Mark Leidner
Bolivia
Lo peor de vivir en Bolivia es la fantasmal omnipresencia de Simón Bolívar. Lo mejor de vivir en Bolivia es poder levantarse cada medianoche y susurrar Cristo, estas pesadillas bolivianas.
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Memorias de un agente secreto
Hace tiempo mientras trabajaba encubierto mi contacto en la NSA era un tipo negro engreído con cicatrices en todo el rostro
y un día me sentía insolente y le dije Caracortada en su cara después de que él me había dado órdenes por el videoteléfono y dije, O sea, Sí Tengo esta misión bajo control, Caracortada.
Me miró por un segundo y luego colgó. No parecía impresionado. De todos modos cuando lo pienso me gustaría haberle dicho Caracortadas, usando el plural en las cicatrices porque tenía varias cicatrices en la cara y no sólo una. También
Me hubiera gustado que él tuviera múltiples caras, para coincidir con sus múltiples cicatrices de manera que lo que debí haberlo llamado sería Carascortadas- hipotéticamente pavoneando ese doble plural por una vez en la vida.
Más tarde, durante la misión yo le disparaba a capos de la droga en una caverna que en realidad era sólo un vasto complejo subterráneo de pasillos y laboratorios lleno de cosas de apariencia científica (aunque todavía tenía estalactitas colgando del techo) y accidentalmente algunas de mi balas dieron contra un tubo de hierro fundido que se alzaba detrás y por encima de las cabezas de los capos de la droga, y se rompió, generando vapor en ondulaciones que brotaban en espirales hacia abajo y alrededor de todo, llenando la caverna.
Los capos de la droga ya estaban muertos pero el vapor seguía saliendo del agujero de bala en la tubería y mientras veía figuras formarse en el vapor, olvidé quién era yo, y lo que estaba haciendo hasta que de repente se me ocurrió ¿Qué pasaría si mi contacto en la NSA tuviera una sola cicatriz pero muchas caras?
O sea, ¿si él sólo tuviera una cicatriz pero justo en el mismo lugar en cada una de sus muchas caras? y si tuviera todas esas caras, cada una con la misma exacta cicatriz en el mismo preciso lugar, ¿qué debería llamado entonces? Carascortada, donde la cicatriz está en singular? o Caracortadas, donde la cicatriz es plural?
Estuve así un rato largo, mi mirada fija en ese escape de vapor, pensando en eso. También recuerdo haber pensado que cualquier droga que estos capos estén vendiendo seguro requiere una gran cantidad de vapor para su fabricación.
Más tarde estaba intercambiando chistes con una hermosa mujer que antes era la amante del capo principal (pero que ahora estaba bien) durante una persecución en coche.
Ella estaba en el asiento del copiloto y yo le decía que usara el lanzador de cohetes en su regazo, que disparara a la parte trasera del coche a modo de hacerlo girar, bloqueando el coche de los capos de la droga que nos perseguían como una barricada de fuego giratoria
mientras tanto ella y yo nos deslizaríamos ilesos en la parte delantera del coche hacia un enorme banco de nieve al que nos acercábamos rápidamente, y ella dice, ¿Qué? ¿Estás loco?! Y yo dije, sin siquiera apartar los ojos de la vía, Sí. Pero mientras todo esto pasaba No podía dejar de pensar sobre cómo debería nombrar a Caracortada si en un mundo diferente él tuviera múltiples rostros.
