— Ten, relájate y diviértete un poco. —estiró su mano para entregarle una botella de cerveza. Con sus manos ahora libres tomó al chico del brazo y lo llevó hasta la pista de baile, que estaba repleta, y comenzó a mover sus caderas al ritmo de la música.
--No gracias, yo no tomo.--Exclamó aún nervioso devolviendo amablemente la botella de cerveza. Intentó moverse como podía. Era uno de los momentos más aterradores de su vida pero aún así continuo moviéndose un poco.
















