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Ingenua
Si algo es demasiado bueno pero tu intuición te dice que algo anda mal, hazle caso.
La primera vez
Por primera vez no es algo prohibido, complicado o imposible. Es extraño el sentimiento de que todo mejora y asusta saber que siempre pudo ser mejor y nunca lo fue.
Él es todo lo que soñando, quería tener en mi vida. (Por ahora)
La foto
Él sabe cómo hacer lasa cosas y cómo llamar la atención sin pasar por uno más del montón, me sorprende la audacia que tiene para hacerme sentir bien.
Es un poco mayor que yo, yo estaba nerviosa y ansiosa por nuestra primera cita. Me vestí informal, pero lo mejor que pude, recuerdo que él iba muy lindo, como siempre, me recogió en mi casa y fuimos a un sitio de postres, dirás, ¿por qué de postres? Irónico, no? Jajaja aunque pedí comida de sal.
Hablamos de la vida, nos conocimos un poco más y ahí fue donde me empezó a poner nerviosa cada cosa que hacía.
Sabía que algo me iba a tener que llevar de esa peculiar cita, supongo que los dos abrimos nuestras mentes para cautivarnos el uno al otro. El caso es que nos queríamos ver a otro día y al otro.
Mi corazón aún te anhela y no es el único al que nada le llena,
recuerdo aquella noche de octubre,
tu mirada y la mía se perdían en la nada.
No es bienvenida la tristeza, pero ahora es la única que me acompaña.
Me enseñaste muchas cosas
Desde el segundo 1 sabía que ibas a ser una persona muy difícil de sacar de mi vida.
Te conocí como un reto, algo tenías que me llamaba la atención, tal vez era tu esencia muy marcada la que te hacía sobresalir de los demás.
Nos conocimos en una fiesta, bueno, ya nos conocíamos pero éramos solo compañeros. Recuerdo que antes de eso casi ni hablábamos, tú por tu lado y yo por el mío.
En esa fiesta fue donde, además de conocerte, conocí tus besos.
Después de eso era inevitable no pensar en ti, confieso que me hacía la que no era conmigo, pero me ponías nerviosa, anhelaba pasar más tiempo contigo y poco a poco lo fui consiguiendo sin hacer mucho esfuerzo.
Aún recuerdo esa noche de halloween, los besos a escondidas, las veces que salimos con amigos donde sólo importábamos los dos y nos sobraba el resto.
Las veces que nos quedábamos hasta la madrugada hablando y nunca se nos acababa el tema de conversación.
Más que mi confidente, fuiste quien se supo ganar mi corazón.
Agradezco inmensamente al cielo y a la vida por dejarme coincidir con alguien como tú.
Ayer
Ayer salí con él.
Teníamos muchas cosas que hablar, había pasado casi un mes, un mes de sensaciones y sentimientos encontrados.
Salimos temprano, él por su lado y yo por el mío. Sin embargo me preguntó cómo me había ido en mi última entrega de la universidad, le dije que bien, que me sentía segura. Él se alegró y me contó unos planes que tenía a futuro, algo que ya me había comentado, como siempre me interesé y mostré mi admiración hacia él.
Tal vez eso fue lo que lo movió, lo que lo hizo sentir. Mi interés y aprecio fraternal.
Era la 1 a.m. me preguntó si ya me había acostado, que tenía algo que decirme.
Ya habíamos quedado en no salir más, no era bueno, ni para él, ni para ella.
Obvio no tenía argumentos para seguir con esto, siendo sincera tampoco era bueno para mí.
Quedamos en vernos, él pasaría por mí en 20 minutos. No sabía qué me iba a decir, pero ya iba preparada para parar con lo que teníamos.
Salí y me saludó con un beso. Se sintió bonito y correspondido (dirás que digo eso con todos jaja) pero sí se sintió así y al menos yo entregué todo de mí. Como siempre. Mala mía.
Le había dicho a mi mamá que era solo un momento, que no me iba a demorar.
Salimos por carretera, no muy lejos, pero sí un poco alejados de mi casa.
En el camino me iba diciendo lo mucho que le gustaba estar conmigo y lo bien que se sentía. Pero como ya habíamos hablado, no podía ser algo más.
Yo asentí a todo, ni sabía qué decir, ya todo se lo había dicho, estaba dejándome llevar sabiendo que no era lo que quería para mí.
Él estaba lindo, como siempre con su gorrita.
Al besarme me dijo que olía muy rico, jaja eso me encanta. Él también huele muy rico siempre.
Conversamos, nos besamos, jugamos, reímos y la pasamos muy bien.
