[By Mary]
One Nice Bug Per Day
Xuebing Du

Kiana Khansmith

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@virgen-del-plata
[By Mary]
"Mariposa de sue帽o, Vete al mar, Vete al mar, que all铆 te espera el abismo para tu amor dispar"
Alfonsina Storni
[By Mary]
"Mi vida eres tu"
Tema musical de la novela "Cristal"(Venezuela, 1985)
Margarita lleg贸 al edificio de la calle Belgrano con los ojos vendados.
El frenes铆 de la fiesta de egresada de la Escuela de Modas la tra铆a jocosa y algo mareada por el alcohol. Ella era de las que nunca beb铆a pero cuando lo hac铆a, lo hac铆a con ganas y obviamente su h铆gado le pasaba la factura.
Sus padres junto con su hermana Lilly y dos amigas, la guiaron hasta la entrada, cuyos pelda帽os subi贸 con dificultad. Luego, el ascensor y por 煤ltimo el pasillo hacia el apartamento.
Se escuch贸 el sonido de la llave entrando en el cerrojo; su hermano encendi贸 la luz de la habitaci贸n y alguien le deanud贸 la venda de la cabeza.
Frente a ella se revel贸 la sala principal de un apartamento:
Las paredes pintadas en rojo terracota, un elegante div谩n con almohadones cil铆ndricos decorados con ramos de flores secas, estantes con libros y estatuillas, tres maniqu铆es de distintos tama帽os y un jarr贸n con rosas chinas naranjas sobre una mesa de m谩rmol.
"Que significa 茅sto?"_se pregunt贸 Magui extasiada mientras miraba las caras expectantes de las personas que la rodeaba. "Es...un hermoso apartamento!"
"Es para vos, Magui, es tu regalo de graduaci贸n"_le explic贸 Lilly con cari帽o.
"No..."_dijo ella. "Es demasiado!
"Co...c贸mo lo pagaron? _pregunt贸 la j贸ven sintiendo cierta culpabilidad pensando en que su familia habr铆a gastado mucho dinero sin ser precisamente millonarios.
"Nosotras colaboramos"_agreg贸 su amiga Isa t铆midamente con su c谩ndido acento espa帽ol.
Araceli, su otra amiga asinti贸.
Ambas hab铆an cursado la facultad de Dise帽o junto con la homenajeada.
"Las quiero tanto!"_Exclam贸 Magui y las abraz贸.
Luego hizo lo mismo con sus padres y con su hermano.
"Esto es un lujo! Y miren este chiche!"_exclam贸 al ver una m谩scara veneciana colocada sobre una vitrina de cristal.
"Pensamos que te gustar铆a" _dijo su madre. "Es una reliquia de un viaje a Venecia que hizo tu abuelo, estaba guardada en el 谩tico y me encargu茅 de restaurarla".
"Oh, es hermosa, mam谩, gracias! Gracias a todos"_dijo Magui.
Una semana mas tarde, Magui estaba casi del todo mudada a su flamante departamento de Mart铆nez.
Incluso su perros Coc贸 y Channel- dos caniches el茅ctricos uno de color blanco y otro negro- parec铆an estar contentos con el nuevo lugar.
Esa tarde de Marzo, los sac贸 a la calle a pasear y luego, al pasar por una mercer铆a, Magui entr贸 a comprar algunas carretes de hilo y puntillas.
"Esos perritos son tan adorables"_observ贸 la empleada del local.
"Si, mientras no ladran como hist茅ricos..."_coment贸 Magui sabiendo lo molestamente guardianes que eran sus canes.
"Espero que no me hagan drama los vecinos del departamento"_agreg贸
Luego, observando un retazo de paillets rosado pregunt贸:
"Cuanto sale esto? Es tan..."
La pregunta de la j贸ven se vio interrumpida por las campanillas de las puertas de entrada del negocio y la aparici贸n de una mujer con un inconfundible aroma a perfume importado.
Esta era alta, esbelta y de manos delicadas. Vest铆a un tailleur de lino de color salm贸n y llevaba las u帽as hechas por la manicura a tono con los labios pintados de carmes铆. Magui le calcul贸 unos cincuenta a帽os o quiz谩s m谩s.
