↳ MOODBOARD: [[ JODYE SNOWDON + GOSSIP GIRL.
« maybe i am a total bitch, did you ever think about that? »
he wasn't even looking at me and he found me
RMH
AnasAbdin

JBB: An Artblog!

Origami Around
Keni
Jules of Nature
Sade Olutola
DEAR READER

ellievsbear

roma★

#extradirty
art blog(derogatory)

Kiana Khansmith
wallacepolsom
Monterey Bay Aquarium
NASA
Today's Document
Xuebing Du
styofa doing anything
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Poland
seen from Türkiye
seen from Türkiye

seen from Japan

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Singapore
seen from Sri Lanka

seen from China

seen from United States
seen from Türkiye

seen from Russia
@xxjodye
↳ MOODBOARD: [[ JODYE SNOWDON + GOSSIP GIRL.
« maybe i am a total bitch, did you ever think about that? »
↳INSTAGRAM @wthefucksloan uploaded a new photo.
“ i missed her so much but now she’s with me in #barbados and i’m so happy and she’s hot :) #tutojh #jalapenohottie #jodyeberthaofmyheart #shesminebitches #mamasita xxjodye ”
↳ 58371 LIKES ♥, 16035 COMMENTS:
View all 16035 comments.
@wearejalapenohotties: SHE IS SO BEAUTIFUL! LIKE AN ANGEL!!!!
@sloaners: sloan has more photos of her friends here than hers lol
@jodyexxx: i’m happy to see that these two are together again… i can’t wait to see more drama!!
Era extraño, tenía que admitirlo. No el simple hecho de haber aceptado volver al reality una tercera vez, eso ya ni ella se lo podía creer, pero el encima haber vuelto estando en una relación /al menos lo que ella creía que era una/, sabiendo que se cruzaría con gente que quizás dudaría o reprocharía esta, sin mencionar los rostros que le harían casi rozar la delgada línea de la infidelidad, eso no lo comprendía. Pero qué más daba, no podía echarse atrás ahora y si era sincera, estaba un poco ansiosa al respecto. Aquella cabellera rubia fue inconfundible, hasta sus quejas seguían siendo las mismas las cuales lograron que no tardara en acercarse, riendo levemente en lo que negaba con su cabeza. “Bienvenida a ti también, Jodye” ironizó, parándose a su lado y observando por aquel ventanal el hermoso paisaje que tenían frente a sus ojos. “Coincido, creo que no tardaré en mandarlos de una patada allí a quienes lo merecen” emitió tras morder su lengua para evitar mencionar el nombre del muchacho con el que la contraria había pasado los últimos meses.
En el micro segundo que miró a su alrededor antes de volver a posar sus ojos en la pantalla de su móvil pudo ver la tan conocida melena azul para ella, segundos después escuchando su voz. Un nudo se formó en su estómago, no esperaba encontrársela tan pronto, mucho menos con las dimensiones que tenía esa mansión. Tragó saliva en un intento fallido de que esa sensación de angustia mezclada con emoción desapareciera, y una línea recta se formó en sus labios. ¿Estaba ansiosa de volver a verla? Sí. ¿Iba a mostrarlo? No. ¿Tenía miedo de que ambas le pusieran los cuernos a sus respectivas parejas por la tentación y la atracción entre ellas? Por supuesto. Y hablando de parejas, sabía perfectamente quién era el novio de la muchacha de cabello fantasía, y no le hacía ni una pizca de gracia. Una pequeña y casi inaudible risa salió de ella al escuchar el comentario de la chica, negando suavemente con la cabeza. “Si, creo que yo terminaré a las piñas una vez más. Alguno será enviado en el JodyeExpress al carajo de una patada ── incluido tu ex novio, ¿o debería de decir novio?” Alzó una ceja, sus ojos clavados en la espalda de Venus, esperando su reacción. Sabía que estaba en total desacuerdo desde la temporada pasada en que siquiera le dirigiera la palabra a alguien que es tan poca cosa como lo era él.
–Te saldrán arrugas si sigues así. También creerán que eres una bruja –respondió sin mucho interés, comiendo una fresa barnizada en chocolate. No es que Alex fuera molesto, o agua fiestas ante los comentarios de la rubia (de hecho el también odiaba a ciertas personas), pero creía que, si se centraba totalmente en aquellas personas, sólo lograría mala fama y dolores de cabeza. Pensar en alguien que te desagrada causa eso.
