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⁂
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New AI video generator Seedance2.0 dropped.
My first few tries. Possess soliders and a grave digger.
seedance 2.0 showcases 2
The jiggle physics of the bodies really look great.
An alien fly wanted to occupy this body as well.
I love the flexing part😂
Had fun with crimes. Time to enjoy power.
DISCLAIMER: All other characters except the jailor are rendered by an AI video generator without specifically prompting.
Warning. Tentacles.
We are venom
I'm finally free!
Too many options, which one should I choose
Taking over this planet one by one
Renacimiento de Chucky
Después de que un camión lleno de muñecos demoníacos asesinos surcara en la carretera durante la noche, algunos decidieron saltar del vehículo para caer en un pueblo llamado Alvaroy.
Esos muñecos del infierno se llamaban chucky, eran un grupo de 5 en total que planeaban separarse para sembrar el caos y el miedo en los habitantes del pueblo, todos los muñecos acordaron en mantener contacto mediante un chat grupal para informar sus avances o cualquier inconveniente.
Uno de los Chucky se fue a uno de los vecindarios cercanos del lugar, entró a una casa y vió a joven que se encontraba intoxicado por todas las drogas que consumía, entonces Chucky aprovecho para aparecer frente a el y ver su cara de terror al ver un muñeco hablando con un cuchillo a la mano, el hombre pensó que todo era efecto de la droga pero en el momento que Chucky clavo el arma en su cuerpo perdió la vida.
Chucky inspeccionó el lugar y se enteró que al parecer el joven vivía con un otro compañero más, a diferencia que el otro era un muchacho dedicado al fitness, por lo que Chucky buscó todas las proteínas y creatinas del hogar para agregarle una droga poderosa que tenía el otro sujeto para someter fácilmente al chico fornido.
Eran las 11:30 de la noche cuando la puerta de la casa se abrió y entró el joven fitness a la casa para prepararse un licuado especial para cenar, el muchacho sacó todos sus suplementos y los agrego a su bebida, ya al momento de tomar su mezcla el joven se cayó al suelo y se quedó en un profundo sueño.
Luego de la oscuridad salió Chucky con su cuchillo y se acercó a la cara del muchacho para quitarle el rostro y dejarlo desfigurado, Chucky clavo un poco el cuchillo en su mejilla pero algo pasó. Chucky dejo de insertar el cuchillo y se quedó pensando un momento mientras veía al muchacho derrumbado.
Ahí Chucky se dió cuenta que sería una lastima desperdiciar a un prodigio como él, por lo que dejó el cuchillo a un lado y puso su mano sobre la frente del muchacho para así decir su famoso encanto de posesión.
Los rayos azotaban la casa y las luces parpadeaban a lo loco, el muñeco de Chucky cayó al suelo y el ambiente regresaba a la normalidad. Tras unos breves segundos de silencio la verga del muchacho fitness empezó a reaccionar primero. Y de manera consecutiva el joven abrió los ojos para levantarse.
Chucky había tomado posesión del cuerpo del muchacho fornido.
Chucky se quito la playera sudada del muchacho y empezó en la oscuridad a estirar su nueva adquisición, flexionó sus músculos para adaptarse a su novedosa forma esbelta.
Chucky se sentía poderoso, acertó en no sacrificar la vida del muchacho para apropiarse de la misma para sus fines maquiavélicos.
Después de apreciar su cuerpo, Chucky se dirigió a un armario donde se encontraba el cuerpo descuartizado de su compañero de hogar, ahora fácilmente podía cargar todo el cuerpo y botarlo en un río para no ser encontrado o identificado.
Tras tan perfecta posesión, Chucky después de deshacer la evidencia, decidió llevar su gran cuerpo a una fiesta cercana para celebrar su progreso, se vistió con un atuendo casual y no le preocupaba para nada la cicatriz que había dejado en el rostro del muchacho antes de poseerlo, porque con suerte estaban en temporada de halloween y parecería parte de la temática.
En la fiesta Chucky vio como muchos invitados iban muy bien disfrazados, entonces el no pensaba quedarse atrás, con uno de sus hechizos demoníacos, Chucky invoco unas alas de ángel negro reales, eran tan asombrosas que todo el público quedó asombrado por la originalidad y lo realista de su disfraz, el resto de la fiesta fue de Chucky festejando y bailando con muchos chicos y chicas.
A la mañana siguiente Chucky se levantó disfrutando de toda la diversión que había tenido con la vida del chico fitness que después de investigar un poco se llamaba Martin Negrete.
Chucky agarro su teléfono para avisar en el grupo de sus colegas que se había apoderado de un cuerpo de un lindo jovencito mamado para continuar más fácilmente con su plan original de asesinatos.
Luego de un minuto, sus colegas empezaron a escribir diciendo que también todos los demás se habían apoderado de diferentes cuerpos humanos para continuar con las muertes.
Todos los Chucky acordaron reunirse está tarde para identificar sus nuevas identidades. Martin (Chucky) decidió vestirse como corresponde la identidad de su huésped para alistarse en verse con sus colegas. Y ya no había que preocuparse por la cicatriz en su cara, con otro hechizo fácilmente la hizo desaparecer.
.
*Gifs extra del sujeto porque se me hizo muy atractivo*
Renacimiento de Chucky - Caos parental
Después de que cinco muñecos demoníacos llamados Chucky estuvieran libres, todos decidieron esparcirse en un pueblo que vieron a lo cerca llamado Alvaroy.