La mujer se quit贸 los lentes de sol y empez贸 a mirar a su alrededor como quien fuese una diva de Hollywood. Parec铆a algo ansiosa.
Magui y la empleada se quedaron mir谩ndola en silencio.Luego est谩 煤ltima se dirigi贸 a ella:
"Puedo ayudarla?"_le pregunt贸 con una sonrisa amable en su rostro.
"Claro, Mi nombre esPen茅lope y ando buscando una modista, tengo ropa que ajustar"._respondi贸 la mujer con un tono de voz algo bajo.
Magui respondi贸 sin pensar:
"Si me permite, yo acabo de recibirme de dise帽adora y si se trata de arreglos b谩sicos pues yo los podr铆a hacer con gusto "
"Tienes una tarjeta?"_le pidi贸 Pen茅lope.
"No...pero puedo darle mi e-mail"
"Ah!, claro"_se quej贸 la mujer. "Esto de la tecnolog铆a...lo siento es que...no me acostumbro...".
"No importa, puedo darte mi direcci贸n"_la tranquiliz贸 la joven " es usted de la zona?"
"Si...bueno...Si y no. En realidad soy de Montevideo, Uruguay y vengo frecuentemente a Buenos Aires"_explic贸 mientras Magui anotaba su calle y su n煤mero en una peque帽a libreta de adentro de su cartera. Luego, arranc贸 el papel y se lo entreg贸 a la se帽ora y 茅sta, al leerlo se sorprendi贸.
"Pero si estamos en el mismo edificio!"_ Exclam贸.
Penelope se present贸 en el apartamento de Magui a eso de las cuatro de la tarde del d铆a siguiente.
Llevaba en su mano izquierda tres fundas con ropa: Dos vestidos y un tailleur.
La j贸ven dise帽adora hizo pasar, orgullosa de su atellier sabiamente decorado por su familia y sus amigas.
Penelope lo observ贸 con mirada altiva, recorriendo con sus ojos cada rinc贸n.
"Tienes buen gusto"_la halag贸.
"Gracias...se帽ora Penelope. Si茅ntese por favor"_le dijo se帽al谩ndole el div谩n de la entrada.
"Y permitame..."_agreg贸 la j贸ven refiri茅ndose a las fundas.
Magui las alz贸 y las coloc贸 cuidadosamente sobre un sill贸n que hab铆a al costado de la sala.
"Esos son los vestidos que debo ajustar..."_explic贸 Penelope mientras Magui quitaba las fundas."He bajado horriblemente de peso estos 煤ltimos meses"
La joven observ贸 su figura y en verdad Luc铆a muy delgada. Pero llevaba su delgadez con una elegancia que no habia visto jam谩s.
"Son...son trajes muy hermosos y caros..."_coment贸 Magui mientras abr铆a las fundas y colgaba las prendas de un biombo.
Hab铆a dos vestidos de noche de seda natural y un tailleur Chanel aut茅ntico.
"Si...El Chanel es un regalo de Ra煤l de Par铆s...amo ese traje"_explic贸 con un aire de nostalgia.
"Ra煤l?"_se pregunt贸 Magui para sus adentros. Ser铆a su esposo? No se atrevi贸 a preguntar. En cambio pens贸 en ofrecerle algo de tomar.
"Te o caf茅?"
"Caf茅..."
La j贸ven dise帽adora se dirigi贸 a la peque帽a cocina que hab铆a a un lado del recibidor. Trajo una cafetera de vidrio y una taza de un juego de porcelana que le hab铆a regalado su madre.
Apoy贸 todo en una mesita de madera al costado del div谩n.
"Dejar茅 que tome su caf茅 mientas voy por el cent铆metro y los alfileres. Luego, cuando acabe su caf茅, puede colocarse los vestidos detr谩s del biombo "_le indic贸 Magui.
Unicenter Shopping, Mart铆nez, Buenos Aires
La sala contigua al recibidor estaba iluminada por una ventana que daba a la calle. All铆 Magui hab铆a instalado su modesto taller.
