Quisieron tracalear al General Gómez con los primeros aviones.
Las primeras diligencias para comprar aviones después de finalizada la I Guerra Mundial fueron a fábricas inglesas pero no prosperaron; tenían cerros de aviones sobrantes y tanto británicos como franceses querían salir de ellos a como diera de lugar para fabricar otros más modernos.
Fracasadas las negociaciones, se solicitaron precios y características los aviones franceses fabricados por Monsieur René Caudrón y así llegaron sin problemas los Caudrón G-3, G-4 y el C-60, de mayor operatividad y performance.
En 1923 se adquirieron varios motores Caudrón cuyas diligencias realizó en París, sede de la empresa, el capitán Henrique Gil-Fortoul Dagnino, hijo del eminente diplomático, escritor y esgrimista José Gil Fortoul. Pero hubo un manejo extraño y en vez de enviar motores de estreno llegaron usados. Un año después cuando los estaban revisando se dieron cuenta en los talleres de Maracay del error y comenzó el carteo entre los dos países y la novedad fue comunicada al general Gómez, quien mostró interés en el asunto. El propio padre del negociante salió a París hasta aclarar el problema de don Henrique, quien murió en Caracas bastante anciano en los años sesenta y todavía era director de protocolo de la Cancillería, gordo y calvo como su padre y más tarde embajador en Francia y como tal le correspondió recibir a la miss Mundo Susana Duijm recién electa en 1955.
El asunto fue subsanado y el gobierno venezolano y la aviación salieron ganando porque los tres motores comprados se los regalaron y la fábrica envió tres nuevecitos. La trampa sale dicen en Villa de Cura.
El mismo don René Caudrón escribió al general Gómez y al ministro de Guerra, el civil barinés César Jiménez Rebolledo excusándose del error. Le siguió vendiendo aviones a Venezuela a precios especiales. Una segunda remesa de seis aviones fue adquirida en 1923. Cada avión C-60 costó 55.600 francos para un total los seis de 250.000 francos sin embalaje, que saldrían en dos meses a Puerto Cabello a contar desde la fecha del pedido. Fueron aviones Caudrón: tres C-60, motor Clerget 130 H. P. con ametralladora Darne sobre torrecilla Tres más fueron G-3, motor Rhone 80 H.P., sistema que había aumentado de precio, de 27.733 francos pero se los dejarían a ese mismo precio porque vieron el lomito que tenían enfrente. Caudrón aseguraba que en la fabricación “Emplearé todos mis cuidados y usted tendrá entera satisfacción”.
El destinatario fue el propio Gil-Fortoul. El jueves 28 de junio tendría en la sede diplomática de Venezuela la suma de Bs. 85.000 francos como adelanto. El diplomático de Venezuela, el guayanés Simón Barceló recibió oficialmente de comisión por la venta un 15% del total. En esos tiempos no se veía como una corruptela, sino como un negocio comercial riente y moliente del cual se dio cuenta al general Gómez que lo aceptó. En ese tiempo el franco estaba cotizándose en 0,32 con respecto al bolívar.
Un detalle poco conocido es que en 1911 algunos de los funcionarios más allegados al general Gómez estaban apresurados para que Venezuela también tuviera sus aviones, pero el Caudillo los paró en seco manifestándoles que había que esperar el resultado de la aviación como arma y las consecuencias del vuelo; no había prisa. Solo fue en 1912 con Frank Boland y en 1920 con el italiano Cosimo Renella cuando comenzó a abrir los ojos y pudo vislumbrar la utilidad de las aeronaves, especialmente como arma de guerra.
Los Caudrón tuvieron su bautismo de fuego en 1920 en las sabanas del Alto Apure, al sur de Elorza cuando uno de los pilotos franceses de adiestramiento hicieron vuelos de reconocimiento y al menos una bombita dejaron caer sobre las guerrillas del general Emilio Arévalo Cedeño y este y sus muchachos dispararon varias veces sin dar en el blanco a los frágiles aviones de madera y tela a pesar de que volaban a baja altura.
La segunda incursión aérea fue en el puente de Cumaná cuando la invasión del Falke en agosto de 1929. Las bombas que se lanzaron al igual que las de 1958 contra Pérez Jiménez en Miraflores, ni se acercaron al objetivo.
La Escuela de Aviación en Colombia se inauguró en 1921 y funcionó al igual que en Maracay, en una vieja hacienda en Flandes y se utilizaron los mismos sistemas de aquí, más el G-4. El primer vuelo solo fue en 1921. La aviación venezolana es un año más antigua que la del vecino país.
El 10 de diciembre de este año se estará celebrando el centenario de la creación de la aviación en Venezuela y su escuela, siempre en Maracay. ¿Se permitirá aunque sea un ramo de flores y una oración para el fundador? Que así sea. No hay que ser ingratos con el que fue el Primer Vecino de la ciudad, como lo titularon.