Uno de los Chucky era conocido por ser de los más traviesos y juguetones del grupo. Su plan original era apoderarse del cuerpo de un niño para así poder pasar desapercibido y evitar ser sospechoso en los asesinatos que haga a futuro.
El muñeco demoniaco camino hasta llegar a la casa de una residencia donde vió a un niño pequeño ideal para su plan, por lo que Chucky entró a la casa para infiltrarse, solo que al entrar el muñeco vio por primera vez al padre de familia Mat Trammel, un señor de 42 años.
Chucky observó de manera más detenida al señor y se impactó al ver como el hombre aunque estaba algo mayor, era una máquina gigante de fuerza. Entonces Chucky realizó un cambio de estrategias, un hombre grande y fuerte le puede ser más útil a la hora de asesinar.
Por lo que al tener ya decidida su nueva estrategia Chucky solo le quedaba restar hasta que se hiciera más de noche, la espera fue más larga de lo que pensaba, Matt tenía como rutina tocar por una hora el piano para así con su música poder hacer dormir a su hijo. La música era relajante y armoniosa, era tan tranquila que casi Chucky se quedaba dormido.
La espera era cada vez más larga, porque para colmo el hombre después de tocar y que el resto de su familia se quedará dormida, Matt leía un libro nocturno antes de irse a dormir, Chucky ya estaba desesperado y pensaba como un hombre tan grande puede ser un viejo aburrido.
La paciencia de Chucky estaba al límite, por fortuna Matt parecía haber terminado su libro y fue a la cocina para tomarse una bebida antes de dormir. La gran espera hizo que Chucky deseara mucho más ese cuerpo porque quería saber cómo se sentirá convertirse en un hombre fuerte y gigante.
Matt estaba a punto de probar su bebida pero cuando olió la botella al instante se desmayó en el piso con un sonido no tan fuerte.
Chucky fue a comprobar si nadie más de la casa se había despertado tras ligero estruendo, lo bueno es que parecía que nadie se había despertado. El plan de Chucky fue un éxito, mientras el aburrido Matt leía su absurdo libro, Chucky no perdió el tiempo y se puso a preparar en la cocina unos líquidos combinados capaces de neutralizar a cualquiera individuo con solo respirarlo.
Ya con el escenario perfecto y con Matt tirado en el suelo, Chucky colocó la palma de su mano sobre la frente del señor Trammel, acto seguido inicio a cantar en voz alta el hechizo para transferir su alma dentro del cuerpo de Matt, mientras Chucky hablaba, una fuerte ráfaga de aire empezó a entrar a través de las ventanas de la cocina y unos pequeños truenos invadieron los alrededores del vecindario.
Chucky estaba ya recitando la última palabra del encantamiento cuando un rayo gigante cayó en el patio de la casa y tras eso solo hubo silencio...
El muñeco de Chucky ya se encontraba tirado en el piso sin moverse y el señor Matt se levantó lentamente hasta quedarse parado con la cabeza viendo hacia abajo y las manos dentro de los bolsillos del pantalón. La transferencia de posesión fue un éxito.
Chucky ahora siendo Matt Trammel camino lento hacia el baño para reincorporarse al peso y forma de su nuevo cuerpo. Chucky entró al baño principal y empezó a verse en el espejo, todo lo hacía con una cara de seriedad y calma, pero con una pizca de asombro por los grandes pectorales y abdominales que ahora poseía.
Pero esa seriedad no duró mucho, recuerden que este Chucky era uno más juguetón y travieso, entonces Chucky ya no soporto fingir ser más serio y como una broma escupió la pasta dental encima del espejo y marcó con sus dedos un corazón grande para solo reírse por lo que hizo. Para Chucky era muy cómico ver como un hombre maduro y con aspecto muy varonil actúe como un niño pequeño y bobo.
Pasó un día y Chucky quería probar las capacidades y habilidades de su nuevo cuerpo y cuál otro lugar perfecto para hacer todo eso que el gimnasio, entonces Chucky condujo el autobús familiar de Matt hasta el gym más cercano del lugar.
Chucky actuaba como un niño pequeño dentro del cuerpo del señor Matt, al solo momento de observar que el gimnasio estaba completamente vacío, Chucky se alegró mucho que el lugar fuera solo para él que empezó a correr como un infantil alrededor de todo el sitio con gritos de alegría.
Chucky vio que no era necesario cubrir su cuerpo con tanta ropa porque nadie lo iba a ver, entonces se retiró la playera sin mangas de su cuerpo e inicio a probar todas las máquinas de gimnasio. El gimnasio era su patio de juegos y diversión.
Al concluir con una rutina de varios ejercicios distintos, Chucky fue a los vestidores del local para solo gritar de la emoción mientras flexionaba y hacia poses con su poderoso cuerpo de papá.
La emoción de Chucky era demasiado intensa, ahora el poseía el cuerpo de un hombre maravilloso y gracias a Matt el podría jugar con todos los habitantes del pueblo para su diversión maniática.
Sorpresivamente después de tantas locuras y actuar como un niño infantil, Chucky cambió en un momento a otro su expresión con una mirada más asesina, su cara era para que te diera miedo. El papá juguetón ya parecía un señor peligroso con solo mirarlo.
Esto se debía porque Chucky sabía que para poder tener la privacidad de poder cometer sus asesinatos necesitaba la casa sola para el mismo, entonces debía matar a toda la familia de Matt.
