balthazarlynch:
—¿Esto? —dejando la temática a un lado, le enseña el papel arrugado entre sus dedos, escondiéndolo enseguida en su bolsillo izquierdo. —Un papel, delgado y sucio, no se le puede dar mucho uso, —sus hombros se encogieron, y luego suspiró, sabiendo que la verdad tendría que revelar. —La curiosidad mató al gato, dicen. ¿No es mejor seguir con vida? Además nadie vio nada, salvo yo.
Asiente en respuesta y espera con paciencia. Sus labios se entreabren en protesta cuando se percata del destino que le espera a la bola de papel. “Pero por algún motivo estaba pegado en mi espalda,” insiste sin intenciones de darse por vencida. Le observa, esperando alguna otra respuesta. “Pero murió sabiendo,” aseguró. “Y se fue con esa satisfacción,” añadió.











