No lo malinterpretes.
Al ver que no era peligroso ni de broma suspiré. Al guardar las armas no hice más que extender una mano en su dirección y levantarlo lentamente para no marearlo más de lo que ya estaba. Apestaba a alcohol, pero no olía del todo mal, casi como cualquier hombre que se la pasa toda la noche en una cantina, pero nada fuera de eso.
Asentí suavemente y al ver sus cabellos albinos me tenté a preguntar acerca de ellos pero terminé diciendo nada.
— Soy bueno, aun nadie me ha vencido… por completo. —Pues más que practicar, me la vivía en un tú por tú en las calles entre peleas desde pequeño.— Tengo 18 años… ¿a qué viene tanta pregunta? No se ponga nostálgico, no me gustan los borrachos. — Esto lo decía de mala gana, enmarcando una ceja mientras sacaba un mapa de mi chaqueta y se lo mostraba tranquilamente.
— Justo ahora se encuentra en ésta ciudad de Inglaterra… está amaneciendo. No sé qué hace aquí pero a mi me asignaron para hacer guardia. Han habido una serie de secuestros por esta zona… pensé que era un sospechoso. —Lo decía sin la más mínima pena, después de todo, era también uno de mis trabajos el informar a la ciudadanía que tuviese cuidado por las noches.
Era molesto, pero era para mantenerlos a salvo. Mi vida como ladrón y parte del ejercito comenzaba a ser muy atareada.
¿Así que tenía 18 años? Sin duda alguna, aun era un niño, pero vaya que podía ingeniárselas y cuidarse bien, eso era bueno, mas sin embargo, en su rostro podía apreciar cierta soledad y hasta dolor, era algo difícil de explicar, pero el solo mirarle, se daba cuenta de que ese joven había pasado por un sin fin de cosas y llevaba una vida difícil. Eso le hizo sentir un poco mal... ¿Por que siempre los menores eran quienes sufrían al final por las fechorías y tonterías de los mayores? ¿Por todas esas guerras y luchas sin sentido? Eso eran las cosas que detestaba Dylan. Negó ligeramente la cabeza para desviar los pensamientos y visualizó el mapa del contrario, entonces, sin duda alguna, se incomodo, incluso se sorprendió.
-- ¡¿Inglaterra?! -- Preguntó realmente impactado. ¿Como diablos había llegado hasta allí? Maldita sea, estaba en tierras enemigas sin duda alguna. Si alguien le descubría capaz le capturarían, incluso le verían como enemigo, bueno, estaba en claro que era enemigo, pero el no había llegado hasta allí para cometer alguna locura o hacer algún mal. Necesitaba llegar a Gales a como de lugar.
-- No puedo creerlo.. --Susurró para si mismo, tanta conmoción había echo hasta que se le bajara lo ebrio. -- No me lo tomes a mal chaval pero... No soy un enemigo, ni nada, simplemente terminé aquí por casualidad, mas sin embargo, soy de Gales... ¿Puedes decirme el camino que debo tomar para volver? Te juro que no haré nada que parezca sospechoso, vengo en son de paz. -- Explicó con sinceridad.













