ryeravia:
A pesar de llevar veinte, casi veintiún, años como habitante del planeta tierra, los cambios meteorológicos la seguían sorprendiendo. Se encontraba cruzando el patio, dirigiéndose de la no tan divertida reunión hacia la pista, cuando una inesperada ráfaga de viento decidió hacerse presente y permitiendo que, aparte de los folletos que se le entregaron salgan volando, su falda se levanté lo suficiente como para mostrar parte de su trasero. Logró tener los reflejos suficientes para mantenerla en su lugar, pero no para agarrar los papeles “Disculpa” gritó, insegura sobre la presencia de otras personas “¿Me podrías levantar esos folletos? Me encuentro con problemas técnicos”
Importante ráfaga sacude, clima peculiar el de las tierras canadienses, pese al buen número de grados, el cielo ha tomado un color grisáceo importante, la lluvia parece cercana al radar y al estallido, sin embargo te puedes dar el lujo de andar con una simple camiseta. Vacilación, se humedece los labios, no siempre se encuentra en él un favor concedido. “Bueno, supongo que puedo ayudar al prójimo” con un chasquido de lengua, los dedos rápidos se encargan de tomar el suelo los papeles, desordenados, alguno que otro despidiéndose, mas la gran mayoría en las manos francesas, pronto ofrecidos a su dueña “Ya... ¿qué andas buscando, la dignidad o algo así?” referencia a los folletos ahora recuperados y salvados, irónico, una sonrisa de egocentrismo puro y la burla en respuesta a la escena observada de soslayo.




