Lo que Chucky no se esperaba es que al regresar a su hogar y preguntar con voz alta y autoritaria los nombres de su esposa e hijo, nadie contestaba a su llamado, Chucky pensó que capaz todos seguian dormidos, entonces fue a la cocina para agarrar un cuchillo para así matarlos a todos mientras dormían.
Con el cuchillo a la mano Chucky subía la escaleras de manera silenciosa y con una aura tenebrosa abrió la puerta de la recamara de la esposa de Matt.
Pero el verdadero impacto fue que en lugar de encontrarse a una mujer estaba un oficial de policía esperándolo con un arma dentro del cuarto.
Chucky no sabía lo que estaba pasando.
El hombre policial dijo que Matt Trammel está bajo arresto tras acusaciones de su esposa declarando que un muñeco asesino se había apoderado del cuerpo de su esposo. Chucky solo dijo "mierda", pensando que se confío y lo más seguro es que esa mujer asquerosa si estaba despierta y vio todo en la noche del ritual.
El policía le dijo a Matt que se pusiera de rodillas con las manos atrás en la espalda, Chucky sabía que estaba en aprietos pero en un acto tonto para salvarse se aventó con el cuchillo sobre el oficial de policia para intentar matarlo, pero el policía era más astuto porque le dió a Matt un potente rodillazo en su abdomen y le disparo en su hombre izquierdo para neutralizarlo. Chucky como Matt solo se desmayo después de eso.
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Pasaron horas y Chucky se despertó aún dentro del cuerpo de Matt en una habitación que parecía una sala de interrogatorio de esas de las series de televisión, Chucky planeaba suicidarse ahí dentro porque no quería pasar el resto de su vida dentro de una puta triste prisión, ya estaba a punto de quitarse la vida cuando el mismo policía entró a la sala y se puso frente a Matt diciéndole:
<<Casi nos cuestas toda nuestra misión principal por tus actos de niño infantil>>
Chucky en el cuerpo de Matt mostró una cara de confusión al escuchar esa frase rara de la boca del policía.
El policía enojado dijo: <<Tu eres ese Chucky infantil que me habló antes de separarnos, ¿verdad?>>
Ahí Matt (Chucky) se impactó, se dió cuenta que el policía también era Chucky que poseyó el cuerpo de ese oficial.
El otro Chucky se presentó como Shermar Moore, ese Chucky es un poco más inteligente que todos los demás y fue directamente a transferir su alma en el cuerpo del policía del pueblo, para así poder cubrir más fácilmente sus asesinatos.
Ambos Chucky después de presentarse acordaron que era mucho mejor que se hablaran con los nombres de los cuerpos que poseían.
Shermar le confesó a Matt que fue afortunado que al momento de que llamaron a la estación para reportar su caso el respondió la llamada y pudo actuar con más cautela la situación. Y se disculpo por haberle golpeado y disparado, pero la escena debía parecer real para los medios de noticias.
Y que ya ninguno de los dos debía de preocuparse por la esposa de Matt, ella ya murió hace dos horas en un accidente en el auto familiar, Shermar diciendo que el lo saboteó para no tener testigos sobre los muñecos Chucky y que el hijo de Matt ya está en un orfanato.
Con casi todos los cabos sueltos, Shermar liberó a Matt y se lo llevó a su casa para esconderlo ahí, porque nadie debe saber que Matt Trammel está fuera de prisión.
Pasaron pocos días y los Chucky checaron el chat grupal secreto para poder comunicarse en sus nuevas vidas y poder reunirse para conocerse en persona nuevamente. Shermar y Matt vieron el mensaje de un tal Martín proponiendo un posible lugar para reunirse y así poder planear juntos una ola de asesinatos y sembrar el terror en el pueblo completo.
Join the group (Part 2)
Week 1 — Liz
When I opened my eyes, everything felt slow. My head was heavy and my hands didn’t look like mine. They were smaller, with short pink nails and a silver ring I didn’t recognize. I was sitting on the basement floor, still in the circle, but I could tell immediately that I wasn’t in my own body.
I lifted my hands to my face. The motion felt strange, like there was a delay between thinking and doing. Liz’s braids brushed my cheek. My stomach flipped.
“Holy shit,” I whispered to myself.
I turned. Liam was staring at me. Jess waved at me.
Liz, in my body, leaned forward with a huge grin. “You good?”
I tried to answer and heard Liz’s voice instead. “I think so.”
“Great,” she said. “Let’s get you home. You look exhausted.”
I didn’t argue. I felt tipsy even though I’d only had one drink. Everything around me felt distant. I barely remembered the Uber ride, or the stairs up to Liz’s apartment. I just sat on her bed in her clothes and tried not to overthink anything.
The next thing I knew, it was morning.
A vibration against my hip woke me. I grabbed the phone on the nightstand. The lock screen lit up with my number and my wallpaper. My chest tightened.
A new group chat message.
"Daniel": good morning losers
Jess: why are u up already
Ryan: bro we went to bed at like 2. go back to sleep
"Daniel": cant. im at the gym lol
I sat up fast. “Already?” I said out loud.
My phone buzzed again. A picture loaded. It was my body in the mirror of the gym locker room. Shirtless. Flexing slightly. Liz had angled the camera so the lighting hit every muscle.
"Daniel": i love working out in a guy’s body daniel this is great btw
My stomach warmed. It wasn’t the worst compliment I’d ever gotten.
More photos came through over the next few days.
One after the pool all wet from swimming laps.
One in the sauna.