Tú sabes que yo nuca había conducido, él también sabe, y de la nada me dijo que si quería conducir su carro, me dio miedito pero dije que sí. Me enseñó cómo y lo hice muy bien, nos reímos mucho. Lástima que fuera la última vez.
Llegamos al lado de mi casa y nos quedamos hablando dentro del carro. Nos “despedimos” con un beso, bueno, muchos.
Nunca me había dado un beso tan sincero y lindo con otra persona que no fueras tú. Él sonreía como un niño cuando me besaba. Yo también, solo que por dentro.
Hicimos un trato, nos veríamos hasta que se acabara la uni, lastima que sólo quedarán dos días jaja.
Yo pienso que es lo correcto, hicimos bien, así quisiéramos quedarnos juntos todo el día que ya estaba empezando.
- ojalá más adelante nos podamos encontrar en otras condiciones-
Nos despedimos como mil veces, sonriendo por fuera pero apuesto que con tristeza por dentro.
“Gracias a dios que se nos dió”
La última vez…
Pensarte ya se me es tedioso, yo sólo quería distraerme.
Después de cada momento con él lo único en lo que pensaba era en lo lindo y lo bueno que pasamos y todo lo que hicimos, lo que contigo ya no pasaba.
Como era de esperarse, él me buscó después de mucho tiempo, tiempo en el que no hablamos. Habían pasado más de 4 meses.
Recuerdo que era un sábado y yo estaba en el gimnasio, tipo 11am
Recibí un “hola, qué vas a hacer hoy?” Y de una vez me revolvió el estómago.
Cuadramos para salir esa noche.
Llegué a su casa y estaba solo, acordamos salir a comer y luego a tomar algo.
En mi cabeza iba con la idea de salir de fiesta, o bueno, no sé por qué.
Cuando llegué estaba en ropa de casa, me dijo que eligiera un lugar mientras él se cambiaba, no supe a dónde ir así que esperé que bajara para decidir.
Al final elegimos un lugar de hamburguesas que se veía muy bueno. Salimos, comimos y hablamos de todo un poco.
De vuelta me dijo que era mejor que nos quedáramos en su casa, por mí no había problema. Compramos cervezas y un four loko, para dos obvio jaja.
Me dijo que pudiéramos cerveza roja, que desde que yo se le había enseñado él la pedía y que gracias que era la mejor opción, ¿no es lindo eso?
Luego nos fuimos caminando hacia su casa y de nuevo estábamos solos. Empezamos a hablar y otra vez conectamos bonito.
No pasó mucho y ya nos empezamos a ver con ganas de matarnos a besos.
Él se acercó delicadamente a mí y me besó despacio, yo pensé “aquí fue”
Es increíble como tiene la capacidad de hacerme volar con tan solo mirarme.
Y es irónico, podemos estar seis meses sin hablarnos, vernos y hacer como si no hubiera pasado ni un día.
Entre caricia y caricia nos fuimos acercando más y perdíamos cada vez más el control.
Eso me encantaba, a veces decía mi nombre con toda la maldad del mundo mientras ponía su mano en mi garganta y terminaba con un “me encantas” y un dulce beso.
En su habitación habían luces rojas, muy al momento, eso le daba un toque perfecto para disfrutarlo más.
Sudados y cansados nos pasamos a la otra habitación, y me dijo que si nos bañábamos juntos. Nunca me había bañado con nadie más que no fueras tú. Me dio un poco de pena, pero ahí estábamos los dos en la ducha y algunos besos de por medio.
Fue lindo. Nos secamos y nos vestimos. Con un beso y abrazados nos quedamos dormidos.
Esa fue la última vez, pero desde ahí no lo dejo de pensar.
La primera vez…
Con una amiga mía, la que dijiste no te gustaba, planeamos una pequeña reunión.
No fueron todos, pero fueron los que queríamos que estuvieran.
Confieso que en esos días casi no pensaba en ti, sentía que me estaba liberando, no de una buena manera, pero sí me sentía más capaz de hacer cualquier cosa sin que tú imagen se me viniera a la cabeza.
Mi amiga y yo estábamos terminado de hacer los preparativos para la “gran fiesta” jajaja
Ella me dijo que él venía y que quería que yo lo conociera.
Ahí lo conocí a él, al principio me llamó la atención por su manera de hablar y de introducirse al grupo. Es una persona de esas que no pasa desapercibida.
Y yo , que cundo me meto algo en la cabeza no puedo dejar de pensarlo hasta conseguirlo.
Siento que tengo un poder muy grande en la manera como las cosas se me dan cuando las quiero o necesito.
