Siempre entro aquí para desahogarme cuando siento emociones no agradables, y creo que eso hace que mi yo del futuro piense que siempre he estado triste. Así que por eso paso hoy a dejar evidencia de los momentos lindos de la vida, para que cuando venga a leer posts antiguos logre recordar que todo pasa. Todo siempre pasa.
Me considero una persona "hogareña", no me gusta mucho la interacción social ni los lugares concurridos y pasé 29 años de mi vida sin hacer ejercicio porque simplemente sentía que "no era lo mío".
Los meses pasados llegó un sufrimiento fuerte en mi vida, uno que me hizo sentir perdida, perder mi identidad, sentirme sola y no encontrar con qué detener el dolor. La ansiedad y episodios depresivos eran casi el pan de cada día. A veces, días "buenos" aparecían y después nuevamente llegaba el sufrimiento al que tanto temía.
Hoy, después de casi 9 meses, sigo en ese proceso de duelo, y aunque hoy es un día "bueno", sé que mañana podría no serlo, y aunque eso me asusta, cada vez voy teniendo más herramientas para afrontarlo. He estado trabajando en crear mi red de apoyo, en conocer personas nuevas y forjar lazos para así tener con quién platicar casualmente, a quién mandarle videos chistosos y también con quién salir. Claro que no todo se trata de buscar un "salvavidas" externo, también he estado trabajando mucho en disfrutar conmigo misma y poco a poco me va pareciendo más lindo el salir a comer yo sola, ir por cafecito, al cine o a caminar. La siguiente misión es ir a un museo sola.
Todo eso me ha llevado a intentar de todo: clases de pilates, iniciar en el mundo del running, clases de natación, hacer voluntariado, subir la vía ferrata, ir a noches de museos, salir a repartir dulces gratis el día del niño, y demás planes que nunca imaginé hacer, pero que me han llevado a aprender muchas cosas de las demás personas y de mi misma.
Mi yo de hace un año jamás hubiera imaginado que en 4 meses del 2026 ocurrirían tantas cosas y al ponerlo en perspectiva me doy cuenta que jamás las hubiera hecho de no estar atravesando un duelo, y entonces agradezco a la vida/Dios/ universo por darme ese evento canónico. Que en parte quisiera que nunca me hubiera pasado porque duele horrible, pero por otro lado estoy feliz de todo lo que ese dolor me he animado a intentar.
Ahora tengo una lista de un montón de cosas que quiero intentar pero que el tiempo, dinero (y a veces la energía) no me alcanzan, jaja. Quisiera retomar clases de guitarra, seguir practicando la acuarela, aprender a patinar, empezar a hacer pesas, terminar de colorear mi libro, leer más libros, tejer un gato alien, hacerle un cambio de look a mi cuarto, retomar clases de portugués, mejorar mi nivel de inglés, terminar más cursos en Coursera, hacer senderismo, aventarme en paracaídas, subir una montaña, ir a la playa, viajar a Japón... Y la lista podría seguir y seguir.
Le quedan 8 meses al año, ya veremos al final qué tanto se logra hacer, mientras tanto, dejo esto para cuando me dé el bajón emocional recordar toda esa lista de pendientes y darme cuenta que solo puedo dedicarle un ratito a estar triste porque tengo muchas cosas por hacer.