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@agnroe-blog
ikeralonsos:
“Supongo que eso es porque mucha gente está empezando a planear las primeras bromas pesadas del semestre.” Sabe que las cosas pueden convertirse en un campo de guerra cuando las bromas empiezan y, por eso mismo, se mantiene lejos de ese tipo de cosas. Varios de sus amigos participan, pero él no, no porque no se crea capaz de hacerlo, simplemente porque no le interesa y tiene cosas más importantes que hacer. “A todo esto, ¿cuál es tu carrera? Quiero saber si somos amigos o rivales.” Bromea, soltando una pequeña risa mientras comienza a buscar herramientas que puedan servirle para cubrir y aliviar la mano ajena. “¿Le tienes miedo a las enfermeras? Tranquila, son agradables. Y por supuesto que sé lo que estoy haciendo, he pasado por suficientes lesiones como para saberlo.” Despreocupado, se encoge de hombros mientras coge la pequeña caja de auxilios y le indica que se siente en la camilla para así poder curarla. “No te van a torturar porque soy yo quien que te atenderá, aunque tenemos que darnos prisa si no queremos que llegue la enfermera y piense que estamos haciendo cualquier otra cosa.” Alza una ceja con mirada divertida sólo queriendo observar la reacción de la contraria mientras empieza a trabajar en su mano cuidadosamente, no queriendo hacerle daño. “Soy de tercero. Mi nombre es Iker, ¿has oído de mí?” Quizás ha escuchado su nombre gritado por otras personas en los partidos de fútbol o en alguno de los grupos de amigos que el castaño tiene a lo largo de la universidad, en diferentes años y carreras.
Esbozó una sonrisa que sus amigos podrían considerar cómplice, casi delatándose participante de aquellas actividades que se habían convertido en una especie de rituales. No lo era, mas si poseía información sobre ciertas bromas que compañeros cercanos, conocidos y amigos llevarían a cabo. No dijo nada al respecto, sin embargo. Cuando lo escuchó hablar de nueva cuenta, estiró una la comisura derecha casi con tintes misteriosos. ---Dejaré que la duda te quite el sueño ---, segura de que era algo divertido, le miró por un instante antes de enfocarse nuevamente en el lugar recién invadido por aquellos dos estudiantes. ---¿Habré ayudado a una aliada o a una enemiga? ---, aunque segura estaba de que no tardaría mucho tiempo en descubrirla, pues pertenecían a la misma orientación y el mundo en sí era demasiado pequeño. ---No le tengo miedo a las enfermeras ---, no era del todo una mentira. Ellas no tenían la culpa de nada, pero los uniformes que usaban y a lo que se dedicaban día con día resultaban ser factores poco favorables. ---Solo no me gustan ---, encogió un hombro para restarle importancia a dicha información. ---¿Qué otra cosa? ---, alzó las cejas con tinte entretenido, agitando la cabeza en ambas direcciones. Una risa baja escapó de entre sus labios, sintiéndose totalmente preparada para la curación. Ella también se había enfrentado a múltiples heridas a lo largo de su vida, mas en su mayoría habían sido en casa o con algún ser humano de confianza. ---¿Eres muy popular? ---, deseó saber antes de responder a la cuestión. ---Porque realmente no me suenas ---, añadió más tarde. Quizá aquello se debía a que se mantenía enfocada en sus propios asuntos y generalmente no prestaba mucha atención a todos aquellos fuera de su círculo. Conocía a uno que otro y tenía muy buena memoria con los nombres y rostros, pero nada más.
elenixivanov:
— Sí, claro, lo entiendo, pero ¿es necesario hablar hasta matar alguien de aburrimiento? —preguntó, soltando un suspiro mientras cambiaba el brazo en el que estaba apoyada—. Creo que prefiero tolerar cualquier otro tipo de sonido, ¿sabes?
