No puede ser...
Aidan detestaba a las autoridades irracionalmente. Miró al guardia y ya lo detestó.- Hey, hey, cálmate y suéltala. Fue solo un accidente ¿vale? -Una de las pocas veces en que se voz sonaba seria.- Le dimos un poco de toque inusual a este lugar, nada del otro mundo. -Se posa en frente del guardia.
-Al ver que el chico no la deja tirada, Alba no puede evitar en suspirar con fuerza-. Eso, eso. Resulta que el suelo estaba muy resbaladizo, ¿no lo puedes comprobar? Le habría pasado a cualquiera, ¿sabes? ¡No es culpa nuestra que el mundo esté en nuestra contra?