Más tarde, después de que cumplí la misión exitosamente, Gabrielle y yo estábamos tumbados en nuestra habitación de hotel en las Islas Caimán revelando nuestras identidades secretas y diciéndonos nuestros nombres cuando el videoteléfono sobre la mesa comenzó a sonar y vibrar. Era Caracortada. Él estaba tratando de contarme sobre la nueva, segunda misión que yo tenía que aceptar ahora que había terminado con ésta, y mientras él habla y habla
Gabrielle está a mi espalda tratando de halarme de nuevo hacia la cama- me llama un adicto al trabajo diciendo ¿no me he ganado unas vacaciones? pero yo la ignoraba
porque miraba a Caracortada que la estaba mirando detrás de mí y me guiñaba con picardía y asentía
pero mientras él estaba en eso yo crucé los ojos y me hice el bizco y vi una gran cantidad de Carascortada esparcidas por todo el videoteléfono
y en ese momento decidí que el nombre que debí haberle puesto sería Indistinta Mancha de Cortadas y Caras, como un nombre indígena. Sí, sí, sí, con la mano lo despedí. Después me encargaré de esa nueva misión. Primero tengo que hacerle el amor a mi antigua enemiga, aquí, señalando a Gabrielle, pero entonces volví a él, Indistinta Mancha de Cortadas y Caras. Dejé que mis ojos reenfocaran mientras cerraba el videoteléfono y lo desenchufaba de su cargador ya que estaba totalmente cargado y yo había oído que en el caso de ciertos dispositivos electrónicos de alta tecnología si el dispositivo está completamente cargado y uno lo deja conectado al cargador podría dañar la batería y reducir la vida útil del dispositivo. Entonces me di vuelta hacia donde Gabrielle yacía desnuda, sonriendo, con las piernas abiertas y subí de nuevo a la cama indeciso (aunque sólo era una broma porque ella era tan bella) pero ella no se rió. Dudo que hubiera reído, incluso si hubiera querido no por falta de sentido del humor (ella tenía un gran sentido del humor) sino porque nuestro romance había estado gestándose durante tanto tiempo que ella estaba más lista para el amor que para reír.
Así que hice el amor con ella- y lo hice con la mente clara y serena.
Aunque, ¿tal vez fue ella
quién me hizo el amor?
Es difícil saber quién le hace el amor a quién en estos tiempos.
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La noche de los 1000 asesinatos La noche de los 1000 asesinatos no comenzó de manera distinta a cualquier otra noche en el pueblo. Los habitantes del pueblo acostaron a sus hijos luego miraron televisión durante una hora o dos, y luego también se fueron a la cama. Entonces, en medio de la noche, hubo 1.000 asesinatos.
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Apagón
Es como usar pinzas para sacar diamantes de los conductos lacrimales de tu novia.
Como un malvado juego de vídeo, donde el planeta gana dinero a medida que gira...
Tiras de la cadena del inodoro y apuñalas el inframundo con una espada de agua rizada.
Es como ver incendiarse una casa de bajo consumo eléctrico.
Es como ser etiquetado como un psicópata y enviado a la cárcel, pero después ser puesto en libertad porque un nuevo psicópata anda suelto y sólo un psicópata puede derrotar a otro psicópata.
Es como caerle a batazos a la nube de murciélagos que viven en el corredor por donde estás huyendo dentro una estación espacial abandonada.
Es como necesitar a alguien pero sin saberlo.
Es como tratar de escribir una novela de suspenso con una escopeta apuntando a tu cabeza.
Es como tener hijos a modo de chiste.
Es como abrirse la mano de un corte sobre un trozo de metal durante el sexo.
Es como un castigo impuesto en la noche por un tractor gigante.
Es como perder al ajedrez con un cavernícola.
Es como un cavernícola que pierde al ajedrez con un dinosaurio.
Es como un dinosaurio que pierde al ajedrez con un bosque primigenio... que luego pierde al ajedrez con una estrella primitiva.
Es como golpear a tus hijos al compás de una melodía.
O conducir un semiautomático través de una lenta bandada de pájaros.
Te niegas a donar a la caridad porque estás convencido de que la caridad es una conspiración.
Tenías un maletín lleno de pruebas pero alguien haciéndose pasar por prostituta te la chupó en tu habitación de hotel y se lo robó...
Una hermosa filósofa...
Creo que la gente que es una mierda no debe decir lo que piensa de forma tan elocuente.
Es como un cruce entre un orgasmo y un agujero negro.
Se siente bien, pero te absorbe y te hace mínimo.
Es como comerse una polla servida en un plato de cartón.
Es como encontrar un cuello de tortuga en la calle e inmediatamente ponértelo sobre el cuello de tortuga que ya estás usando.
Andas desafiante en tu habitación y presentas una petición en contra de ti mismo que ya has firmado una y mil veces.
Es como tratar de escenificar la Segunda Guerra Mundial en su totalidad a través de golpes de karate.
Puede ser como un eclipse solar, pero luego, cuando miras hacia arriba, es solo alguien que no conoces dándote lentos puñetazos en el ojo.