Encogió los hombros cual si realmente no tuviera la respuesta a dicha cuestión. ---No lo sé ---, decidió añadir. ---Todas las personas son un mundo diferente ---, pausó. ---¿A qué tipo de ruido te refieres? ---, entrecerró los ojos en su dirección.
clem-schneider:
El listón fue quitado de sus dedos de forma casi inmediata, provocando que tuviera que reprimir una sonrisa. En verdad parecía importante para ella y, en cierta forma, se alegraba de poder haber contribuido a hallarlo. “No solo listones, también recojo toda clase de objetos, mientras más extraños, mejor.” Comentó divertida a pesar de que existía cierta verdad en la confesión. Siempre tomaba las oportunidades de ayudar al otro, incluso en acciones tan simples como recoger objetos perdidos. Asintió con la cabeza tras oír su explicación, saltaba a la vista que estaba frente a un listón rojo, no era nada nuevo. “Entiendo.” Eso, sin duda, explicaba bastante la situación. “Eres supersticiosa, ¿eh?” Por su parte le costaba no ser escéptica con ese tipo de cuestiones, pero siempre estaba abierta a cambiar de opinión si alguien lograba convencerla. “¿Te ha servido de algo?” La pregunta escapó de sus labios antes de que pudiese razonarla correctamente. “Digo… ¿funciona realmente?” Intentó reformular buscando no ofenderla, en ocasiones podía ser más directa de lo que intencionalmente deseaba.
Para asegurarse de que no volviera a ocurrir ningún tipo de accidente, enredó el listón entre sus dedos para así poder sentir la textura todo el tiempo que estuviera fuera de su habitación. Luego de aquella experiencia, sin duda alguna, se aseguraría de poner ambos listones bajo mil llaves si era necesario. ---Vaya, es la primera vez que escucho algo así ---, aunque si hablaban de hábitos extraños, ella también los tenía a montones. ---¿Qué haces con dichas cosas cuando no encuentras a sus dueños? ---, frunció la nariz con el tinte curioso perfilando cada una de sus facciones. ---Es relativo ---, encogió el hombro con la clara intención de restarle importancia al asunto; y lo hizo aún pese a que disfrutaba de aquel tema. ---Pero sí, me ha servido de mucho ---, admitió más tarde. ---Es decir, no se trata de ningún tipo de magia sino de la energía positiva que se queda con cierto objeto durante determinado tiempo. Hay otros factores que influyen en las cosas buenas que me ocurren, claramente. Es absurdo pensar que un listón tiene un poder; bueno, de cierta forma lo tiene, pero no actúa solo ---, pausó un instante. ---¿Tiene sentido lo que digo, o no? --- soltó una risilla.
ramonakelsey:
“A vale no te preocupes por eso, que ahora no tengo mucho que hacer” al menos no cosas importantes aunque su dormitorio aún está hecho un lío y las maletas en una esquina prefiere tomarse una noche para acomodar todo sin distracciones “Nunca me gustó del todo demasiada comedia o drama. ¿Recuerdas la ultima vez que los viste? No creo que unos listones se pierdan así como así” un recuerdo le a provocado que reprima una risa que amenaza con salir aunque ligera, el recuerdo de cuando indirectamente ayudó a algunos a esconder los listones de un equipo de gimnasia. Sin embargo se recompone, no a tenido que ver esta vez “¿Crees que alguien pudo haberlos tomado? Nunca se sabe puede ser una posibilidad” pero salta a comentar algo parecido “o dejado en casa en el peor de los casos”
Agnes, a diferencia de la contraria, era muy ordenada. Siempre buscaba la manera de dejar las cosas en su lugar sin demorarse demasiado tiempo en una misma tarea. Gustaba de tener un poco de tiempo libre para hacer varias cosas a lo largo del día. Se consideraba a sí misma una persona activa. ---A mí tampoco ---, estuvo de acuerdo, pausando un instante. ---Los vi esta mañana, de camino a mi dormitorio. Fuera de eso, no recuerdo en qué momento dejaron de ser un par para convertirse en un solitario listón rojo ---, agitó la cabeza en ambas direcciones. ---Realmente lo dudo. Tienen un aspecto bastante deteriorado, siéndote sincera. No creo que nadie lo considere un tesoro, más que yo ---, aseguró. ---No, no. Estoy completamente segura de que los traía conmigo cuando llegué.
