guapa - Meh, últimamente no lo soy dormir 3 horas es lo que tiene - Negó ligeramente con la cabeza - La verdad es que hay otras más nuevas - Dejó escapar un suspiro exagerado - Una peor que la otra, pero en su defensa diré que los paisajes eran muy bonitos así que valió la pena - Afirmó con la cabeza un par de veces - Mi madre cree saber como soy, tiene esa idea de hija perfecta, con una reputación impecable, que será senadora casada con el millonario de turno y 3 hijos lindos y bien educados - discretamente posó su mano sobre su vientre, cuando se dio cuenta de lo que hacía decidió fingir que se alisaba la camisa - Quizás unas cosas lleguen antes que otras.
“No, eso es imposible, a mucha gente le gusta debatir sobre filosofía y por ende, economía, política e incluso ética.” replicó con una tímida sonrisa, alzando ambas cejas con una sorpresa quizá esperada. “¡De eso me suena tu cara!” exclamó, sin recordarla personalmente. “Yo empecé derecho en Yale, pero ya sabes, decidí dejarlo y echarme a caminar.” comentó, riendo por la coincidencia. “Bueno, yo no me refería a las películas de terror, yo hablaba sobre la educación que se nos da a las mujeres desde pequeñas, pero supongo que eso puede ser un buen ejemplo.” arrugó ligeramente la nariz y le miró con curiosidad. “Uh, ¿estás metida en la política y te asusta tu madre?” bromeó.
Se encogió de hombros - Puede, pero Yale es muy grande y llena de muchas personas, así que no descartes que mi cara te suene de algún articulo en el periódico o algo, después de todo es mi trabajo lucir bonita en las fotos - Afirmó con la cabeza, antes de dedicarle un guiño - La vida es como una película de terror, puede ser una muy mala que te da risa, ejemplo una de gnomos que vi hace unos días, o puede ser como una que te deja con una sensación extraña en el cuerpo - Le dedicó una sonrisa antes de bajar la mirada y rascarse la nuca - Puedes ponerme a debatir en un salón lleno de personas y no pasaría nada, ahora si me pones en una cena con mi madre y posiblemente me de un paro cardíaco, esa mujer sabe como tocar las fibras más sensibles.
“¿Entonces te largas?” bramó, siendo él el que comenzaba a perder el control de la situación. Una risa amarga salió de sus labios, cada vez estaba más desbordado y lo último que necesitaba era que su hermana le dejase una muestra de que estaba enferma para que después le volviese a abandonar como él lo había sentido tres años atrás. “¡Joder Daniela, no tienes 14 años!” exclamó con los brazos en tensión, golpeando con uno de los puños la puerta del baño y haciéndole a esta un boquete.
Respiró profundamente intentando por un momento calmarse, sabía que Jude se preocupaba por ella, era lo que había hecho siempre, pero aquel no era el momento ni el lugar - No me largo Jude, voy a estar en donde me estoy quedando, hay cosas que ni tu ni yo podemos controlar y para ya de irte al lugar más oscuro de tu imaginación, te puedo asegurar que no es lo que tu piensas - Suspiró antes de salir del baño - Y tienes razón no tengo catorce años, tengo veintisiete por ello tengo que encargarme yo sola de esto - Se acercó hasta su hermano nuevamente - Deja de creer que soy mamá o papá y que pienso menos de ti cada dos segundos, te quiero como ellos jamás pudieron hacerlo, te quiero por tres persona.
“¡¿Qué plantas?!” exclamó, quizá demasiado exaltado, pero lo cierto es que no quería que a su hermana le estuviese pasando algo verdaderamente grave. “Antes me dijiste que estabas en un hotel, ¿acaso pretendes coger el coche y marcharte de nuevo?” dijo con cierto dolor. “Has vomitado y estás muy delgada, necesitas relajarte y reposar así que hoy te quedas aquí a dormir y yo voy ahora a por Loki y tus cosas al hotel.”