One of her pulling up my shirt in the bathroom mirror.
One of my body in sweaty the car after the gym.
Every time my phone buzzed, I felt that same tight rush in my chest. Embarrassment. Pride. Something else I didn’t want to name.
The week went by faster than I expected. People checked in with me, asked how I was adjusting, asked if I needed anything. I tried my best to act normal in Liz’s body, even though nothing about it felt normal.
I counted down the days until the next spin.
Week 2 — Ryan
When we went back to Ryan’s basement, the circle felt more familiar. I didn’t sit in it this time. Neither did Liz. We both stood with our backs against the far wall, watching everyone else take their spots.
Chloe flicked the bottle.
It spun once. Twice. Slowed. Stopped.
Pointing at Ryan.
He clapped once, loud and quick. “Yes. Bro, you’re gonna like this week.”
The swap hit just as fast as the first time. My vision dropped out. When it returned, I saw Ryan’s legs crossed in front of me. His hands. His voice when I let out a slow breath.
Later that weekend, my phone buzzed.
"Daniel": get dressed dude. we’re hiking.
I met him at a trailhead just outside the city. He was already there in my body, stretching his arms over his head.
“You good?” he asked.
“Yeah,” I said. “This feels less strange than last time.”
“Told you.” He slapped my shoulder. “We’re doing the long trail. No shirts. It’s hot.”
He pulled his shirt off, so I did the same. The sun felt good on Ryan’s skin. The dirt, the trees, the sound of water somewhere nearby.
We talked the whole way up the trail.
About moving to Atlanta. About terrible jobs we’d both quit. About games we liked. About how he didn’t expect me to be “a chill guy who actually likes nature.”
The rest of the week stayed quiet. Nobody in the group chat brought up the swap. No pictures. No jokes. It was almost like they were ignoring the whole thing on purpose so it wouldn’t feel overwhelming.
Ryan’s body felt close enough to mine that I stopped thinking about every movement. I didn’t feel out of place in mirrors. I could breathe without overthinking it.
I didn’t admit it out loud, but I liked that week.
Week 3 — Chloe
Liam’s birthday just happened to fall during the third week.
On Tuesday morning, my phone buzzed as I was making coffee in Chloe’s kitchen. A new picture popped up in the chat. It was Liam holding a bouquet of bright flowers.
Liam: thanks daniel ;) these r great
"Daniel": had to bring him something cute happy bday liam
Then a selfie of her in my body from what must've been right before she dropped them off. She was looking into the reflection of a car window with just the tiniest smirk.
My stomach tightened. She looked comfortable. Confident. She tilted my head in a way I never did.
Liam sent back a heart emoji. Then another.
I locked the phone and set it down.
That night, the party was crowded. People I didn’t know were mixing with people I did. Music was loud. Drinks were everywhere.
I kept my distance until I found a spot on the couch. When I looked across the room, I saw Chloe leaning into Liam. My body’s hand on his lower back. Her chin on his shoulder. Liam was blushing.
I swallowed slowly.
It didn’t feel great, but I told myself it was fine. They were close friends. Chloe was just being Chloe. She flirted with everyone.
Still, Liam looked happy in a way that made me uneasy.
After most people left, I checked my phone.
A new photo.
Liam had posted it. It was Chloe in my body wearing a tight speedo in Liam’s mirror. I didn’t own a speedo. My face — her face — looked relaxed, like this wasn’t surprising at all.
I typed quickly.
"Chloe": are you both still there?
A moment later:
"Daniel": yeah i drove im too drunk to leave rn crashing here
I stared at that for a long time.
The rest of the week continued the same way. Each picture she posted had Liam in the background. Or his couch. Or his kitchen. Or his hand on my shoulder.
On the final night, a new photo came in.
It was just Liam. In a club bathroom. His arm around my body. Chloe’s shirt was nearly open. I knew the place well enough to recognize the tile on the wall - they were at the gay bar.
I locked the phone again and set it face down.
I didn’t know what I was supposed to feel, but the feeling was definitely there.
Week 4 — Mark
By the time Mark got my body, I’d stopped trying to guess what each week would be like. Everyone surprised me in some way. But Mark… Mark was basically just Mark, except with my face.
If anything, the whole week felt like watching a slightly optimized version of myself. He used my body the way a very chill, outdoorsy golden retriever of a man would: reading at the park, taking long walks, sitting with an iced coffee and annotating whatever dense philosophy brick he was working through. And weirdly, it suited my body. Or maybe I just liked seeing myself that… serene. Like my shoulders knew how to relax for once.
And the photos he kept posting? Honestly stunning. A little embarrassing to admit, but I definitely screenshotted a few. He caught angles I didn’t even know I had—soft natural light, candid smiles, the kind of aesthetic that made people comment things like “omg soft boy era??” I made a mental note to ask him for tips when we swapped back. If I didn’t, I knew Chloe would drag it out of me anyway.
It was the calmest, least intrusive week yet. Almost nice.
Week 5 — Jess
Jess, on the other hand, did not come to play.
I woke up in her body on Monday to find she’d already taken mine to the mall for a “desperately needed style intervention.” Apparently I had “potential, like a lot of potential, but god Daniel please let me fix you.” Not that I had much say in the matter.
I braced myself for chaos—but honestly? She slayed. She upgraded my wardrobe, figured out exactly what silhouettes worked on me, and by Thursday we were getting ready for what she insisted was “not a date, relax,” but in every imaginable way… was.