daeill:
Brazos cruzados y mirada pérdida en el horizonte, un espectáculo digno de admiración parecían ser ese días las nubes. Recordó parte de su infancia y adolescencia, el típico juego que le permitía desbordar su imaginación y ver diferentes figuras en un simple nubarrón blanco. Necesitaba inspiración, aquella que desgastaba día a día y hora a hora cuando se negaba a obtener un poco de descanso. Las ideas eran un torbellino en su consciente, dispersas, incapaces de congeniar en un único punto y la desesperación de la fémina le arrebató por completo su punto de concentración. “No” respondió tan seco como desinteresado, tampoco se molestó en desviar su mirar al suelo o corroborar la cercanía del objeto perdido. “Deberías considerarlo como objeto desaparecido a esta altura, lo lamento, has sido víctima de alguna vieja jugarreta” ¿lo lamentaba? En absoluto, ni siquiera le importaba lo suficiente, mas por mera inercia la palabra fluyó de sus labios con carente sensibilidad. “Considera el conseguir una nueva reliquia familiar. La vas a necesitar.”
Pasó un pequeño instante antes de que Agnes, quien permaneció notoriamente herida por la respuesta entregada por su contrario, le observara tan fijamente cual si estuviera a punto de hacer uso de algún poder mental que nadie conocía. Aspiró aire e infló sus mejillas en un gesto infantil; sus manos después pasaron a aferrarse con delicadeza a su pequeña cintura, la mezcla de todas sus emociones casi amenazando con empujarla desde la punta más alta de aquel acantilado en el cual el contrario representaba las rocas que la esperaban en la parte más profunda del mar. Frunció el ceño y mordisqueó el interior de su labio inferior con insistencia, generando de esa forma unas cuantas oleadas de dolor que decidió ignorar. Aunque estaba acostumbrada a tratar con todo tipo de personas, en ese momento no se sintió preparada para enfrentarse a una personalidad de aquel tipo. ---No hace falta que me lo recuerdes, ¿está bien? Solamente era cuestión de que dijeras que sí o que no, fuese cual fuere el caso ---, refunfuñó. Y para su mala suerte, cuando Agnes se molestaba adoptaba una postura graciosa y en muy pocas ocasiones solían tomarla en serio. ---No quiero considerarlo ---, entornó la mirada en dirección contraria como si quisiera desafiarlo, pese a que solo estuviera dedicándose a llevarle la contraria.
amongfreers:
Su cabeza se giró instantáneamente hacia la pelirrubia que se encontraba unos cuantos metros más allá en el pasillo de habitaciones. Su repentina reacción logró causarle un ataque de risas a Ama al punto de reducirle su ansiedad por resolver su problemática situación, y una vez que se tranquilizó, se llevó la mano al pecho y asintió, intentando recuperar el aire que había perdido con sus carcajadas. “Lo siento mucho, no fue mi intensión asustarte.” se disculpó con sinceridad. “Es que,” se detuvo, suspiró, y volvió a comenzar. “Tienes razón. Es que estoy completamente a oscuras allí dentro. Pero sigue siendo un tanto alocado de mi parte pretender que lleves una bombilla contigo a todos lados como si fuese algo que necesitaras cotidianamente.” bufó, burlándose de su alocado razonamiento. “Pero… ¿qué pierdo con preguntar?”
