mojoonki.
Asiente con solemnidad, claro que quería ver. “¿Es que acaso quieres que me quede con la duda? muéstrame…” observa con detenimiento los dibujos, fascinado por el trazo experto de la tinta sobre la piel, y preguntándose exactamente qué era lo que había inspirado al contrario a tatuajes como esos. Cuando lo piensa mejor, sin embargo, sabe que tiene que ver con el gran amor al arte de su hermano mayor, pero quizás había más razones. Baja la mirada cuando el contrario asegura no salir con nadie, sabe que es un tema delicado aún, por lo que no iba a preguntar nada más. “Por supuesto, tienes mi silencio absoluto,” hace un gesto con el dedo meñique, la prueba máxima de promesa inquebrantable. “¿Es por eso que los mantenías en secreto?” supone que, si fuera él, habría hecho lo mismo. Nadie realmente quería líos innecesarios con sus padres. “Pero de nuevo, yo le tendría más miedo a Dambi.” Su sonrisa crece. Luego, sus dedos se posan suavemente sobre el tatuaje más expuesto, en el antebrazo. “Son maravillosos, ggi.”
una sonrisa curva carmines al divisar el gesto del menor, ese que le promete mantener su secreto bien guardado; incluso sin una prueba visual, yeonggi sabe que puede confiar ciegamente en su hermano. “ ¿por ellos? no ” una pequeña mueca en sus labios mientras niega con la cabeza y termina de acomodarse la camisa. “ no me los hice para los demás, sino para mi ” si bien sus padres se volverían locos si descubrieran sus tatuajes, no fueron ellos la razón por la que decidió mantenerlos ocultos; podría lidiar con el malestar de los reyes de meraki si llegasen a enterarse. “ dambi no me da miedo, kiki. pareces olvidar que sigo siendo el mayor ” tal vez un poco... quizás siente cierto temor por su hermana menor, pero no el suficiente como para no poder enfrentarla. “ gracias. a mi también me gusta como se ven ”














