Sabes… no quiero, no puedo y no debo.
Así empieza mi monólogo interno.
No sé esperar, no quiero esperar,
tampoco quiero pedirlo ni exigirlo.
Vivimos sin entender
la magnitud de ser lo mejor del otro.
Yo soy un ser con muchos monstruos
y muchos deseos,
pero esta vez no quiero ser la sombra de nadie,
ni la indecisión inherente,
ni las ganas de ocultarme
porque no me creen suficiente.
Tampoco quiero cargar con la falta de decisión
de ser su hoy y su ahora.
Quiero ser lo que anheles y prefieras
sin duda ni rastro de indecisión.
Y si no soy aquella que eliges,
entonces déjame volar,
y ya no estar cerca del sol.