El ceño fruncido al escuchar las risas salidas de entre los labios ajenos fue en demasía notorio. Por un instante, Agnes se cuestionó a sí misma qué era lo gracioso de aquella situación. Sin embargo, luego de tranquilizarse un poco llegó a la conclusión que de haber estado en la misma situación que la rubia, posiblemente hubiese tenido una reacción similar. ---Mi intención tampoco era escabullirme por los pasillos ---, aclaró más tarde, llevándose una mano al pecho para así poder terminar de calmarse. Aspiró una gran bocanada de aire y se permitió a sí misma relajar los músculos de su cuerpo, que para ese entonces se habían mantenido tensos y alerta. ---¿Qué le ha pasado a la luz? ---, Agnes quiso saber, estirando más tarde el cuello como si detrás de la silueta femenina se encontrasen todas y cada una de las respuestas. ---Tienes razón. Y me atrevo a pensar que hay alguien que sí lleva una bombilla en su bolso. Sin embargo, no soy una mujer tan precavida, desgraciadamente. Supongo que ambas hemos aprendido algo de todo esto, ¿cierto?
sktnils:
Se había percatado de aquella figura femenina que se aproximaba a su posición, había notado en ella una aparente preocupación, y más importante: le había llamado la atención lo que ella arrastraba consigo en cada paso que daba. En cuanto se detuvo frente a él, quizá incitada por la atención que le había dedicado sin que nadie lo solicitase, la dejó hablar hasta el final, permitiendo que le hiciera saber el motivo de su tan notable preocupación.— ¿Es una reliquia muy valiosa? —un dato que en realidad no le interesaba en lo absoluto, razón por la que añadió a la brevedad:— No me extrañaría si has lustrado el suelo con ella en tu camino hacia aquí —su mirada descendió hacia el tobillo femenino por un pequeño instante, indicando la ubicación del objeto que parecía haber perdido.
Pensó con detenimiento en la cuestión salida de entre los labios contrarios, mas se encontró con la necesidad de pensar dos veces en la respuesta. ---Es relativo ---, entornó los ojos con aire pensativo cuando las palabras dichas por el muchacho llegaron hasta sus oídos. Durante un breve instante se sintió un poco confundida. Entonces fue testigo de la mirada descendente de aquel individuo. Un minuto más tarde no tuvo más remedio que seguir las acciones contrarias, encontrándose entonces con el bochornoso momento que la llevó a viajar a través del tiempo, cuando estaba en secundaria y se encontró a sí misma saliendo del baño público con un pedazo de papel pegado al zapato. ---Lo dudo ---, dijo, sintiéndose totalmente feliz por haber dado con aquella reliquia. ---Por lo menos no es papel higiénico ---, soltó una risilla baja. ---¿Te han dicho que tienes excelente mirada? Deberías trabajar para el FBI o algo así.
ikeralonsos:
“Yo creo que todo esto de reunirnos tienen el efecto contrario al que ellos creen.” Comenta, encogiéndose de hombros. Estando tan incómodos en un lugar cerrado siendo empujados constantemente, cualquiera se pone de mal humor y no es difícil que una persona de mal humor empiece a discutir ante el mínimo incidente. Una pequeña sonrisa aparece en sus labios al escuchar las palabras de la fémina, entiende que no quiera que él se preocupe por ella pero dado que él causó todo el asunto, prefiere hacerse cargo porque es simplemente lo correcto. “A la enfermería. Lamento decepcionarte, pero mis contactos importantes no están cerca y dudo que me cojan la llamada en estos momentos.” Para empezar, sus amistades deben estar intentando ligar con muchachas de primero y segundo, no cree que los comedores estén abiertos como para acudir a una de las mujeres que trabaja en la cafetería. Una señora de estatura baja que lo adora y suele servirle más comida que a los otros. Ventajas de ser un chico adorable, supone. “Seguramente en la enfermería encontraremos algo para aliviarte el dolor y así ponerte algo que cubra la herida, dejándola a salvo de futuros accidentes o golpes.” Señala antes de soltar suavemente de su brazo para entonces comenzar a caminar a su lado. Alivio es lo que recorre su cuerpo al estar libre y lejos del tumulto de gente. No es que no le guste la gente, es sólo que en este caso lo encuentra excesivo. “¿Te has dado cuenta que he sido el malo y el bueno al mismo tiempo? Por accidente hice que te quemaras y ahora estoy dirigiéndote hasta la enfermería para curarte. Las dos caras de un héroe.” Broma, soltando una pequeña risotada antes de abrir la puerta de la enfermería estando seguro de que no había nadie, pues estaban todos reunidos en el lugar que ellos acaban de abandonar. “Por cierto, ¿cómo te llamas?” Inquiere, haciéndole un gesto con la mano para que se adentre a la enfermería y puedan resolver el asunto cuanto antes, mejor si lo hacían antes de que la enfermera entrase.