Una mesa de madera rectangular en el centro para cortar moldes y telas, la maquina SINGER contra la pared, un maniqu铆 y estanter铆as llenas de cajas con botones y abalorios.
Busc贸 el cent铆metro que se lo coloc贸 alrededor del cuello y el alfiletero de mano.Espero all铆 cinco minutos para darle tiempo a Pen茅lope a terminar su te y probarse el vestido.
Luego sali贸 y la vio con la prenda de seda puesta. Esta le dejaba al descubierto la espalda y los brazos y Magui pudo advetir como sobresal铆an los hom贸platos y se clavaban las v茅rtebras en su delgada piel.
"Donde tienes tus caniches?"_pregunt贸 la mujer.
"Coc贸 y Chanel ? Los mand茅 a la peluquer铆a canina de la esquina. No quer铆a que interrumpieron la labor, son demasiado ruidosos" _ex plic贸 Magui mientras levantaba gentilmente los brazos de su clienta.
"Yo tengo una gata en mi apartamento de Montevideo"_confes贸 la mujer.
"Y viaja seguido a Buenos Aires?"_inquiri贸 la j贸ven dise帽adora mientras pinchaba unos alfileres.
"Los 煤ltimos meses cada quince d铆as, tengo que hacer tr谩mites engorrosos para poder vender mi apartamento que est谩 a nombre de mi ex"_explic贸 la mujer.
"Est谩 divorciada?"_pregunt贸 Magui sin pensar. Luego agreg贸. "Si me perdona la indiscreci贸n"
"Est谩 bien..."_La tranquiliz贸 Pen茅lope. "No, 茅l lo est谩. Yo solo fui un amor..."
"Un amor?"_se pregunt贸 Magui para sus adentros.
Que habr铆a querido decir?
"Entiendo"_minti贸 Magui.
Luego se hizo un silencio. Penelope retom贸 la conversaci贸n cambiando de tema.
"Estuve observando aquella preciosa m谩scara veneciana"_coment贸 Pen茅lope. "Has estado en Italia?"
Magui movi贸 la cabeza de un lado al otro con un par de alfileres en la boca. De inmediato, se los quit贸.
"Mi abuelo la trajo, 茅l era marinero"_cont贸 la j贸ven orgullosa.
"Ah...ya veo. Y era como dicen de los marineros? Ya sabes...una novia en cada puerto..."
A Magui le incomod贸 el comentario. Ten铆a una im谩gen muy pulcra de su abuelo. Un hombre de bien y amoroso; que tra铆a siempre regalos a su familia de los distintos lugares a los que visitaba.
"No, nada de eso"_respondi贸 Magui firmemente. "Mi abuelo estaba casado y con hijos.
"Ya veo..."_comento Pen茅lope.
De pronto, el tel茅fono de dentro de la cartera de la mujer son贸 de repente.
"Oh, debo atender"_murmur贸.
Magui la liber贸 de su trabajo y Pen茅lope fue a buscar el aparato con prisa.
"Ra煤l?"_ murmur贸 con el semblante transformado por una emoci贸n intensa. "All铆 estar茅".
"Querida, debo irme"_se disculp贸 ella agitada. "Ra煤l est谩 en Buenos Aires y debo encontrarme con el en un par de horas. Tengo que pasar por la peluquer铆a y luego..."
"Est谩 bien, no se preocupe, seguiremos otro d铆a"_respondi贸 Magui ante el apremio de la mujer que parec铆a estar demasiado alterada."Le ayudar茅 con el vestido"_se ofreci贸 Magui.
La noche de ese mi茅rcoles estaba c谩lida y estrellada sin esos calores insoportables t铆picos del verano bonaerense.
Despu茅s de cenar, Margarita encendi贸 la tele mientras arreglaba sobre su falda el vestido que Pen茅lope le hab铆a encargado.
Coc贸 y Chanel estaban jugueteando sobre la alfombra como dos vagos.
De pronto, son贸 el tel茅fono y se levant贸 a atender.
"Nacho? Si, ahora bajo."_ respondi贸 y luego colg贸.