I mean, we went out. Alone. To a cocktail bar with mood lighting and shared dessert and a photo booth. She—in my body—kept hyping how good we looked, which was unfair because she was right.
And beyond that? She mostly lounged around the apartment all week, trying products from her endless stash, watching trash TV, teaching me (well, her body) how to do heatless curls. It was restful. Comfortable. Weirdly intimate. Like having a sister, if sisters took you on quasi-romantic outings in your own body.
Week 6 — Liam
Then came Liam.
The timing could not have been worse. My family had planned a Caribbean vacation months earlier, and I’d assumed—reasonably, I thought—that maybe the group would bend the rules. Just once. Let me go be myself around my own family.
But no. Group solidarity, ritual integrity, blah blah blah. So Liam—sweet, hopelessly flustered Liam—got my ticket to paradise.
Being in my body when he had a crush on me was torture enough for him on a normal day. Being in my body shirtless on beaches? That was like psychological warfare.
The thirst traps started day three. Not full-on, not Chloe-level, but these shy, soft-lipped mirror photos that screamed “my friends dared me to do this and also I hate how much I like how I look.” I couldn’t even be mad—they were cute.
He did, however, shave my mustache on day two. “It was patchy!” he claimed in the group chat. I considered that a hate crime.
Still… he handled the week with more grace than I think I would have, if I’d been in the body of someone I quietly pined after. The tan he came back with looked annoyingly good on me.
Week 7 — Ben
And finally—finally—Ben.
At that point, knowing the end was near made everything feel a bit punch-drunk. Maybe that’s why slipping into Ben’s body hit me like a truck. A very athletic, sculpted, stupidly attractive truck.
I had too much fun. I’m not proud of it. Actually, no—maybe I am. Ben is gorgeous. Objectively, scientifically gorgeous. Being in his body felt like walking around with cheat codes activated. Every reflective surface was a reward. The confidence was intoxicating.
Honestly it was a tragedy he wasn’t even a little bit bi. If he had been, the week probably would’ve ended in disaster.
Meanwhile, Ben took my body out clubbing basically every night. Some of my facial hair had grown back just enough for him to “use it for all it’s worth,” according to his own words. He kept texting the group things like:
“ngl boys, I’m getting less attention in Daniel’s body than in mine, but still not bad hahaha”
And the group absolutely roasted him.
“Ben you’re being reckless.” “Please do not impregnate anyone with Daniel’s body.” “At least use a condom, for god’s sake.”
Ben assured us he was “a gentleman,” which none of us believed for a second.
Hola queridos lectores ha pasado mucho tiempo desde que publique espero les guste esta nueva historia y me apoyen a compartirla y reebloguearla así como saber si les gusta para darle una continuación o algún otro tipo de historia saludos
AMIGOS ENTRE MUNDOS
Nunca imaginé que mi vida fuera a cambiar por culpa de mi vecino… y mucho menos de uno que llevaba años muerto. Esa noche regresaba de trabajar, cansado, con el uniforme todavía oliendo a sudor y a ciudad. Mi casa está sobre la avenida, así que el ruido de los coches y las luces de los postes eran lo único que esperaba ver al bajarme del camión. Pero al caminar hacia la banqueta, lo noté: un chico de unos 20 años, delgado, con los hombros encogidos y la mirada clavada en el suelo. Estaba apoyado en un poste, tímido, como si intentara que el mundo no se diera cuenta de que estaba ahí. Cuando pasé junto a él, levantó apenas la vista y murmuró un “hola” tan bajito y tímido que parecía convencido de que nadie lo escucharía. Y entonces, la luz de un carro lo atravesó por completo, como si su cuerpo no fuera más que reflejo y aire. Se me heló la sangre. Un vecino, sí… pero no exactamente vivo. Y así, después de un día común de trabajo, entendí que mi noche estaba a punto de volverse cualquier cosa menos normal.
Alex:
—Oye… disculpa, pero… ¿estás bien? Te vi parado aquí y… algo no se veía normal.
Chico desconocido:
—Ah… sí… perdón. No pensé que… alguien me fuera a ver.
Alex:
—Es que… te vi translúcido. Como si no terminaras de estar aquí.
Chico:
—Sí… eso pasa.
Alex:
—¿Puedo saber quién eres?
Chico:
—Soy Nick.
—Vivía en la casa de la esquina… cuando estaba vivo.
Alex:
—¿Vivías? Entonces tú…
Nick:
—Sí… ya no estoy… vivo.
Alex:
—Bueno… al menos ya sé por qué te ves así.
Nick:
—Sí… es difícil esconderlo.
Alex:
—¿Y qué haces aquí afuera?
Nick:
—Siempre me gustó estar en la calle.
—Cuando estaba vivo casi no salía, me daba mucha pena… pero igual me gustaba ver a la gente, escuchar los autos. Sentir que había vida cerca.
Alex:
—Y ahora vienes a lo mismo.
Nick:
—Sí… además pensé que nadie me notaría.
Alex:
—Pues yo sí te vi.
Nick:
—Eso… es raro.
(Más bajito.)
—Pero gracias por hablarme.
Alex:
—Soy Alex, por cierto.
Nick:
—Hola, Alex.
—Ojalá sigamos hablando… me gustaría.
Alex:
—Claro que sí, Nick.
Nick:
—Gracias… amigo.
Nick:
—Todavía me sorprende que puedas verme tan claro… pensé que nadie se daría cuenta de mí.
Alex:
—Pues yo sí te vi.