---Estoy de acuerdo con eso. Además, no sé si soy yo pero siento que hay mucha tensión en el ambiente ---, comentó, echando un último vistazo a su alrededor. Más temprano fue testigo de una pseudo-pelea que, por suerte, no pasó a mayores. Todos los años era lo mismo y aunque ella fuese una persona competitiva, no se consideraba a sí misma con un comportamiento tan primitivo (salvo cuando se le nublaba el juicio, claramente). Soltó una risilla leve que ocultó la expresión de preocupación que la embriagó al “enfermería” ser parte de la conversación. Nunca en su vida había sido fanática de visitar aquellos lugares, pues lo único que le causaba era una sensación desagradable y revivía momento en su vida que simplemente deseaba olvidar. Había tenido pequeños accidentes a lo largo de su vida, y por obvias razones había aprendido a tolerar el olor antiséptico y todo lo relacionado a dicho ámbito. Sin embargo, no se consideraba amante de los hospitales o de cualquier persona que estuviese involucrada o relacionada con aquel servicio. Desde su ingreso a la universidad no había tenido la desgracia de visitar aquella zona del campus. Intentó disimularlo, claramente. ---Está bien, solo espero que sepas lo que haces ---, volvió a reír, dándole un sorbo a la bebida ahora tibia. Sí, no podía negar que se sentía en demasía nerviosa. ---Bueno, eso es relativo, eh. ¿Qué tal si en realidad considero que me estás llevando a un lugar que resulta una verdadera tortura? ---ocultó la verdad con tintes bromistas. ---Pero está bien, permitiré que alardees y se lo comentes a tus amigos ---, esbozó otra sonrisa que dejó a la vista sus bonitos dientes. ---Agnes ---, respondió antes de tomar una gran bocanada de aire (más bien consideró que era agarrar valor) y entrar a la enfermería en donde aparentemente no había ni un alma. ---Eso que has dicho sobre que tienes contactos importantes me hace pensar que no eres nuevo, ¿cierto? Quizá he escuchado tu nombre por ahí, ¿cuál es?
naraferreiras:
“No, no me molesta. De hecho, espero que lo encuentres.” Si ella fuera la persona que hubiese perdido algo, le gustaría que alguien se ofreciera a ayudarla por lo que está decidida a ayudar a la contraria. “Quizás alguien lo llevó, nunca se sabe. Deberías pensar más positivo.” La reprende aunque no de forma negativa, está sólo bromeado para así evitar que la contraria piense que está todo perdido. Espera encontrar lo que tanto busca dado que parece significar mucho para ella. “Por cierto, ¿puedo saber por qué es tan importante? ¿Es tu amuleto de la suerte o algo así?” Inquiere, curiosa de saber después de ser testigo de la importancia que la muchacha le da a un simple listón. “Te ayudaré todo lo que pueda, pero de ninguna manera meteré mis manos a la basura. Respecto a lo de los carteles, puedes subir una publicación al blog de objetos perdidos o buscar si alguien lo encontró allí. Suele ayudar también.” Desde que entró en la universidad, la castaña se unió a un grupo que publica las cosas que otros encuentran perdidas y esperan a que el dueño real se presente para así devolver el objeto. Era bastante bueno.