–Te apoyaría si supiera el nombre –intervino, con una sonrisa picarona.
Pensó unos segundos sobre lo que dijo el chico junto a ella, llegando a la conclusión de que estaba en lo cierto. “¿Sabes qué? Tienes razón, no merece la pena que me salgan arrugas por personas irrelevantes.” Comentó, observando el bol con fresas con chocolate, sintiéndose tentada a quitarle una. Terminó cogiendo una pequeña y dándole un mordisco, tapándose la boca mientras le contestaba. “Si empiezo a nombrar personas, el reality habrá terminado y yo aún estaré diciendo la lista de nombres.”
Existían claras diferencias entre las personas que formaban parte de reality, algunas eran interesantes pero algunas otras solamente lo hacían sentirse como la peor persona al haber aceptado regresar a compartir casa con muchos de los rostros que ahora mismo se encontraría, tal y como había pasado con la rubia — Lo mismo digo, debiste haberte quedado en tu cueva, tragando carne de lobos porque se nota que no tenías más que para comer pura comida de gordas, se nota en tus nuevas lonjas — La observa de arriba a abajo ya que seguramente la ajena se creía muy astuta — Olvidaste ponerte bronceado en tu cabellera, se ve demacrada —
Escuchó atenta a las palabras del chico que en ese momento decidió soltar puras mierdas por su boca. Se podía observar como Jodye tenía su ceño fruncido, sus cejas alzadas en indiferencia, y asintiendo con su cabeza repetidas veces, fingiendo total interés en las estupideces que decía el contrario. Cuando terminó de hablar, le miró, e hizo un puchero. “¿Debería de estar con ésta cara de tristeza?” Soltó una carcajada ante el intento de éste de siquiera ofenderla, negando con la cabeza ante su incredulidad. Estiró sus hombros y su cuello para mirarle seria segundos después, su ceja izquierda alzada levemente. “Admiro tu intento de llamarme gorda y pobre, ¿sabes? Es gracioso porque es más que obvio que estoy en una forma física envidiable, no hablemos de que mi cuenta bancaria tiene más números de los que tú jamas habrás deseado.” Espetó en un tono de voz sereno, más tranquila de lo habitual. “Además, el tener que atacar a alguien por su físico deja ver lo inferior que te sientes, y eres. ─ seguramente la tengas tan pequeña que la única manera de sentirte bien contigo mismo sea insultar la apariencia de otra persona, que sería ¿dos segundos? lo que te duraría esa «felicidad»” Destacó la última palabra, haciendo comillas con sus dedos sin apartar un segundo sus ojos de los del chico, clavados en ellos como dagas venenosas. “Ahora, sigue con tu triste vida llena de intentos de ser relevante y vete a hacer el gilipollas a otra parte. ─ Y se dice protector para el cabello, no bronceador. Edúcate antes de siquiera dirigirme la palabra.” Dicho todo lo que pensaba, se encogió de hombros y se levantó del sillón, su “trabajo” ahí se había acabado, quizá buscaría a alguien que soportara para pasar el tiempo en ese infierno.
Carcajeó al escuchar a su amiga hablar de esa manera y por mucho que su comentario le molestara, compartía un poco su opinión. “¿Tan pronto te dedicarás a quejarte?” Sonrió burlesca con un tono irritado en su voz y se acercó a ella. “Deberías concentrar toda esa energía negativa en otra cosa, o de nuevo todos te verán como la amargada del grupo.” Sonrió apretando sus labios y arqueando sus cejas.
Una cínica y falsa sonrisa se formó en su cara al escuchar esa voz que le parecía molesta la mayoría del tiempo. “Casi un año después y sigues igual de pendeja.” Comentó irritada, no importándole ser demasiado sincera o herirle sus sentimientos (¿los tenía?). Haciendo un seco movimiento con su cabeza, miró a la morena que se disponía a irritarla aún más, esa sonrisa hipócrita aún en su rostro. “Quizá debería concentrar toda mi energía negativa en cerrarte a trompadas esa boca que tienes, así le hago un favor a todas las personas en ésta casa.”
