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he wasn't even looking at me and he found me

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@tunvlr
100% Ello
Carácteres
Elena es todo.
Salíamos de casa cuando Paula definió la familia pero yo ya había caído en la cuenta antes. Un día nuestros viejos se van a morir y el ciclo de la vida se va a completar con los hijos de nuestros hermanos. Nuestros amigos van a ser fernet y asado cada más meses de los que quisiéramos y solo vamos a quedar nosotras, nuestra familia.
Elena es todo. Mi compañera, mi bae, mi casa. Mi socia, mi correctora más implacable y más comprensiva. Mi todo, mi mejor amiga, mi vida, la que mejor me coge y la única que sabe que a veces adopto palabras nuevas y las uso cada vez que puedo. La que compone canciones conmigo, desestructura, deconstruye y pinta de matices. La policía buena de mi policía malo.
La miro dormir y bañarse y llegar del trabajo y rascarse la cara y le guardo los secretos y le cuido el gato, el nombre y la ropa y los cables del celular.
Elena cree en mí desde antes de conocerme. Elena se fuma de nuevo historias que yo ya sé que conoce.
Elena a veces explota de bronca pero dice que nunca, nunca le da igual.
ñeñeñe
Dicen que los grandes escritores escriben en tercera persona y por eso esto es YO YO YO.
GAME OVER
Cuando crasheás for good, tu hardware va a parar al desarmadero si te anotaste, o al incinerador si no. El tema es el firmware que, algunos dicen, se rebootea y se instala en otra carcasa, una recién salida de la fábrica. El sistema no habilita el back-up y por eso nadie guarda nada de la configuración del usuario anterior.
O por ahí no es tan así y cada hardware viene con su propio SO y con el tuyo nadie sabe bien qué pasa; deja de estar operativo sin más. Lo que sí (lo que no), no se transfiere a ningún servidor ad-eternum en el que no hay ni bugs, ni penas ni olvidos. Eso es sarasa para tíos con Facebook, analfabetos 2.0 que reenvían cadenas y se emocionan con la noticia de que Bill Gates está compartiendo su fortuna.
Home is where your prepped meals are
Se casó un amigo de Elena y me compré un vestido para la fiesta, con todas las implicancias en mi expresión de género que eso acarrea.
Pensé que me iba a sentir bella y travesti pero solo me sentí la primera. Pensé que el mundo me iba a ver así y preparé la contraofensiva pero solo recibí un record de likes en los tres años de mi cuenta de Instagram.
Pensé que iba a estar complacidx por eso pero solo me hizo preguntarme si me aprobaron porque estaba genuinamente linde, por la excepción o porque aprueban la conformidad con las reglas de los cánones cisexistas y, por supuesto, ya sé la respuesta. Todas las anteriores.
Me recibí y no pasó nada mágico.
Una vez, a principios de esta década, salí a cenar con mi ex y antes de sentarnos a comer pasamos por el baño, que estaba afuera del local. Mientras esperaba a que saliera, me agarraron unas puntadas en el costado izquierdo de la cabeza. Nunca me había pasado. Fue terrible.
Tan terrible fue que tardé como tres chongas en ir a vérmelo. El médico no supo decirme qué era así que, para quedarnos tranquilos, me mandó a hacerme una tomografía. Me la hice. También podría escribir un post sobre eso. Muy aburrido. Porque no tenía nada.
Me agarraban cada tanto. La última vez que las tuve estaba preparando finales. Desde que me recibí que no me pasa.
Desde que me recibí que no me pasa.
Me queda una materia y me recibo
Estoy trabajando para el BAFICI.
La felicidad me distrae de que la existencia es fútil.
Pienso en morirme todas las noches. Y algunos días. En los momentos más apáticos y en los más mágicos, sola y en abrazos eternos, realizada y en pleno bajón.
Pido turno con el cardiólogo y me lo dan recién para el 29 de marzo. Menos mal que no tengo una afección cardíaca y solamente necesito un apto físico para Megatlon, now everything is cool as long as I'm getting thinner.
No me sirve 29 de marzo. Para ese día quizás ya me morí. Quizás me muero con un atraso de tres semanas con los libretos del trabajo y otra pobre alma explotada tiene que lidiar con 100% lesbianer. Quizás me muero sin terminar los últimos 9 minutos de transcripción y no dejo ni tres lucas para que me cremen y tiren mis cenizas en la Calle Corrientes, que es una avenida y que, de todos modos, es una idea que me heredó mi abuelo, una de las dos únicas cosas que hizo bien en la vida. La otra es mi mamá.
Quizás me muero sin haber ordenado el totoro de ropa acumulada en el sillón, sin lanzar irreverente, sin sacar la producción de stand by, sin arreglar la pileta de la cocina, sin haberle tirado una piedra a la yuta, sin abortar.
Lo único que no me cierra es que esta angustia me esté carcomiendo ahora, me esté abriendo este agujero en el pecho que huele a quemado ahora, pasada la barrera de los temidos treinta, conviviendo con la mujer con la que establecí el vínculo más estable, duradero y, sobre todo, sano, de mi insignificante vida, con un contrato firmado con el único lugar en el que siempre quise trabajar (además de la ONU, donde ya no estoy segura de querer trabajar), autónoma, autosuficiente, casi casi casi casi recibida.
Digo, hubiera sido más lógico que me abatiera la ansiedad cuando todavía tomaba vodka Peter’s y me comportaba como una mujer golpeada.
JAJAJAJJAJAJAJAJ
Mi exnovia quedó cristalizada en una adolescencia tardía y millennial que siento atesorar pero que, en realidad, indagando un poco, se nota que rechazo. Tengo como medio predilecto de represión el sentir que ciertas etapas de la vida están en una película y que a mí no me pasó.