- ¡Mis plantas Jude! tengo varias en casa y... y... Y tengo que ver como están - Estaba segura que podía sentir el pánico apoderarse de su cuerpo, debía salir de ahí sentía como si las paredes a su alrededor comenzaban a moverse y la respiración se le aceleraba - No puede ser - No se cansaba de repetirlo en voz baja, mientras más lo pensaba no lograba entender como era posible que aquello le estuviese sucediendo.
“Un placer, Daniela.” le estrechó la mano y no pudo evitar quedarse mirándola con una sonrisa. Era cierto, a lo largo de estos años había visto miles de caras diferentes, pero algo en el rostro de la latina que le indicaba que no le conocía de sus caminatas. “Con lo divertidas que son.” negó un par de veces con la cabeza riendo y alzó una ceja. “¿Dónde estudiaste?” preguntó, quizá la conocía del campus y los pocos años que estuvo asistiendo a clases. “Así es, por voluntad propia. Me cansé de la vida que tenía y me esperaba, de la ciudad, de todo.” explicó acomodándose el pelo. “Vendí lo que tenía y decidí conocer todo el país a pie.” encogió los hombros con una tímida sonrisa y rió. “Yo decidí deshacerme de ese miedo hace mucho tiempo, es infundado y si te das cuenta, nos lo educan exclusivamente a las mujeres.” apuntó balanceando un poco los pies. “Opté por dejarlo a un lado y por ahora, me ha ido bien.”
- Debes ser la única persona que conozco que le gustan esas clases - sintió un escalofrió recorrer su cuerpo de solo pensar nuevamente en tomarlas - Graduada con honores en Yale - Sacó un poco el pecho fingiendo orgullo máximo - Pues es una decisión cuanto menos interesante, mientras sea feliz haciéndolo no creo que nada más importe - Se encogió de hombros, escuchando atentamente las palabras que decía Leif - Eso es totalmente correcto, las películas de terror nos han enseñado que si eres rubia y guapa vas a morir... Pero por lo de ahora prefiero hacerles caso, si total en unas semanas aparecerá por el periódico “Joven promesa política muere a manos de su madre” - Lo ultimó lo murmuró entre dientes
“Tu voz siempre fue mucho mejor para eso, pero sí, desde luego yo tendría que montar todo porque esos de IKEA no tienen ninguna idea.” respondió con gracia, entregándole uno a Gizmo para después colocarlos todos en un plato. “Por supuesto que sí, para algo te lo pusieron, ¿no?” preguntó de camino a la mesa y al ver que salía disparada para el baño, dejó estos en el suelo; cosa que el gato aprovechó, y corrió tras ella. “¿Te encuentras bien?” preguntó, sujetándole el pelo una vez hubo terminado de devolver todo. “Vale, pregunta estúpida, lo siento.” negó un par de veces con la cabeza, humedeció una toalla y se arrodilló junto a ella para que se pudiese limpiar. “Pasa la noche hoy aquí, duerme en mi cama.” le pidió, poniendo ojos de corderito para convencerla y así él poder vigilarla, pues el tema de su peso y aquello acababan de encender todas sus alertas.
Daniela toda su vida se había caracterizado por mantener sus hechos en orden, aquello le permitía ser buena en lo que hacía, el orden el tener control sobre la situación, aquel momento era lo más cercano al descontrol que había vivido y estaba segura que en cualquier momento entraría en estado de shock, su mente procesaba millones de cosas a la vez y nada parecía encajar de la mejor forma, sin regresar aún de sus pensamientos acepto la toalla que su hermano le alcanzó - No puedo, mis plantas... Tengo que cuidar mis plantas - dijo sin prestar mucha atención a sus palabras.
