“ ¡claro! mensajes indiscretos ” repite, notando la confusión ajena. ¡monarcas! podrán gobernar un país, pero necesitan un empujón cuando de los chismes se trata. se inclina sutilmente hacia él, pretendiendo que sus palabras son ultra secretas. “ ya sabes, de esos que saltan cualquier protocolo o decencia... especialmente si no son para tu pareja ” sus oídos parecen satélites cuando quiere escuchar lo que no le incumbe; ¿no están allí para eso? oír, observar y, finalmente, lograr conquistar algún reino. desde su punto de vista, tiene un don magnífico para la misión que se le ha encargado.
se incorpora mientras él asegura no pensar en ella como una persona "demasiado comunicativa" y asiente con firmeza. ¿atreverse a esconder tan jugosa información? ¡imposible! es tan caritativa que debe compartir su conocimiento con quien más lo necesite. “ está bien, confiaré en tu palabra, dalbit, ” accede, estrechando la mano ajena y agitándola con suavidad. “ yo soy millicent, pero todos me dicen millie ” se presenta de vuelta, rompiendo el contacto y alzando la diestra para llamar al mesero que se encontraba cerca. “ esto merece una bebida y algo de comer... te aseguro que es mucho más entretenido que eso ” señala la carrera con el mentón. ¡qué aburrido cuando hay drama en puerta!
“ bien, a ella la había visto ya en algunas publicidades, es una modelo en ascenso y él... recuerdo haber leído alguna publicación en economía sobre su empresa. ¡en fin! el punto es que son pareja y, en un descuido, ¡zas! ” mueve con brusquedad las manos. “ ella le arrebató el teléfono y le dijo: ‘ ¿por qué no contestas? ¿qué estás ocultando? ’ ” dramatismo puro tiñe sus vocablos. “ él intentó calmarla, por supuesto ” irónica, no termina de decir la última palabra cuando un bufido escapa de sus labios. “ pero ella no le creyó absolutamente nada, ¡le dijo que era un infiel y que jamás debió cambiar sus planes por él! y luego, ¡boom! ” abre los ojos, con fingida sorpresa. “ una bofetada, una copa rota y lo demás es historia... ” finalmente llega el mesero con una bandeja repleta de bebidas. “ ¿puedes creer que exista tanta desfachatez? ” menea la cabeza de un lado a otro, con aparente desaprobación, antes de tomar uno de los tragos ofrecidos y agradecerle al hombre.