Escuchar las palabras salidas de entre los labios ajenos resultó de ayuda para que la cabalgata salvaje --a la que se había adentrado su corazón-- se tranquilizara. ---Aunque no parezca, estoy siendo verdaderamente positiva. Dime tú, ¿quién en su sano juicio tendría la esperanza de encontrar un listón rojo a lo largo de la universidad? Cualquiera diría que alguien que no está cuerdo, claramente ---, sus palabras también iban con fines bromistas. ---Es lo menos que puedo ofrecerte ---, aseguró. ---Mi abuela me lo regaló cuando era muy pequeña. En realidad son dos listones para el cabello que usaba con frecuencia en mis presentaciones. Siempre me iba muy bien y yo lo relacioné todo con esos accesorios. Desde entonces hasta ahora considero que, en efecto, son mis amuletos de la buena suerte. Sin embargo, tengo la extraña creencia de que no funcionan de la misma forma si no están los dos juntos; por esa razón estoy tan preocupada ---, sabía que no todos los buenos resultados se debían a los listones (por no decir ninguno), pues su esfuerzo y dedicación eran los factores más influyentes. Soltó una risilla, agitando la cabeza en ambas direcciones. ---Yo tampoco tengo intenciones de meterme a buscar a la basura ---, pausó, considerándolo durante un momento. ---Bueno, tal vez lo haga si me encuentro muy desesperada ---, una broma nueva. ---Espero encontrarlo sin tener que llegar a tales extremos, la verdad.
bodhicalhoun:
A esa hora de la mañana, se da toda clase de privilegio de ir con tranquilidad por el pasillo, arrastrando sus pies mientras ocasionalmente acomoda el bolso deportivo sobre uno de sus hombros, cambiándolo al otro luego de unos cuantos minutos para distribuir el peso de mejor manera y así, evitar que algún músculo resulte atrofiado en el proceso. No le queda mucho para llegar a la piscina interior cuando escucha una voz en su dirección, pero le basta con escuchar las primeras palabras de la contraria para asentir con suavidad, abriendo uno de los bolsillos externos de su bolso para retirar un listón de color rojo que, aunque no sabe si es el de ella, espera que lo sea. “Lo encontré hace unos minutos de camino para acá, justo a la salida del casino. No sé si sea tuyo, pero…” Vacila por un momento, extendiéndolo en su dirección. “Lo iba a dejar en la sección de objetos perdidos, pero parece que ya encontró a su dueño.”
Tuvo que oprimir los labios con fuerza para así evitar que aquel cosquilleo inquietante posicionado en su lengua la empujara a hablar para interrumpir a la otra figura, deseando con todas sus fuerzas que aquel intento sobrehumano no resultara en vano. En ocasiones Agnes no pensaba las cosas y cometía ciertos errores que podían ser confundidos con algún tipo de grosería. Sin embargo, el interés que tenía por escucharle responder a cuestiones anteriores la llevó a mantenerse quieta y atenta. Le alegró haberlo hecho, pues tan pronto visualizó el listón, optó por tomarlo entre sus manos cual si de un tesoro se hubiera tratado. Su rostro se iluminó por completo y el impulso la orilló a envolver al contrario en un abrazo fugaz como muestra de agradecimiento. ---De verdad, de verdad, de verdad ---, enfatizó. ---De verdad estoy muy agradecida. No sabes lo mucho que este listón significa para mí ---, esperaba que su genuina reacción alejara cualquier tipo de dudas que aquel muchacho pudiera tener respecto a si ella era o no la verdadera dueña de aquel accesorio.
alexandra--webb:
Después de instalarse en la habitación que le correspondía ese año, salió al campus a simplemente dar vueltas por ahí, a ver si encontraba algún rostro conocido con quien conversar, y es que Alexandra era demasiado inquieta como para quedarse simplemente en su cuarto demasiado rato, incluso cuando debería estar deshaciendo su maleta y ordenando sus cosas. La voz de la muchacha llamó su atención e hizo una mueca luego de oír la preguntar. “Las posibilidades no están muy a tu favor, me temo, no he visto nada,” le dijo. Suponía que aquellos lazos eran realmente importantes, podía verlo en el semblante ajeno. “Pero puedo ayudarte a buscarlo, si quieres,” le ofreció. De todas formas, no tenía ganas de hacer lo que debía esa tarde.