—¿Qué? — se removió en su asiento, había imaginado que el regresar al reality sería diferente pero era obvio que no fue así. Para empezar, extrañaba a Hans, sabía que no regresaría por los compromisos que tenía con su nueva banda, y si quería añadirle algo, había arruinado todo con su mejor amigo. No tenía un buen panorama por dónde quisiera buscarlo. —Yo sólo puedo decir que espero no ser una de esas personas, no me gustaría darme cuenta de que he vivido estos años en una cueva. — Ella no tenía ningún problema con la rubia, en realidad desconocía a quienes se refería porque su cabeza en ese momento no daba para mas. — ¿Cómo te ha ido durante este año, Jodye?
Una carcajada inevitable salió de lo más profundo de su garganta ante el comentario de la castaña; esperaba que dijera cualquier cosa, menos algo parecido a eso. Recordaba que su mejor amigo sentía algo por ella, pero no había querido sacar ese tema, los rumores que había escuchado sobre como acabaron éstos dos le hacían pensar que quizá el preguntarle sobre ella o siquiera mencionarla sería hundir el ded en la yaga aún más, y era lo último que quería. “Eres de las personas más agradables de por aquí, tranquila.” Confesó, una mezcla entre mueca, sonrisa y puchero se formó en sus labios. “Bastante bien, mejor de lo que esperaba. ─ ¿Y a ti?”
Se encontraba caminando por la nueva y equipada casa en la que pasarían gran parte del año. Apenas había conciliado algo de sueño en el vuelo a la isla, pues tener un hijo era una tarea de tiempo completo y el tener dos bebés duplicaba aún más el esfuerzo y por primera vez en el día era hora de su descanso, pues se turnaba con su novia para los cuidados de los menores. Aprovechaba que en esos momentos su pareja había llevado a los infantes a conocer a todas sus amigas. Por azares del destino llegó a una habitación en busca de la cocina y antes de salir del lugar una voz conocida llamó su atención, al momento de reconocer por completo a la rubia, sonrió. “¿No te estás refiriendo a mi, cierto?” Sonrió de manera ladina mientras una pequeña risa se conglomeraba en su garganta. “Es decir, ¿sigues pensando que soy un encanto? ¿O ya no soy de tú agrado?” Preguntó con un tono cínico mientras miraba a la chica y se sentaba a su lado, tomando la misma posición que su amiga.
No pudo evitar sonreír al ver, por fin, a su ruloso favorito del mundo entero. Alzó una ceja ante el comentario de éste, negando con la cabeza mentalmente ante tal estupidez por parte de él, aún sabiendo que estaba bromeando. “¿Te has visto la cara? Claro que no eres de mi agrado ─ ¡fuera!” Exclamó, sacándole la lengua a modo de burla como si se tratara de una nena de cuatro años queriendo ser mala porque sus papás le dijeron que no comprarían mas chuches.
Tenía un plan formulándose en su mente desde que escuchó de la existencia de aquella casa. El evidente entusiasmo por parte de la chica hizo que aquél plan fuera una gran idea. Rió con diversión mirándola correr al lugar contrario de donde debían ir –espera, espera– se acercó hasta donde estaba –tú sígueme amor mío– le guiñó el ojo y comenzó a caminar. –Jodyberta tengo un plan– le susurró mientras caminaba –pero nadie debe saberlo o se arruinará– sonrió maliciosa.
Siguió a la rubia hasta donde estaría el tan ansiado destino. Una sonrisa apareció en su cara al escuchar que la contraría tenía un plan en mente, sabiendo que fuera lo que fuera, sería algo épico. “Sea cual sea, me adjudico la casa del árbol.” Comentó, sabiendo que terminaría pasando más tiempo ahí arriba que en el resto de instalaciones de la enorme mansión. “Tardas en contarme el gran plan que se te habrá ocurrido.”
El lugar le había encantado, siempre había disfrutado de las playas y Barbados era simplemente un paraíso. Sin embargo, odiaba el hecho de volver a un reality. Le molestaba tener que vivir en una casa rodeada de niños, como los llamaba, pues no estaban ni siquiera a su altura -o por lo menos eso era lo que ella pensaba-. –No podría estar más de acuerdo– roló los ojos seguido de una mueca –no sabes cuánto odio a mi manager en estos momentos– continuó.