Luego, fue al ba帽o a arreglarse un poco el cabello y retocarse el maquillaje.
"Perfecto!"_ pens贸. Es una noche demasiado linda como para desperdiciarla trabajando.
Entonces, tom贸 el bolso y sali贸 por la puerta de entrada hacia el ascensor.
Baj贸 hasta el segundo piso donde el elevador se detuvo. Alguien hab铆a presionado el bot贸n desde all铆.
Entonces las puertas autom谩ticas de la cabina se abrieron y Magui se top贸 frente a ella con un hombre alto y apuesto.
Una mujer le gritaba detr谩s.
"Necesito que me des una respuesta!"_Exclam贸 ella con dramatismo y la voz quebrada.
"No puedo! Adi贸s"_respondi贸 茅l al mismo tiempo que entraba al ascensor y se colocaba delante de Magui.
Entonces se cerraron las puertas y el elevador y 茅ste descendi贸 hasta la planta baja. Magui y el hombre salieron al vestibulo y luego fuera del edificio.
La j贸ven dio vuelta hacia la izquierda mientras que el hombre se subi贸 a un coche de alta gama estacionado contra la vereda.
Mientras caminaba hacia la esquina, record贸 la voz de la mujer del segundo piso y le vino a la mente Pen茅lope, de hecho parec铆a su tono de voz aunque era dif铆cil saberlo a ciencia cierta.
De pronto, vio la cara de su novio aguard谩ndola en la heladeria y ella le dibuj贸 una sonrisa.
Ignacio (Nacho) Gonz谩lez era un joven fot贸grafo profesional de la moda que trabajaba para varias revistas latinoamericanas y viajaba por todo el mundo haciendo producciones.
Magui y 茅l se conoc铆an hace tres a帽os cuando habian coincidido por primera vez en una sesi贸n de fotos de una pr谩ctica de ella para la facultad; Ambos hab铆an sentido admiraci贸n por el trabajo del otro.
Magui se encontr贸 con 茅l en la helader铆a de la calle Anchorena y luego de pedir un peque帽o balde de helado cada uno, se fueron a sentar a una mesa junto a la ventana.
"Disculpa que no te pude llamar antes...llegu茅 esta misma tarde al aeropuerto"_se excus贸 茅l.
"Yo tambi茅n estuvo entretenida, como ha ido ese trabajo en Brasil?"_pregunt贸 ella mientras devoraba una cuchara de frutilla helada que sab铆a deliciosa.
"M谩s que bien, justamente quer铆a compartirte unas fotos..."_dijo mientras deslizaba el dedo por la pantalla del celular; las incre铆bles playas de Rio de Janeiro eran perfectas como fondo para unas chicas posando en bikini.
"Pero si son geniales!"_Exclam贸 Magui.
"Gracias, amor."_contest贸 Nacho mientras met铆a su cuchara sobre la crema helada de sambay贸n. "Quisiera que planearamos una escapada a R铆o...o a a Buzios, Florian贸polis...donde tu quieras"
A Magui, el acento mejicano de Nacho la derre铆ta a煤n m谩s que el helado. Aunque lo conociera hace tiempo, a煤n ten铆a efecto en ella.
"Mmm...no es mala idea."_respondi贸 la j贸ven "Un viajecito corto antes de empezar el a帽o"
"Por cierto, ya est谩s trabajando de dise帽adora?"_pregunt贸 su novio.
"Mmm...a煤n no sale nada...solo hago arreglos de ropa"_respondi贸 pensando de inmediato en Pen茅lope y en lo que hab铆a dicho esa misma tarde.
"Tu crees que los marineros realmente tiene una novia en cada puerto?"_le pregunt贸 a Nacho.
脡l solt贸 una sonrisa y luego se encogi贸 de hombros.
"A que viene eso? Acaso me ves cara de marinero?"
Magui frunci贸 la nariz.
"Claramente no pero viajas casi tanto como ellos"_afirm贸 ella.
"Oh, vamos. Crees que tengo otras? Es por las chicas en bikini?, no mames, yo solo tengo ojos para una..."_respondi贸 en un tono meloso.