Frunció los labios, sus brazos pronto acomodándose hasta adoptar la forma de una gran jarra. Aspiró aire y observó a los alrededores. ---La verdad es que sí quiero ---, admitió, aferrándose a cualquier posible solución. ---Pero como tú misma has dicho, las probabilidades no están a mi favor ---, pausó. ---Aunque no tengo intenciones de darme por vencida hasta que recorra cada metro de las instalaciones; claro, no tienes que acompañarme. Si gustas, puedes acompañarme a buscarlo y si al paso de veinte minutos no lo encontramos, prometo liberarte ---, esbozó una sonrisa para poder darle a entender que se trataba de una broma.
eccinox:
– Listón rojo, sencillo, con las iniciales AM en ambos lados –asiente, como tomando nota internamente, y emprende la marcha con la vista bien en alto hacia donde las ramas extendían sus brazos. Ojala Raphael estuviera en lo correcto–. Esperemos que ante los ojos de cualquiera sea simplemente una cinta común y corriente. Lo importante es que para ti… ¡Ah, mira esto! –el muchacho había desistido en las alturas y justo cuando empieza a examinar por el suelo, ve algo rojo junto a las raíces de uno de los árboles que tenía varios metros por delante. Cuando se adelanta a trote suave poco a poco se va dando cuenta de que no, apenas era una basura alargada que con la distancia pudo haber confundido como cualquier cosa. (Probablemente su cerebro asumió que era el listón porque deseaba con fuerza que lo fuese)–. No, no, olvídalo, falsa alarma. No ha sido nada.
Asintió varias veces, sus ideas tambaleándose con cada movimiento que pronto cesaron cuando así lo creyó necesario. ---Estás en lo correcto ---, como si la afirmación con su cabeza no hubiese resultado suficiente. Agnes sabía que su listón no era valioso para nadie más que para ella, así que las probabilidades de que alguien hubiese decidido robarlo eran casi nulas. ---Estoy segura de qu- ---, pero sus palabras se vieron interrumpidas cuando la exclamación la alertó de algo, la esperanza creciendo lentamente en su pecho que segundos después se encontró cálido debido a esa sensación que se apoderaba de ella cada vez que algo bueno estaba a punto de ocurrir. Miró a lo lejos, sin realmente encontrar alguna pista que le ayudase a dar con el paradero del listón. Prestó atención y casi dejó de respirar con el temor de perderse algo que le permitiera continuar con aquella exhaustiva búsqueda. Encogió los hombros e infló las mejillas en un gesto infantil. ---Estoy intentando ser muy positiva al respecto pero, ¿sabes lo grande que es este lugar? ---, colocó los brazos en forma de jarra. ---No quiero decirlo en voz alta ---, tampoco quería darlo por perdido; al menos no de momento.
trembbls:
— ¿Un listón? —la incredulidad que tiñó su rostro era una mejor respuesta que la que estaba pronunciando. Se tomó tres segundos para recorrer mentalmente los sitios donde había estado, pero la realidad era que, de haber visto la cinta que mencionaba, probablemente la habría ignorado— No estuve muy atenta como para darte una respuesta. —echó un vistazo a su alrededor, lanzándose a la pequeña posibilidad de encontrarlo a simple vista y sin moverse de su ubicación— Pero con todo el caos de estudiantes que hay… —esperaba que el silencio termine su oración, a falta de deseos por verbalizar el pesimismo que desbordaba— Si era sólo un listón seguro es fácil encontrarle reemplazo, las tradiciones familiares deben… renovarse en algún punto. —sugirió entonces.