Dejando su posición anterior, pasó a tumbarse en el sillón, aburrida a más no poder y suspirando mientras abría twitter para quejarse de lo jodidamente aburrido que era todo y que alguien la fuera a rescatar, cómo no, Jodye dejando mal al reality sin importarle nada. “Mira el lado positivo.” Dijo arrastrando las palabras una tras otra. “Al menos estamos en una isla paradisíaca y no en un pueblo de paletos.” Se encogió de hombros, y en parte tenía razón, al menos tuvieron la consideración de exiliarlos en un destino de ensueño y no en algún pueblo aburrido en el que lo único interesante que pasa es cuando una gallina pone un huevo cada tres meses.
Era bastante común que los primeros días no habían muchas personas, por los diferentes horarios y destinos. Acababa de llegar hacía un par de horas y todo estaba bastante tranquilo. Lo que menos deseaba era estar solo así que por eso se encontraba con ella sentado a su lado. Volteó a mirarla cuando rompió el silencio y sonrió de lado cuando terminó de hablar –no podría estar más de acuerdo– rió ligeramente –lamentablemente eso no es posible– bufó volviendo a ver el panorama que tenían frente a ellos.
Una mueca en su cara, observaba el espectáculo frente a ella: personas gritando, la casa ya medianamente desarmada, maletas, envoltorios de golosionas y Dios sabría qué, y cuánto llevaban ahí ¿dos horas, tres? Además, no olvidemos mencionar que todavía no estaban todos los que conformarían el reality. Soltó un suspiro, este verano volvería a ser largo, como el anterior. “Parecen animalitos.”
Ron rodeo a la menuda chica con los brazos mientras reía, la había extrañado mucho, era una de sus mejores amigas y había perdido el contacto con ella después del final del anterior reality, no es como si hubiera querido, solo había pasado. “Quería sorprendente ya sabes, pero supongo que ahora esta arruinado todo.” Dice mientras descansa su quijada en el hombro de la contraria, no se había atrevido a decirle a nadie sobre la depresión profunda en la que se había instalado el último mes y no pensaba hacerlo ya que era bastante bueno ocultando sus sentimientos y no lo necesitaría, pero maldición, lo que si necesitaba era un abrazo. “Yo te quiero más pequeña Jodye.” Agrega por fin separándose y arreglando su cabello, su típico habito. “¿Cómo te ha ido?” Pregunta sonriente.
Le abrazó más fuerte, aunque no solía extrañar a menudo a las personas, a él en especial le había echado de menos, más de lo que pensaría que llegaría a hacerlo y más de lo que admitiría a él y a nadie. “Cállate ─ fuiste tú quien vino a mi.” Espetó haciendo un puchero con su boca cual niña pequeña a la que le echan la bronca por algo que no había hecho. Con sus pies en el suelo una vez más, cruzó sus brazos y se encogió de hombros, quitándole importancia a lo que diría a continuación. “Bien, supongo. Continué en la universidad una vez terminado el verano y acabé el año con buenas calificaciones ─ también he tenido un par de sesiones de fotos, pero nada importante.” Hizo un gesto con su cabeza. Nunca pensó en la posibilidad de ser modelo, y aunque en el último año un par de agencias le habían hecho propuestas interesantes, no quería dedicarse a ello plenamente, al menos no por ahora. “¿Y a ti? No he sabido nada en casi un año.”
“Hey, si quieres puedo volver a mi habitación” dice el moreno conteniendo una risa, había preguntado bastante hasta que por fin dio con la habitación de la rubia, tuvo que pasar los últimos meses lejos de ella y las ganas de verla pudieron más así que poco le importo tener que preguntar por casi media hora para conseguir verla. El comportamiento de la chica no lo sorprendía, él mejor que nadie la conocía muy bien y le encantaba como era, cada cualidad, se le hacia perfecta, eso era todo lo que tenia que saber.
Alzando levemente una ceja, su ceño fruncido y una pequeña sonrisa intentando escapar de sus labios. Se debatía entre ser la típica novia tierna, melosa y gritona que sale en la mayoría de series que había en la televisión, o ser simplemente ella: bromista, molestona. Se levantó y se dirigió a la puerta de su habitación, su mano posándose en el manillar. “Dale, largo de aquí, fuera.” Dijo abriendo la puerta y señalando hacia el exterior, un tono de burla en su voz.