Es como un ratón que sale de su agujero admirando su propio collar de diamantes.
Debe ser como cortar telarañas de unas botas de vaquero con unas tijeras.
Debe ser como tomar agua de un río muy caro.
Pero es como Oreos al amanecer.
Es como ablandar un libro para colorear en el agua del baño para que después puedas violarlo y abrirle un agujero Es como beber una botella entera de cabernet sauvignon en una celda de prisión.
Es como comer tostadas sumergidas en agua del inodoro.
Abres la puerta de tu casa por primera vez y te das cuenta que has estado viviendo en el interior de un refrigerador.
Es como respirar con escepticismo el aire húmedo de un nuevo planeta.
Es como aprender la palabra alemana que se usa para nombrar el tipo específico de vergüenza que siente un astronauta cuando se masturba en el espacio.
Es como sólo ser capaz de enojarse cuando las cosas van bien.
Es como dejar de pulir la platería para autodeclararte caballero con un pequeño cuchillo.
Debe ser como una ventisca que abre todas las ventanas de la Tesorería de EE.UU. en medio del invierno.
O la celebración de una boda entre confeti y grafiti.
Pero es como practicar cunnilingus en el botón de una calculadora gráfica.
Es como sonarse la nariz en una bandera confederada.
Es como darse un cabezazo contra un acuario tropical.
Es como estar a solas luciendo un traje de bailarina.
Es como enterrar una bola de fuego en la parte baja de la espalda de un enemigo que huye.
Es como interrumpir un partido entre dos Grandes Maestros y dispararle al tablero de ajedrez con una escopeta.
Podría ser como el sol que besa a un planeta en la mejilla.
Pero es la cantidad de luz que se obtiene cuando se aplasta una bombilla con una aplanadora.
Es como tomar una fotografía del cielo en un día ventoso.
Pero no, ni eso es cierto.
Es como ver tu programa de televisión favorito a través de un pitillo.
Es como caer de rodillas rezando que pase lo que pase, pase.
Ni siquiera puedes terminar los nueve hoyos antes de que anochezca, porque sueltas el palo de golf en el apogeo de cada golpe.
Es como ser un aristócrata caído en desgracia y perderte en una infinita villa miseria.
Te apertrechas en la puerta durante un terremoto a medianoche, mientras todo el espacio negro salta a tu alrededor.
Es como un caballero medieval que sale de un bosque arrastrando a un mago en una llave de cabeza.
Es como besar a alguien con lápiz labial hecho de cabezas de fósforo trituradas.
Es como dios derritiendo una tienda de juguetes con una lupa gigante.
Tiene que ver con la fe, como las raíces de un árbol arrancado del bosque.
Tienes que llorar sangre como dos monjas salvajes saliendo de tus ojos y deslizándose por tus mejillas como convertibles rojos y brillantes.
Tienes que tratar de vender lo que has barrido del piso de la cocina como si fuera comida.
Te pusiste tus pantalones anti-viento al revés y sales al aire libre justo cuando el viento comienza a girar a tu alrededor.
Tiene que ser precedido por un coñazo de buenos vistazos previos.
Es como la luz del sol golpeando a un bañista con tanta fuerza que lo arroja a la piscina.
Debes usar el diseño de interiores para salir de una depresión que ya ha durado un año.
Tienes que acostumbrarse a la manera horripilante en que las habitaciones se derraman fuera de sí mismas para convertirse en una "habitación de sobra"
Se exige que uno de tus padres corra y salte de un acantilado y luego dé la vuelta en el último segundo para lanzarte un montón de besos sarcásticos y ametrallantes.
Tienes que prenderte fuego y salir a caminar lentamente por tu viejo vecindario.
Es como una nave espacial que vuela en forma de rompecabezas.
Es como encontrar una gárgola en una venta de jardín con alas iguales a dos cielos nocturnos y ojos como dos soles.
Es como Catulo dando un apretón de manos a un Arquímedes desprevenido.
Pero debe alegrarte tanto que tu cara se quiebre en una sola pieza.
Mark Leidner es autor de The Angel in the Dream of Our Hangover (Sator Press, 2011)., una colección de aforismos, y Beauty Was the Case That They Gave Me (Factory Hollow Press, 2011). Vive en Atlanta y Nueva York.







