Siempre estarás en mí.
Mi amante empedernido, confidente de sonrisa luminosa... me has dejado un vacío en el pecho y una tristeza en la mirada. Hoy Dios te hizo un llamado, y me quedé sin la oportunidad de despedirme por ultima vez de ti, de tus tiernos abrazos y bellos consejos, aquellos que me dabas para sobrellevar una relación la cual a pesar de todo nunca te pareció.
Fue muy bonita nuestra historia, nuestro primer cruce de miradas. yo llevaba una relación un tanto libre, tu una mas comprometida, conversábamos de nuestras vidas, y al poco tiempo existió una confianza que hacia necesario el comunicarnos cada día, a cada instante posible. nuestros encuentros en la Universidad se prestaban para algún robo de besos y miradas juguetonas. Iba todo por un camino que no buscamos y que solo nos haría al final daño.
Pasaron los días y decidí dejar de hablar, y Aunque ya no me encontraba en aquella relación, quise que se apagara aquello que poco a poco sin darnos cuenta nos iba consumiendo. tu insistías en saber de mi, yo ni si quiera me permitía mirar tus mensajes y hoy me arrepiento y me siento culpable de tu partida, recibí tu ultimo mensaje a las 11:28 pm en el que me decías que lucia hermosa, que no me olvidara de ti. nuevamente, no lo contesté. a las pocas horas del día siguiente recibo una noticia trágica, habías fallecido en la madrugada, en medio de un accidente de transito. y solo quisiera pedirte perdón y devolver el tiempo para responder aquel ultimo mensaje diciendo:”No te muevas de donde estas”. por favor, perdón.