Me tengo que recordar cómo fueron las cosas, tengo que pensar racionalmente que era un ser apolítico y misógino recubierto de falta de compromiso y de pensamiento racional, porque si no, te juro, que hasta me gustaría sentarme a tomar un café con ella para pedirle un consejo.
Qué santa.
En Traducción II no hablaba con nadie pero me hablaba con todos. Hablaba solamente con Alex. En realidad quería hablarle a Elena pero ella siempre estaba hablando con Santiago y yo no sabía qué decirle, igual. Una vez la vi con una mochila de montañismo y le pregunté si le gustaba el trekking pero me contestó algo sobre Julia que recién cuando conocí a Julia entendí bien. Después, un día, fue el episodio de mi mouse de 800 pesos.
Me sentía cool, hablando con Alex. Más que nada porque Alex per se era cool. Alex salía a fumar en cada recreo, religiosamente, y siempre llegaba después que yo a la puerta pero nunca me hablaba. Recuerdo percibirlo como mala onda y recuerdo un día compartirlo con alguien y que mi interlocutor me interpelara porque quizás la mala onda era yo.
En fin, no recuerdo cómo empecé a hablar con Alex pero sí recuerdo que me parecía que se vestía maravillosamente bien y que no se maravillaba ante nada, que era too cool for skool, que manejaba finanzas que yo no a expensas de horas de trabajo que yo no y que era divina y copada y cool.
Un día dijo que tenía como hábito donar sangre pero sin hacer big deal about it, sino como al pasar y ese día adquirí la inquietud de regalar algo que mi cuerpo produce naturalmente y que mucha gente parece necesitar. El año pasado me convertí en donante. A veces lo único que quiero es ser como Alex.
Al tiempo, Alex se fue a vivir a Europa. A veces, veo las fotos que sube. Nunca no está sonriendo, divina, con gorritos de lana, con alguna obra maestra de la arquitectura de fondo.
Yo no sé cuándo me vaya a poder ir de campamento a San Antonio de Areco.
I’m too old for this shit!
I loved it when I could use this stupid dumb shit to fill my creative void.
UPDATE
Me dieron el trabajo y empecé terapia.
Primavera Cero
Estoy teniendo una re primavera conmigo misma. Me estoy por recibir. Es inminente. Firmé Técnica con 7 a pesar de nunca en la vida haber tenido una clase decente y me saqué de encima la drapie más drapie de todas las drapies. Las 9 materias que quedan se meten solas después de este último cuatri de cursada.
Di cuatro finales en este llamado, aunque supongo que uno no cuenta porque me bocharon. Nada más fui para ver qué onda, tantear el terreno, sentar precedente, para no arrepentirme después, para no encontrarme pensando Tanto estudié para esta mierda? Pero la realidad es que no, no estudié y merecía el patito (para los otros tampoco estudié pero no hace falta estudiar).
Este fin de semana sí voy a estudiar, en cambio. Un glosario de cine que estoy armando con crónicas que están online pero no accesibles y que encontré igual porque no puedo más de genia. El lunes tengo una entrevista para uno de esos freelos que ponés en el CV abajo de capas y capas de resaltador.
Hoy fui a ver a Gabriel y parece que, a pesar de que me pasé toda la semana usando la ansiedad de los finales (cuál??) como excusa para bajonear cuartos de helado de Volta, hamburguesas con papas fritas con cheddar y bacon, birra, Coca cola y pizza, mi composición corporal está mejor.
Creo que voy a empezar terapia.
El decenio ganado
Recuerdo que hace un par de largos años estaba en un bar de Miraflores haciendo lo que más me gusta*: escuchar a extranjeros de esa peculiar corriente política que denomino “derecha por desinformación y falta de cuestionamiento” hablar mierda del gobierno de mi país.
En una de esas alguien se refirió al cepo y tiró, los fonemas ya resbaladizos por exceso de pisco, que Cristina nos tenía “presos” en nuestro país. Sí. Les recuerdo que estábamos teniendo esta conversación EN LIMA, a 3200 kilómetros de mi país, pero bueno.
En fin. Qué hermoso que ya no haya cepo, ¿no? Lástima que con este gobierno pseudo neoliberal del orto no te puedas comprar un solo dolar ni ahorrando todo el puto mes. En fin, en fin.
*NO
The Art of Fiction
Literatura de los Estados Unidos me obligó a aprender tanto sobre el proceso creativo que hasta siento ganas de regalarme la oportunidad de producir autoficción. Mas no es un deseo genuino sino síntoma de esa tendencia mía de querer desempeñarme en todos los oficios. No lo puedo evitar.
Es miércoles y estoy mirando mierda en el celular como vacuna contra la amargura que me produciría, de otro modo, estar perdiendo tanto tiempo en un local de reparación de electrónicos. Mientras espero que rescaten a mi laptop del inframundo de su taller y la devuelvan a mis manos acostumbradas, fantaseo con comprar teléfonos rotos en MercadoLibre y venderlos por un precio exponencialmente superior al de adquisición tras repararlos. Miro tarifas. Considero inversiones. No lo puedo evitar.
Resurge de las cenizas la laptop y cuando me acerco al mostrador veo un cartel pegado al vidrio que anuncia que venden 100 fidget spinners por el precio mayorista de 11.000 pesos, así que le tapo dos ceros al 11.000 con un dedo y calculo cuánto revenue podría sacar vendiéndolos en el tren.
Pero escribir no es para mí. Quizás por eso lo hago acá.