Nada tiene sentido sin ti
Desde tiempos inmemorables, el ser humano está en continuo proceso de dotar de un sentido a todo aquello que hace y le sucede. El cerebro humano es una imparable máquina de creación de significados, y tendrá sentido literalmente cualquier cosa que se le ponga por delante. Por ejemplo el momento en que conoce a su pareja, el momento en que compra un coche o un bolso y/o hasta el momento de escoger la dirección de su futuro. Demandamos que la vida tenga sentido y de forma subjetiva nosotros mismos decidimos que sentido darle.
La cuestión es: ¿realmente sabemos porque hacemos lo que hacemos? Y aunque aparentemente parezca que si y busquemos la respuesta en lo más profundo de nosotros, la realidad es que esa respuesta nunca se encontrará allí. Ni en cualquier otra parte. Porque la realidad es que no tenemos absolutamente idea de lo que queremos. Somos caprichosos, cambiantes e influenciables.
Por lo que el discurso imperante sobre el “conocerse a uno mismo”, “tu descubrimiento personal” “el autoconocimiento”, que seguramente muchos de vostroxs estéis muy cansados-habituados a escuchar, es tan solo otra forma de llamar (mucho más comerciable) a lo que en realidad se trata sencillamente de una auto-interpretación. Tomamos una decisión y cuando se nos pregunta el por qué, intentamos darle el máximo sentido posible a partir de la argumentación. Y el hecho de hacerlo de forma tan automática, rápida y fácil nos auto convence de que la respuesta siempre ha estado allí, en nosotros y desde siempre.
Pero en realidad lo que sucede es que primero tomamos una decisión y luego hacemos cualquier cosa para racionalizarla.
“Es el trabajo de mis sueños. Esta es mi verdadera pasión”
“Es el hombre de mi vida, desde el primer momento supe que era para mí.”
“Dentro de mi sentía algo que me decía que tenía que irme lejos e Indonesia es el lugar perfecto.”
¿Y cuál es el problema en todo esto?
El problema viene cuando identificamos las desiciones con conceptos como la felicidad. Hay que dejar que las cosas que consigamos sean las cosas en sí, y no vincularla directamente con nuestra felicidad, nuestro propio bienestar y con nuestro “verdadero yo”. Porque las argumentaciones basadas en expectativas elevadas y abstractas lo único que provocan es que cuando el universo no cumple con el futuro que teníamos en la mente nos causan un sentimiento enorme de desilusión, de fracaso y de ira. Porque lo que nosotros creíamos que daba sentido a nuestra vida, en realidad, no lo da. Y es en este punto cuando muchos pierden la confianza en si mismos y deciden buscar ayuda en los demás para conseguir “encontrar realmente quienes son” “descubrir verdaderamente y profundamente lo que quieren en la vida” entre un largo etcétera de títulos de libros de autoayuda.
Y los escritores en general, y para que engañarnos, todos, no se preocupan por ti en absoluto. ¿Y sabes porque? Porque ellos también están llenos de inseguridades e incertidumbres y realzan sus fallos para resaltar sus logros e incluyen datos personales y anécdotas diversas simplemente para conseguir que te creas que ellos son igual de humanos que tu y que por ello puedes conseguir lo que tanto anhelas en la vida como ellos, aunque en el fondo ellos tampoco sepan exactamente que es ni tan siquiera si existe. Y es que todos creemos ciegamente que la ayuda para enfocar nuestras vidas de forma correcta se encuentra en el próximo libro o vídeo tutorial de youtube.
Sin embargo, lo único que conseguimos con esto es alejarnos más, porque llenamos nuestras cabezas de ideas abstractas, futuros subjetivamente interpretados y percepciones construidas artificialmente.
La felicidad y la harmonía en nuestra vida no esta en descubrir lo que verdaderamente queremos y/o esperar que “algo” que aparentemente es para nosotros se cumpla algún día. Sino que se basa en aceptar que no nos conocemos a nosotros mismos, o al menos no tan bien como creemos que lo hacemos y que nada tiene un sentido intrínseco de por si. Lo único que tiene sentido es entender que somos nosotros los únicos responsables de darlo. Por lo que no hay un único camino que podemos coger, sino infinitos de ellos que serán igual de válidos y acertados para nuestras vidas y que simplemente debemos disfrutar caminando en él hasta que tengamos o queramos cambiar de dirección, de camino o de sentido ;)