(Sonríe leve.)
—Y escuché tu “hola”… sonó como si esperaras que nadie te oyera.
Nick:
(Se ríe bajito, medio avergonzado.)
—Es que… nunca fui bueno hablando con la gente.
—Siempre fui muy introvertido. Me gustaba estar en la calle, pero… sin hablar con nadie.
Alex:
—Te entiendo. Yo también soy súper introvertido.
—A veces me cuesta un montón hablar con personas nuevas.
Nick:
(Levanta la mirada, sorprendido de forma suave.)
—En serio pensé que eras más seguro que yo.
Alex:
(Se encoge de hombros.)
—Solo lo aparento, la verdad.
Nick:
—Bueno… entonces no soy el único.
Alex:
—Para nada.
Nick:
—Me alegra que puedas verme, Alex.
—No sé… hace que no me sienta tan perdido.
Alex:
—Me alegra que te acerques a hablar.
—No todos los días se conoce a un vecino fantasma.
Nick:
—Supongo que no.
—Pero… gracias por hablar conmigo.
—Me hace sentir… un poquito más acompañado.
Alex:
—Yo también me siento más acompañado, Nick.
Alex:
(Lo mira un momento, curioso.)
—Oye, Nick… ¿te puedo preguntar algo?
Nick:
—Claro… ¿qué cosa?
Alex:
—Pues… desde que eres un fantasma…
—¿has descubierto algún poder?
Nick:
(Parpadea lento. Intrigado. Como si nunca se hubiera puesto realmente a pensarlo.)
—¿Poder?
—Mmm… no mucho. Solo que puedo atravesar cosas… a veces sin querer.
Alex:
—¿Y… nada más?
Nick:
(Se queda pensando con una seriedad suave.)
—Eso creo. ¿Por qué?
Alex:
—Pues… de hecho, lo digo por una película.
—¿Has visto Bill y Ted?
Nick:
(Levanta la mirada de inmediato, intrigado.)
—No… ¿qué pasa ahí?
Alex:
—Hay una parte donde los fantasmas pueden poseer personas…
—pero lo hacen lanzándose directo a la boca o a los oídos de alguien.
Nick:
(Sus ojos se abren con una mezcla de sorpresa genuina y una chispa de interés.)
—¿A la boca… o a los oídos?
(Se toca la oreja transparente, como comprobando que sigue ahí.)
—¿Así funciona? ¿Solo se lanzan y ya?
Alex:
—Pues en la película sí.
—Se avientan como… fiuuu, directo.
Nick:
—Eso suena… extraño.
—Pero… no sé por qué… suena lógico para un fantasma.
Alex:
—¿Te imaginas que de verdad fuera así?
Nick:
(Se ríe bajito, tímido.)
—Sería raro lanzarme hacia la boca de alguien…
(hace un gesto diminuto, simulando un salto)
—pero… también suena como algo que… podría intentar.
Alex:
—¿Te interesa probar?
Nick:
(Se queda pensativo, pero no asustado; más bien emocionado con vergüenza.)
—Me interesa saber si podría.
Alex:
—Bueno, al menos en las películas sí.
Alex:
—Nick… creo que tengo una idea.
—Podrías intentar poseer a alguien.
Nick:
(Lo mira sorprendido, con una curiosidad suave.)
—¿A quién quieres que… intente poseer?
Alex:
(Se vuelve hacia la casa de al lado.)
—A Enrique. Es mi vecino.
Nick:
(Inclina la cabeza, intrigado.)
—¿Cómo es él?
Alex:
—Pues… es un chico alto, delgado…
—Tiene la piel un poco bronceada porque casi siempre está afuera cuando hace sol.
—Y casi nunca se da cuenta de nada, siempre va en su mundo.
Nick:
(Asiente lentamente, imaginándolo.)
—Entiendo…
Alex:
—¿Recuerdas lo que te conté de la película Bill y Ted?
—Lo de que los fantasmas se lanzan hacia la boca o los oídos para entrar.
Nick:
(Sus ojos se iluminan un poco al recordarlo.)
—Sí, eso que dijiste.
—Que solo se enfocan… y se lanzan.
Alex:
—Exacto.
—Podrías intentar algo parecido con Enrique.
Nick:
(Mira la casa vecina, nervioso pero intrigado.)
—Un chico alto, delgado y bronceado…
(Respira hondo, si es que aún sabe hacerlo.)
—Bueno…
—Supongo que puedo intentarlo.
(Antes de que Alex termine, se oye el ruido de una puerta abriéndose. Ambos voltean.)
Enrique:
(Sale de su casa ajustándose los audífonos, una mochila colgada al hombro. Es tal cual como Alex lo describió: alto, flaco, piel ligeramente bronceada por el sol. Camina distraído, como siempre, sin notar mucho de su entorno.)
—…
Nick:
(Su expresión cambia por completo: sorpresa pura mezclada con un poco de nervio.)
—Oh… ¿ese es él?
Alex:
(Asiente, en voz baja.)
—Sí, ese es.
—Siempre sale a esta hora. A veces ni me saluda porque va escuchando quién sabe qué.
Enrique:
(Pasa frente a ellos sin darse cuenta, bajando por la banqueta. Se quita un audífono un segundo para acomodarlo, pero ni siquiera mira en su dirección.)
Nick:
—No parece que note mucho lo que pasa a su alrededor…
Alex:
—Te dije. Por eso pensé en él.