El pesimismo impregnado en las palabras ajenas la aplastó con una crueldad desbordante. Pronto sus orbes recorrieron con detalle todos los alrededores, llegando a la conclusión de que posiblemente era momento para enterrar aquel recuerdo que comenzaba a tornarse vago, cual si la pérdida hubiese sido años atrás. ---No es solo un listón ---, suspiró, encogiendo los hombros en señal de resignación. ---Tampoco lo considero una tradición ---, frunció la nariz con cierto aire infantil, tomándose la libertad de sentarse junto a la figura femenina. ---¿Nunca has tenido algo así como un amuleto de la buena suerte? --- consciente era de que muchas personas no creían en esas cosas.
ronancorcorxn:
Si había algo que Ronan quería hacer, era cambiarse a su ropa deportiva, buscar su raqueta y un digno oponente para una buena partida de tenis. Sin embargo, tenía cierta compañía que hacía todo menos dejar ir al rubio, aún no entendía que era lo que quería, había perdido todo interés hacía veinte minutos. Con la interrupción de la chica, el irlandés supo que era su escape. “¿Listón rojo?” Meditó aquello, puro teatro. “Creo que vi uno por… Allá” Señaló “Mejor te muestro” Ciertamente, no espero respuesta porque tiro de la mano de la chica, alejándose de ahí tan rápido como pudo.
La respuesta brindada por aquel ser humano no hizo otra cosa más que causar que la sonrisa y las facciones de la gimnasta se iluminaran totalmente. Tener la esperanza de volverle a encontrar la embriagó por completo que ni siquiera imaginó que se trataba de una mentira piadosa. ---¿En dónde lo has visto? ¿Estaba en buen estado? --- se dejó llevar por el muchacho, esperando así pronto llegar al lugar que él había mencionado. ---Realmente no sé cómo podría agradecerte, ¿un gracias sería suficiente? --- exageración pura de su parte, pero lo decía en serio y cualquiera podría notarlo.
dorcvz:
Sin mover un solo miembro de su cuerpo o tratar de crear un gesto amistoso en su rostro, Dorcas se encontraba admirando a la multitud mientras convivían. Unos manifestaban en sus gestos el haber vuelto al peor caos de su vida mientras otros parecían haber dejado en la universidad sus anhelos, sueños y miembros de una familia que ellos mismos podían elegir sin importar los lazos de sangre. Pero había un caso que llamo su total atención, si, un cuadro familiar bastante amoroso, de hecho entre aquellos miembros podía ver más amor del que ella había experimentado en su corta vida. Una lástima que su padre y hermana vivían en otro continente y de cualquier forma ninguno la abría acompañado a la universidad en su primer día… patético, pero un anhelo bien guardado en lo profundo de su corazón; una voz alarmante la hizo volver en si “¿Qué?” logro rescatar las palabras rojo y brillante “¿Has perdido un anillo?”
Entre el caos que eran sus pensamientos y el alboroto que había a su alrededor, Agnes siguió parloteando hasta que las palabras de la contraria llegaron hasta sus oídos. Rebobino su discurso y entrecerró los ojos, su expresión delatando lo ligeramente perdida que se sentía al respecto. ---¿Un anillo? ---, cuestionó, dudando un poco de los detalles que había empleado para describir perfectamente el listón rojo que había extraviado ese mismo día. ---No, no ---, se encargó de agitar la cabeza en ambas direcciones para así enfatizar su respuesta. ---Perdí un listón rojo y brillante. Muy bonito en sus buenas épocas ---, añadió, divagando. ---Aunque me parece que usar la palabra brillante para describir un listón es un error de mi parte; quizá, de no haber estado prestando atención, también hubiese llegado a la conclusión de que se trataba de una joya ---, llegó entonces a la conclusión. ---Regresando al tema principal, ¿lo has visto o no?