✿ Los clientes llegan cuando menos lo esperas.
¿De que se disculpaba aquella joven? En si, el príncipe de Inglaterra no había venido por algo en especial, estaba buscando simplemente a alguien y había terminado en aquel lar, que para recalcar, no había visto antes.
— ¿Que se supone que es esto? —Preguntó mirando los alrededores sin entender muy bien del todo… ¿Acaso no estaba en propiedad de su Reino? ¿Oh es que acaso el príncipe había tomado un camino equivocado y había parado en un lugar diferente?
— ¿Por que una mocosa como tú anda en mi propiedad? ¿Eres una pueblerina? — Aun si se tratara de una pueblerina, lo mas probable es que ella ya se hubiera dado cuenta quien era él, pero al parecer, ella no le conocía en lo absoluto.
Parpadeó en reiteradas ocasiones, ¿El hombre nunca había entrado a una florería? Al parecer no, incluso, éste parecía creer estar en sus tierras. Sin embargo, no era así y Ferrishyn quería hacérselo saber pero su semblante le resultaba aterrador. Oh, vamos ¡No debía dejarse intimidar! Ella podía hacerle frente y dirigirse a él con naturalidad.
''Mocosa''... ¡Hey! Eso le había dolido, ya tenía la edad suficiente como para que dejaran de llamarla así ¿no?. --Me temo que está equivocado. Ésta no es su propiedad, usted se encuentra en el Reino de Gwynedd, Gales-- Posó su manos sobre su cintura, firme en sus palabras. --Y ésto es una florería. La dueña soy yo, Ferrishyn-- Se presentó, orgullosa con su actitud, aunque... En su interior algo le decía que no era necesaria tanta ''valentía''.