—Si vas a probar si puedes poseer a alguien… Enrique es el mejor candidato.
Nick:
(Da un paso atrás, nervioso pero intrigado, sintiendo esa mezcla rara de emoción y temor.)
—No pensé que aparecería justo ahora…
Alex:
—Es tu oportunidad, Nick.
—Si de verdad quieres intentarlo… este es el momento.
Nick:
(Mira a Enrique alejándose unos metros, luego mira a Alex.)
—¿Y… si fallo?
Alex:
—Pues no pasa nada. Enrique ni se entera.
—Pero si no fallas… descubrimos algo grande.
Nick:
(Respira hondo, aunque ya no necesite hacerlo. Sus ojos siguen a Enrique con una mezcla de miedo y emoción.)
—Está bien…
—Voy a intentarlo.
Nick:
(Da un par de pasos hacia Enrique, que sigue caminando distraído con su música.)
—No puedo creer que esté a punto de hacer esto…
Alex:
(Desde atrás, en voz baja pero animándolo.)
—Tú puedes, Nick.
—Acuérdate de lo que te conté de Bill y Ted: concéntrate… y lánzate.
Nick:
(Asiente, tragando saliva aunque ya no lo necesita.)
—Bien… por el oído, dijiste.
(Mira a Enrique, que sigue sin darse cuenta de nada.)
—Creo que es el momento.
Enrique:
(Se detiene un segundo para cambiar de canción, levantando ligeramente un audífono y dejando su oído expuesto.)
—…
Alex:
(Susurra.)
—¡Ahí! Esa es tu oportunidad.
Nick:
(Su cuerpo fantasma parece volverse un poco más ligero. Se inclina hacia adelante, enfocándose completamente en el oído descubierto.)
—Okay… allá voy.
(Nick da un pequeño impulso, casi un salto suave, como si la gravedad ya no lo afectara. Su forma translúcida avanza hacia Enrique con una mezcla de decisión y miedo.)
Nick:
—¡Fiuuu—!
(En un solo movimiento rápido, como la escena que Alex le describió, Nick se desliza directo hacia el oído de Enrique. Su figura atraviesa la zona alrededor del audífono y se disipa dentro del oído, desapareciendo por completo.)
Alex:
(Se queda con los ojos abiertos de par en par.)
—¿Nick…?
Enrique:
(Parpadea, se queda quieto un momento. Baja el audífono, confundido.)
—¿Huh?
Nick (dentro del cuerpo):
(Se detiene un momento, respirando como puede, sintiendo el peso y el equilibrio del cuerpo de Enrique.)
—…Whoa.
(Mueve los dedos de una mano, luego la otra. Flexiona los brazos, gira el cuello. Todo responde perfectamente.)
—Puedo… moverlo.
—Todo responde a lo que pienso.
Alex:
—Nick… ¿lo sientes? ¿De verdad tienes el control?
Nick (mirando las manos, fascinado):
—Sí.
—Él… no se da cuenta.
—Es como si su mente estuviera en pausa.
—No hay resistencia… nada.
(Da un paso adelante, sintiendo cómo las piernas se ajustan automáticamente al suelo. El cuerpo responde sin problemas.)
—Puedo caminar, girar, incluso respirar… todo es suyo, pero lo controlo yo.
Alex:
—Increíble… así que… realmente funciona.
Nick:
(Levanta los brazos y los mueve lentamente, como probando la amplitud del cuerpo.)
—Sí… tengo control total.
—Y él ni siquiera sabe que está pasando.
(Inclina la cabeza y prueba hablar con la voz de Enrique, un poco inseguro al principio.)
—Hmm… creo que también puedo usar su voz.
—Esto es… raro… pero… impresionante.
Alex:
—Eso es perfecto.
—Ahora puedes explorar, experimentar… sin que Enrique se entere.
Nick:
(Asiente, todavía fascinado, sintiendo cada músculo y cada movimiento como un nuevo descubrimiento.)
—Nunca imaginé que fuera así…
—Es como estar dentro de alguien más… pero totalmente consciente.
Alex:
—Wow… Nick, eso es increíble.
—Tienes control total sobre Enrique y él ni se entera.
Nick (dentro del cuerpo de Enrique):
—Sí… es raro, pero puedo sentirlo todo perfectamente.
—Sus músculos, su equilibrio… todo responde.
Alex:
—Mira… tengo una idea.
—Ven a mi casa, podemos sentarnos y… bueno, explorar más cómo funciona tu control.
—Así puedes probar movimientos, caminar, usar la voz, todo con calma, sin que nadie nos moleste.
Nick:
(Mueve la cabeza de Enrique un poco, pensativo.)
—Hmm… sí, suena bien.
—Podría ser útil entender hasta dónde puedo controlar este cuerpo.
Alex:
—Exacto.
—Además, desde allí podríamos intentar que te comuniques conmigo usando la voz de Enrique, o experimentar con gestos.
—Sin que él se dé cuenta, claro.
Nick:
—Vale…
—Entonces vamos.
—Pero despacio, necesito acostumbrarme un poco al equilibrio.
Alex:
—Tranquilo, vamos paso a paso.
—Te prometo que será seguro… y además, nadie sospechará nada.
(Alex guía a Enrique/Nick hacia su casa mientras Nick prueba caminar, sentir cómo funcionan los pies, ajustar la postura y mover los brazos con suavidad. Cada pequeño movimiento es una nueva sensación para él.)