Estábamos en ambiente de fiesta, riendo y hablando, una que otra vez cruzamos miradas y sonrisas.
Y sin intentarlo, él vino hacia mí, hablamos, no nos conocimos mucho, pero sí conectamos.
Esa noche fue extraña, el momento se dio y empezamos a hablar a solas. Entre trago y trago ya estábamos entrando en confianza y empezamos a hablar más profundamente.
Yo ya me sentía eufórica, tenía miedo de hacer algo mal, pero la curiosidad me mataba, él me atraía de una manera diferente.
Cuando ya todos se separaron en grupos pequeños yo estaba con él hablando a solas, la situación y el alcohol se daba para coquetearnos, al menos lo suficiente.
Sin darnos cuenta nos besamos, para mí fue muy normal, fue efímero, pero se sentía bien, no podía identificar muy bien sus intenciones, pero se sintió bien.
Me comentó que se tenía que ir, que tenía que hacer cosas más tarde, claro, ya eran las 4am.
Nos despedimos con un beso y hasta ahí supe de él.
La tercera vez…
Hablamos en salir de nuevo, no hablábamos mucho por chat, solo para salir, a veces de lo que hacíamos en el día pero como por cortesía, a veces esperaba su mensaje, a veces no.
Algún día teníamos que ir a comer jaja pero no fue esta vez, habíamos quedado en ir ni sé a dónde, yo solo llegué a su casa, ya era tarde tipo 8pm ¿y a esa hora a donde íbamos a ir? Me parece que era sábado, no recuerdo bien.
Tú y yo casi ni hablábamos, era estrictamente lo necesario, yo ya me estaba cansando, ademas que ya me estaba metiendo en otra ilusión.
Llegué a su casa y para mi sorpresa estaba su mamá, me dio pena obviamente, él me dijo -tranquila no hay problema-
Pasé y ella estaba en la sala, yo no la conocía, ni me sabía su nombre. Cuando me vio me saludó por mi nombre y yo pensaba yo ni me acuerdo del suyo.
Me pareció raro pero lindo, estaba confundida y apenada, esperé a que él se cambiara y decidimos ir a comer pizza por ahí cerca.
En la pizzería hablamos, como siempre, de todo un poco, él es muy activo, no se puede quedar quieto y me comentó sobre unos proyectos muy interesantes que tiene, yo muy atenta escuchando todo lo que dice y a la vez fascinada. Más que atracción física, me atraía su manera de pensar y de ver la vida.
Empezó a llover, entonces nos quedamos un rato más. Cuando descampó nos fuimos caminando a comprar cervezas, llegamos y nos sentamos en la sala, jugamos cartas, me reí mucho y se sabía que nos queríamos besar, ya me vi muy envuelta y nos besamos, se sentía lindo, correspondido y en un buen momento.
Después los besos empezaron a subir de nivel y nosotros a la habitación. Si no estoy mal su mamá estaba en la de enseguida.
Fue lindo y a la vez intenso, pero, de nuevo no pasó a mayores, aún sentía un poco de culpa, porque estando con él pensaba en ti.
Según mi mamá yo estaba en la casa de una amiga, así que no se molestó por quedarme hasta el otro día.
Seguimos besándonos y hasta ahí llegó, hubo unos cuantos roces, pero nunca más allá de quitarme la camisa.
Nos quedamos dormidos y amanecimos juntos, de nuevo.
La segunda vez fue extraña.
Como ya había dicho quedamos en vernos el siguiente viernes, pero él me habló el miércoles diciendo que iba a tener casa sola esa noche, lo sé, ¿por qué no lo pensé antes?
Ese mismo día yo iba a la casa de Fernando con unos amigos y la novia, obvio tenía que ir, por ellos y por mí.
Todo el día él me estuvo hablando y quedó en decirme a que hora podía ir. Yo haciéndome la difícil solo le dije:
-“cuando salga de la casa de mi amigo voy, yo te aviso la hora”
Lo que él no sabía es que me decía una hora y yo le llegaba literalmente volando.
Recuerdo que ese día tú y yo peleamos, estabas muy distante y yo solo pensada “cada vez hace más por perderme” estábamos peleando por bobadas, pero aún así me afectaban.
Cuando llegué a la casa de Fernando me recibieron como era, tampoco los veía a ellos hace mucho tiempo, y me hizo mucha ilusión vernos a todos reunidos otra vez.
Empezaron a llegar botellas, las cuales nos acabamos muy pronto. Tú sabes que soy medio delicada con el tema del alcohol, así que cuando me estaba sintiendo mal ya paré, porque sabía que más tarde salía para la casa de él.
