Y aquĂ...
— ÂżEl pavo? A mi me encanto esa carne a la parrilla que nos dieron una de las noches y los bufets eran los mejores — añadiĂł con voz nostálgica pasándose una mano sobre el estomago ya que se le habĂa abierto el apetito.
—Agh, ni me hables de los bufets. Creo que extraño Chicago más por la comida que por las experiencias. —Reà un poco.












