â disculpaâ â la muchacha interrumpiĂł las acciones corrientes de la persona que realizaba sus presuntas acciones diarias en los alrededores del internado. dillion estaba aburrida tratando de obligarse a transcribir los aburridos apuntes de biologĂa ( que descansaban no muy lejos de ella ) a su libreta de manera mĂĄs pulcra y legible. sin embargo, la silueta que divisĂł no muy lejos de su persona y la idea de retratarla resultĂł mĂĄs tentadora y entre vistazos, terminĂł en su posesiĂłn un boceto monocromĂĄtico de Ă©sta figura cotidiana. decidiĂł no firmar la hoja dado a que no se trataba de uno de sus trabajos oficiales ( como los que acumulaba en su portafolio, el cual planeaba presentar a alguna universidad en el futuro ) y corriĂł tras la persona para no perderla. ahora se encontraban frente a frente, ella un poco sin aliento dado a que no era muy atlĂ©tica. â yo⊠querĂa que vieras Ă©sto. â dicho Ă©sto, le permitiĂł la hoja arrancada de cuaderno con el dichoso dibujo a grafito. â no quiero que creas que soy una acosadora o algo asĂ, solo me topĂ© contigo mientras buscaba una distracciĂłn. no es la gran cosa pero creĂ que serĂa prudente que le dieras un vistazo y lo juzgaras, ayudarĂa mucho a mejorar mi tĂ©cnica. aunque si quieres conservarlo es todo tuyo. â explicĂł, finalizando con una sonrisa ladina pero de naturaleza simpĂĄtica. â debes tener cientos de todos modos: tienes algo que te hace perfectx para los retratos. no sĂ© si es la luz en la que te encuentras, tu perfil o algĂșn factor del que no recuerdo el nombreâ tendrĂa que analizarte mejor. si me lo permitieras, claro estĂĄ. â
alzĂł las cejas al escuchar una voz femenina completamente desconocida para el castaño, por lo que sus pasos se detuvieron. sus cejas se arquearon a la espera de que concluyera la frase, sin entender el porquĂ© de aquella repentina conversaciĂłn. â dime que no eres una de las chicas con las que me acostĂ© y no me acuerdo,  porque si es asĂ, lo siento pero... â cortĂł a la frase a la mitad, al darse cuenta que el motivo por el cuĂĄl lo solicitĂł no era aquel. sostuvo la hoja entre sus manos, analizando cada detalle del mismo. lo primero que cruzĂł por su mente es lo talentosa que parecĂa ser en aquel ĂĄmbito. pero claro, no abandonĂł su personalidad y por aquella razĂłn fue que una sonrisa ladina con una pizca de arrogancia cruzĂł por su rostro. â si buscabas una distracciĂłn me hubieras dicho, tengo una mejor que dibujar. bueno, si tengo que juzgar algo es que yo soy mucho mĂĄs guapo, pero entiendo que a veces semejante belleza sea difĂcil de plasmar. â las siguientes palabras de la femenina solo dieron paso a mĂĄs comentarios arrogantes. ajustĂł la correa de su mochila, surcando una perfecta sonrisa en su fisonomĂa. â si quieres analizarme mejor, no es necesario que busques tantos pretextos. â













