Comprensible… —asintió.— Pues, me gustarÃa poder ayudarte pero mi función no es la de guiar a las muchachas. Tampoco te recomiendo que recorras el palacio por tu cuenta, si no tienes idea de dónde podrÃas terminar. PodrÃas entrometerte en sitios en donde no deberÃas estar. Quizás otra chica pueda ayudarte a encontrar la cocina. o quizás debas esperar al desayuno.
¿Ah no? Uhm... lo entiendo. Supongo que tal vez un caballero podrÃa al menos dar una simple indicación --Encogió los hombros un poco-- Pero como tu trabajo no es tampoco serlo, ¿entonces qué haces aquÃ? --preguntó con genuina curiosidad-- Vigilando que nadie vaya a "sitios donde no deberÃa estar" o evitando que cualquiera de nosotras intente huir.