Se pasaron las horas y me dijo -“mi mamá llegó a la casa, que hacemos?”
Yo le contesté que tranquilo, que no había problema si no se daba, total estaba con mis amigos y la estábamos bien.
Como a las 2am me escribió diciendo que su mamá se acababa de ir, que si al fin quería hacer algo o si me quería quedar donde estaba.
Te confieso que lo dudé mucho, pero no te niego que lo quería ver de nuevo. Así que me decidí y pedí un taxi, me excusé con mis amigos y le dije que ya iba a salir.
De lo ebria que estaba no me había dado cuenta que metí una botella a mi bolso.
llegué a su casa, nos saludamos y todo estaba en silencio, sus hermanos ya están durmiendo. Pensé “qué pena yo llegar así” hablamos un rato y él notó que estaba un poco cansada, así que subimos a su cuarto.
Ahí fue cuando me besó, me sentía bien, no sabía si me gustaba pero me sentía bien. Después se empezó a poner todo más loco y me quitó la blusa, mientras lo hacía me dijo “me gusta tu blusa”
No parábamos de besarnos, pero hasta ahí llegamos, él intentó pero yo no quise, no estaba tan ebria pero si lo suficiente y así no lo quería.
Me limité a recostar mi cabeza en su pecho y ya me iba quedando dormida, cuando sentí que él se rió y dijo “me encantas” pensando que ya estaba dormida.
Amanecimos abrazados, y me despertó con un beso, muy romántico ¿no? Ahí yo solo pensaba en mi mamá y cómo iba hacer para llegar a mi casa.
Nos levantamos, me vestí y me acompañó a pedir el taxi, anotó placas y nos despedimos con un beso.
Después de llegar seguimos hablando normal.
La primera vez no se sintió mal, tal vez un poco confuso porque no estabas, él me hizo sentir a gusto, escuchada y entramos en confianza rápidamente, qué mejor forma, que disfrazarlo interés y confort.
Te fuiste muy de repente así que no sentí que te debía algo. Es más, sentía que tú me lo debías, tenía sed de algo nuevo, de alguien nuevo.
Salimos un par de veces, yo sabía dónde era su casa. La primera vez quedamos en ir por ahí cerca, tenía que ser un lugar tranquilo pero que podamos entrar rápidamente en ambiente.
Quedamos en ir a tomar algo, recuerdo que era domingo en la noche y habían pocos lugares abiertos, él me habló de un bar cerca y antes de cualquier cosa yo me ofrecí a llegar sola, no había problema, total no quería sentir que estaba haciendo algo malo.
Llegué a su casa, nos saludamos después de más de un año sin vernos y salimos para el bar, yo estaba un poco tímida ya que no lo veía hace rato.
Nos sentamos, él pidió dos cervezas y empezamos a conectar, hablábamos de todo y a la vez de nada, pero sabía que me estaba prestando atención y me sentía escuchada, hablamos hasta de ti. Él nunca estuvo de acuerdo en cómo llevábamos nuestra relación, pero tampoco se iba a meter en ella, le expliqué que eras una parte muy importante de mi vida. Nos contamos cosas personales y hablamos sobre nuestros sueños y aspiraciones, no te voy a negar que siempre se me ha hecho una persona muy interesante e inteligente así que me deslumbraba con su manera de hablar y cada vez se me hacía más interesante.
Prometimos en ir a comer el siguiente viernes, para hablar mejor y tener algo más que hacer.
Así fuimos conversando hasta que me di cuenta que me estaba riendo por todo, las cervezas estaban haciendo efecto, Ya me sentía vulnerable y le di a entender que me quería ir, él invitó la cuenta, y pedimos un taxi, primero a su casa, supongo que él esperaba que me quedara pero yo sin entender las señales esperé a que se bajara y me fui enseguida para la mía.
Tú sabes que siempre he sido de pequeños detalles, me dijo que le avisara apenas llegara a la casa y que iba a estar pendiente. Llegué, no había nadie en casa, subí y lo primero que hice fue avisarle que había llegado.
Me mandó dos mensajes;
-“me gustó mucho verte hoy”
-“estás muy bonita💗”
Pensé ¿es posible hacer mucho con tan poco?, obviamente me revolvía el estómago.
me dijo -descansa-
y nos despedimos.
Estuve pensando mil cosas, en ti y en él.
Tú eres ese mal que ni se por qué me gusta
Elsa Hosk by Huy Luong for CR Fashion Book, 2019
En un ataque de ansiedad tan fuerte, me desconcierta un poco que la única persona capaz de calmarte haya sido él.
Será posible poder llegar a la independencia emocional sufriendo ese tipo de situaciones?