Nick (pensando para sí dentro del cuerpo de Enrique):
—Nunca imaginé que tomar el control de alguien pudiera sentirse así…
—Todo es tan extraño… y tan fascinante al mismo tiempo.
Alex:
—Bien, ahora que estás en su cuerpo… podemos experimentar más con los movimientos y cómo responde todo.
Nick (dentro del cuerpo de Enrique):
—Sí… es muy raro, pero increíble.
—Puedo mover los brazos, girar el torso… es como aprender a usar un cuerpo nuevo.
Alex:
—Exacto.
—Si quieres, también puedes explorar un poco más… ver cómo funciona todo de manera física.
Nick:
(Titubea un momento, pensando con curiosidad científica.)
—Bueno… no sé por qué, pero… me gustaría oler sus axilas.
—Digo… para ver cómo… eh… funcionan.
—Siempre está un poco sudado cuando está en movimiento.
Alex:
(Ríe suavemente.)
—Vale, es parte del cuerpo, y es normal querer notar cómo se mueve y reacciona.
—No hay nada raro en estudiar eso, forma parte de la experiencia de explorar su cuerpo.
Nick:
—Sí… y además… puedo tocar un poco sus brazos, su pecho, sus hombros…
—Solo para sentir cómo responden los músculos al moverlos, nada más.
(Nick levanta un brazo y lo mueve, observando cómo se tensan los músculos del hombro y del pecho. Luego acerca ligeramente la cabeza hacia la axila, oliendo ligeramente, como un gesto de curiosidad pura por la realidad del cuerpo.)
Alex:
—Perfecto. Eso es exactamente lo que necesitamos: que explores todo el cuerpo, que notes cómo funciona.
—Cuanto más sientas, más control tendrás sobre cada movimiento.
Alex:
(Se queda mirando un momento, con la cabeza inclinada y una sonrisa de pura curiosidad.)
—Hmm… ahora que lo mencionas… me pregunto cómo olerían sus axilas mientras estás moviéndote así.
—No sé… como parte de entender cómo funciona todo el cuerpo.
Nick:
—Exacto, eso es lo que digo.
—No es nada raro, solo es parte de explorar el cuerpo.
—Puedo mover los brazos y sentir los músculos, y… si quieres, puedes acercarte un poco y… oler para ver cómo cambia con el movimiento.
Alex:
(Asiente, curioso, con tono juguetón pero inocente.)
—Sí… quiero ver cómo reacciona todo.
—Esto es solo un experimento de curiosidad, después de todo.
(Alex se acerca ligeramente y, con cautela, huele la axila del brazo levantado de Enrique/Nick, mientras observa cómo se mueve el músculo y cómo responde el torso al movimiento.)
Nick (dentro del cuerpo, pensativo):
—Sí… esto ayuda a entender mejor cómo todo funciona… músculos, postura, movimiento… y hasta cómo se siente el sudor natural del cuerpo.
Alex:
—Wow… me encanta cómo huele su axila.
—Es raro, pero es como… parte del cuerpo, y me parece curioso.
Nick (dentro del cuerpo de Enrique):
(Sonríe para sí mismo, moviendo el brazo suavemente.)
—Sí… y sabes, Alex… creo que haces bien en notar eso.
—Te preocupas por los detalles, y eso me gusta.
Alex:
(Se sonroja un poco, sorprendido por el cumplido.)
—Ah… gracias, Nick.
—Nunca pensé que un experimento de este tipo pudiera ser… agradable.
Nick:
—Sí… es interesante cómo cada parte del cuerpo tiene algo que contar.
—Hasta algo tan simple como el olor natural puede enseñarnos cómo funciona todo.
Alex:
—Exacto… me gusta explorar contigo y ver cómo controlas todo.
—Es como aprender juntos, aunque de una manera bastante rara.
Nick:
(Mueve los brazos un poco más, sintiendo los músculos.)
—Sí… raro, pero divertido.
—Además, tienes buen ojo para notar los detalles.
Alex:
—Gracias… eso significa mucho viniendo de ti.
—Y bueno, todavía hay mucho que podemos explorar.
Nick (dentro del cuerpo de Enrique, titubeando un poco):
—Alex… eh… puedo preguntarte algo… un poco extraño…
Alex:
(Levantando la mirada, curioso.)
—Claro… dime.
Nick:
—¿Puedo… besarte?
—Quiero decir… solo un beso… para ver cómo se siente esta experiencia estando en este cuerpo.
Alex:
(Se queda en silencio un segundo, sorprendido, pero con una sonrisa tímida.)
—Hmm… bueno… sí.
—Si quieres probar… podemos hacerlo.
Nick:
(Respira hondo, nervioso pero emocionado.)
—Solo un beso rápido… nada más.
—Quiero ver cómo es… desde aquí.
(Nick se acerca lentamente, y Alex hace lo mismo. Se encuentran con cuidado, de manera suave y curiosa, sin presión, solo explorando la sensación del momento.)
Alex:
(Después del beso, sonriendo tímidamente.)
—Vaya… eso fue… interesante.
Nick:
—Sí… es muy extraño, pero… me alegra haberlo hecho.
—Gracias por dejarme probarlo.
Alex:
—De nada…
—Y bueno, seguimos explorando el cuerpo de Enrique… pero ahora con un poquito más de confianza.
(Ambos ríen suavemente, todavía nerviosos pero cómodos, mientras Nick sigue ajustándose al control del cuerpo de Enrique y Alex lo observa con curiosidad y complicidad.)
CONTINUARA...
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