“Es el encanto de los paseos nocturnos, en un momento hablas de prostitución y pasados unos quince minutos puedes estar discutiendo sobre Nietzsche y Sócrates.” replicó con gracia, sentándose en la banca junto a la morena sin poder evitar sentirse algo incómoda por el estado de sus ropas en comparación a las que la muchacha llevaba. “Oh, sí, alguna vez me he llevado un buen susto, piensa que 3 años caminando por este país sola dan para mucho.” explicó, ladeando ligeramente la cabeza con una sonrisa. “Pero por suerte siempre ha sido de día y he estado rodeado de otras personas.” añadió respectó al tema. “De todas formas, por norma general evito la civilización hasta llegar a los puntos de descanso de los senderistas. Es decir, viajar por la carretera no tiene nada de interesante, lo bonito es ir por los caminos y escuchar toda la naturaleza.” encogió los hombros con una leve sonrisa y le extendió la mano, algo confusa porque ignorase su comentario. “Me llamo Leif.”
Estiró su mano para poder estrecharla con la de la chica - Me llamo Daniela - Intentó sacudirse un poco la sensación de decepción que brevemente invadió su cuerpo, como había supuesto la chica no la reconoció, no le extrañaba hacía ya muchos años desde que estuvo en Yale - No por favor, tuve suficiente de ellos en mis años de estudios, no necesito recordarlos - Negó varias veces con la cabeza, alzó una de sus cejas al escuchar a la chica - ¿Has estado caminando el país durante 3 años? - Hasta ese momento no había reparado en la ropa que llevaba la chica, algo desgastada y estaba segura que había perdido casi en totalidad el color, lo que más le impresionaba era la tranquilidad de la chica al decir aquellas cosas - yo hubiese huido al primer ruido extraño, demasiadas películas de terror.
“Oye, pues si en algún momento te planteas ser madre soltera, ya sabes que yo…uh.” se rascó la nuca algo nervioso, ya que tener hijos siempre había sido uno de sus sueños. “No me importaría hacer de tío y padre.” añadió con un murmuro, más para él mismo que para que su hermanita lo escuchase, pues lo cierto es que para que ella le diese sobrinos todavía quedaba mucho. “No me burlo de ti, Daniela Margarita Vallejo Carpentier.” replicó con jocosidad, sabiendo lo mucho que odiaba su segundo nombre y todo lo que hacía para ocultarlo. “Pues porque te pasabas el día haciendo tenis o ballet con mamá.” contestó como si fuese lo más obvio. “O corriendo detrás de mi espalda.” añadió riéndose y terminando de preparar los cinnamon rolls.
- Si decido ser madre soltera, vas a tener que mudarte con nosotros, alguien tendrá que ayudarme a montar todas las cosas y a cantar para dormirle, o enseñarlo a comer como picapiedra - Comentó solo para asegurarle a su hermano que daba igual cuando fuese o con quien estuviese en ese momento su hermano siempre iba a ser la figura paterna más importante para sus hijos, dejó escapar un quejido al escuchar a su hermano usar su segundo nombre - ¿Es necesario usar todo mi nombre? - Antes de que pudiese responder a su hermano sobre lo mucho que odiaba el ballet y como siempre la instructora debía regañarla, sintió como la bilis le subía por la garganta, tuvo tiempo suficiente de encontrar el baño antes de vaciar su estomago en el retrete, para su suerte su hermano vivía en un lugar sin muchas complicaciones.
“Bueno, bueno, si lo pintas de esa forma…La verdad es que soy el único que les puede enseñar a no ser que te cases con algún músico super famoso. ¿Te ha pedido Justin Bieber ya una cita? Porque si es así, dile que primero venga a ver mis músculos.” dijo entre risas, sabiendo que su hermana siempre había hecho lo posible porque no se sintiese inferior al resto ante el maltrato psicológico y a veces físico, de sus padres. “Uy sí, puedes ser levantadora de pesas.” rodó los ojos y se levantó del sofá a la par que Gizmo le seguía hasta la cocina. “Ya voy a por ellos, ya voy. Esto sí que lo comes sin rechistar, ¿eh?” bromeó desde la otra estancia, sacándolos de la nevera para poder prepararlos.
