YEJUN
Desacostumbrado a la posición de blanco fácil de burlas e ironías, siente algo más que incomodidad viéndose a sí mismo como objeto de atención indeseada. Es la misma humillación que tanto disfruta de provocar en los demás, aquella que ahora sufre, cuando camina, y cabizbajo, se abre paso entre una multitud que le da la espalda; tal como él lo ha hecho, en el pasado. “Oye, tú.” El primer intento es un indubitable fracaso. Entorpecido por su propia vergüenza, característica por su habitual carencia en su personalidad, es incapaz de pronunciar en voz alta un pedido de auxilio, y únicamente consigue armarse de valor para darle pequeños golpecitos en el codo a la primera persona que halla en su camino. “¿Has visto a alguien más o menos de—?” Inseguro, gesticula vagamente con su diestra, y se rinde al percatarse que intentar describir a su atacante de esa forma, no es nada más ni nada menos, que una pérdida de tiempo. “Alto, esbelto, como sacado de una revista. Un imbécil con cara bonita.” Maldice entre dientes, y esconde su rostro, repleto de garabatos rojizos, entre sus manos. Maldice, una y mil veces, al universo que ha decidido devolverle con la misma moneda que él ha pagado tantas otras veces. “El desgraciado además es buen corredor.”
Realmente Alek no comprendía lo que estaba sucediendo. En un momento se encontraba cómodamente entablando conversación con una linda chica y al otro su compañero de equipo irrumpía para pedirle que lo cubriera ¿de qué? Desconocía la respuesta, le dijo que lo sabría cuando lo viera y ¡Vaya que lo supo! El jugador desvió la mirada comprimiendo una carcajada, ahhh la estupidez de sus amigos no tenia fin. Pronto recordó su encomienda, razón por la cual interrumpió la conversación de los ajenos justo cuando el segundo aseguraba no saber nada —lo cual era evidente, tenia pinta de que el alcohol le había hecho olvidar hasta donde vivía— ❛ yo vi a un chico riéndose como desquiciado irse por allá ❜ señalo la dirección contraria por la que se había ido realmente el atacante.