- Por favor, en ese caso mi pobre hijo necesitará también una figura paterna, sabes que eso no duraría ni 5 segundos - Rodó los ojos ante la pregunta de su hermano, por un momento se imagino a un pequeño corriendo detrás de Jude, daba igual que su madre no quisiera que ella siguiera estando en contacto con su hermano, si algún día tenía hijos se iba a encargar cada día de decirle lo increíble que era Jude, así alguien aparte de ella y de Gizmo iban a verlo como si fuese la mejor persona del mundo - No te burles de mi Jude Vallejo, son arma de destrucción masiva - Dijo fingiendo molestia con su hermano antes de dedicarle un sonrisa y mostrarle la lengua - Sabes lo mucho que me gustan los dulces, aún no sé como nunca me convertí en una bola de pequeña
“No, empieza a las tres porque es la hora en la que cierran ciertos pubs y discotecas.” explicó con una pequeña sonrisa sobre los labios, viendo algo familiar en el rostro de la latina. “Sí, aunque solo suele pasar cerca de las ciudades. Cuando vas por una autopista en mitad de la noche ya paran los psicópatas o la gente que se ofrece a llevarte, todo depende de tu suerte.” bromeó, sentándose junto a ella. “Me suena tu cara.” dijo directamente, segura de que le había visto en un periódico o algo así.
Alzó unas de sus cejas - Jamás pensé que un tópico de conversación con una desconocida fuese sobre si la prostitución era antes o después de las 3am - Hizo una mueca con la cara, había tardado un poco en reconocer a la chica, pero estaba casi segura que en algún momento habían compartido clases en Yale, aparte a quien quería engañar sabía que le recordaba por algo más - Tengo miedo a preguntar, porque no es mi lugar, pero ¿te ha pasado alguna vez eso?, digo no tienes que contestar ni nada si no quieres obviamente - Afirmo con la cabeza e inmediatamente atrapó su labio inferior entre sus dientes, tal vez se había acordado de ella, negó un par de veces con la cabeza era imposible una chica como la que tenía al frente seguramente había conocido a mil personas así que decidió ignorar lo ultimo.
“Curioso.” dijo en voz alta, apoyándose sobre la parada del autobús después de una larga caminata con la luz del sol ya completamente escondida. “Ahora resulta que una mujer no puede pasear por la carretera a la noche sin que le pregunten si es puta los conductores o varios coches de policía.” suspiró, negando un par de veces y miró a la persona que tenía al lado. “¿Sabes que el servicio nocturno no empieza hasta las 3 de la madrugada, no?”
Por alguna extraña razón dejó que la chica se expresara libremente a decir verdad no le estaba prestando mucha atención, tenía cosas algo más importantes para ella en la cabeza - Uhm... ¿En serio? pensé que empezaban más temprano - Comentó guardando finalmente el móvil en uno de sus bolsillos - Es una locura por cierto, pensar que todo aquel que camina por la acera en la noche es para ofrecer servicios sexuales, pero la sociedad se acostumbró a eso... Creo.
“Bobadas, estupideces sin sentido; aunque sí que cocino bien, pero el resto no tiene validez alguna, soy tu hermano mayor y nunca me dirías nada malo.” negó un par de veces la cabeza riendo mientras se terminaba la cerveza. “Bueno, pero tienes que comer más sano, que en un día de viento saldrás volando.” exageró mirándola de arriba abajo una vez él hubo terminado su plato. “Venga, sigue cenando o se enfriará.” añadió respecto al tema, bufando con una clara sensación de descontento en mi cuerpo. “Joder, si al final son peores porque los republicanos al menos te lo dicen a la cara.” negó de nuevo con la cabeza. “Estúpido país.”
- El día que tenga una familia y venga a decirte que serás tío y te avise con una camisa que diga “El mejor tío del mundo” te quiero ver diciendo que son tonterías, ¿quien va a enseñarle a tocar la guitarra? - Rodó los ojos escuchando las palabras de Jude, siempre le había molestado que su hermano pensase que era menos, culpaba a sus padres de ello - Que va, yo tengo músculos - Dijo haciendo el típico gesto con el brazo de sacar musculo - ¿Ves? Puro poderío - Movió nuevamente las cejas de arriba a abajo - En fin olvidemos a los republicanos y demócratas, y hablemos de esos Rolls que tienes escondidos en tu nevera y que por algún motivo aún no me has brindado.